F. HERAS

La polémica por la designación de Maroto «la circunscribo a la crispación por la formación del Gobierno»

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-Asume el cargo tras haber sido concejal, procurador y, brevemente, presidente de las Cortes. ¿Es necesaria la experiencia previa?

-Después del bagaje que llevo, creo que el paso por la política local, si no se puede marcar como condición sine qua non, sí que ayuda muchísimo para luego poder desarrollar otras labores en el ámbito político. Es donde realmente aprendes muchísimo.

-Siendo concejal vivió quizá uno de los momentos más tensos, los disturbios de Gamonal en 2014. ¿Le curtió?

-Muchísimo. Espero que eso quede como una de las experiencias que más me han marcado y no tenga otras de esa naturaleza. Probablemente se vivió una especie de tormenta perfecta para que se dieran unas circunstancias que en cualquier otro caso hubieran sido impensable que en una ciudad como Burgos hubieran ocurrido.

-Aunque brevemente, fue presidente de las Cortes. ¿Usó el piso?

-No.

-¿Y qué le parece su uso y la polémica que se ha generado?

-Yo soy muy respetuoso con las personas que están al frente de las instituciones y entiendo que quienes tenemos responsabilidades, todos, somos prudentes en el desarrollo de nuestra labor. Estoy convencido de que la Mesa de las Cortes, todo lo que tenga que ver con la gestión de los recursos de la asamblea legislativa, será lo mejor para el funcionamiento de la Cámara.

-Otra de las polémicas es la designación de Javier Maroto como senador autonómico por el PP. ¿Esperaban esta repercusión? ¿Considera adecuada su designación sin ser de Castilla y León?

-Yo creo que cualquier persona tiene capacidad de ejercer una representación política. Probablemente el hecho de que tenga una alta relevancia en el partido haya sido el condicionante para que se haya montado ese revuelo. Soy de Burgos y «cayeron» aspirantes a ser diputados personas que no habían estado en la provincia de Burgos en su vida y algunos pertenecen a formaciones políticas que ahora se rasgan las vestiduras. Creo que tendríamos que mirarnos un poco más la viga en el ojo propio que la paja en el ajeno. Me parece que la polémica se ha sacado un poco fuera de sí, también probablemente por el clima de crispación que ha habido con todo lo que ha tenido que ver con la formación del gobierno en Castilla y León. Lo circunscribo a eso.

-¿Se considera la mano derecha política de Fernández Mañueco?

-Me considero un servidor público al servicio del proyecto de Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León y muy agradecido por que haya contado conmigo. Ser la mano derecha o no de alguien no es algo que se designa, sino que uno se tiene que ganar, y yo trataré de ganarme el respeto del resto de compañeros de gobierno.

-¿Y dónde ve al predecesor de Mañueco, su paisano Juan Vicente Herrera? ¿Le ve fuera de la política definitivamente?

-No querría que la figura política de Juan Vicente Herrera se perdiera porque me parece que es uno de los grandísimos valores que hemos tenido y que tenemos en nuestra comunidad. Por eso, espero y deseo que pueda seguir, aunque sea parcialmente, activo colaborando con la política y esta comunidad. Otra cosa es que él tendrá derecho a decidir si quiere.