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UNA POLÍTICA CERCANA PARA UN TIEMPO DIFÍCIL

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UNAmujer «amiga de todo el mundo». La desde hoy nueva presidenta de las Cortes regionales, Josefa García Cirac, tiene una virtud de la que pueden presumir muy pocos políticos: es querida y valorada tanto por los suyos como por sus contrincantes. Dialogante, alegre, noble, pero también con carácter y con mucha mano izquierda, esta benaventana de corazón salmantino ha sabido ganarse el respeto del presidente Herrera sin alharacas (como a él le gusta), y con un trabajo ímprobo como procuradora rasa. Su trayectoria política, serena y lenta, comenzó en Salamanca como concejala de Mayores y Salud Pública, donde dejó un buen recuerdo tanto en las filas de la oposición como entre los propios funcionarios. Sin embargo, su vocación pública le venía ya de familia, por parte de su padre, quien fuera teniente de alcalde de Benavente. Y es que García Cirac siempre ha vivido a caballo entre ambas provincias. De hecho, el PP de Zamora pensó hace años en ella para ocupar un cargo relevante. Consciente de que tener una responsabilidad política no puede convertirse en mera profesión, la nueva presidenta del Legislativo interrumpió en 2003 su carrera pública para consolidar su plaza de profesora de Derecho Administrativo en la Universidad de Salamanca, donde trabajaba hasta ahora. Su cercanía y amabilidad la hacen una política distinta y, sobre todo, una mujer normal. Ahí es nada.