El edificio Botines de León acogerá las reuniones de la Fundación presidida por José Ángel Hermida
El edificio Botines de León acogerá las reuniones de la Fundación presidida por José Ángel Hermida - ABC
Cultura

El patronato venderá parte de su patrimonio para recuperar la obra social a medio plazo

La Fundación España Duero, con más gastos que ingresos, necesita «sanearse» antes de que su labor «revierta en la sociedad castellano y leonesa»

ValladolidActualizado:

Sin mucho ruido, tarde y aún incompleta —faltan cinco miembros por nombrarse—, la Fundación España Duero se convirtió esta misma semana en una realidad. Más de tres años después de que la mayoría de los miembros del antiguo consejo de administración de las dos cajas con más solera de la Comunidad decidieran dejar sus cargos sin aprobar las instrucciones necesarias para facilitar la creación de este órgano, el patronato finalmente ha nacido con el dudoso honor de haber sido el último de su "clase" —los vinculados a las innumerables entidades financieras desaparecidas— en crearse. El retraso les puede pasar factura, pero al menos un grupo de diez patronos, con el exrector de la Universidad de León, José Ángel Hermida, en la presidencia, parece haberse tomado en serio el reto de que, según explica el elegido como secretario, Antonio Calonge, se pueda recuperar a medio plazo "y aunque sea más modestamente" parte de la obra social de las extintas Caja España y Caja Duero que tanto bien hicieron a la Comunidad.

Nunca será lo mismo, pero la intención con la que ya trabaja la fundación "es la de ayudar y dar servicio" a los castellano y leoneses como se recoge en el preámbulo de los estatutos que consiguió redactar la comisión gestora formada por tres miembros que ha estado gestionando a duras penas los valiosísimos —y también costosos— bienes que ha heredado la fundación después de que con la absorción por parte de Unicaja y la descapitalización del Banco Ceiss se separara el negocio financiero del de la obra social, prácticamente sin uso en estos últimos tiempos.

Política de ahorro

Para «recoger parte de la tarea que se hacía y cumplir con nuestro carácter sociocultural», lo más inmediato es, según reconoce Calonge, «sanear la fundación» porque en la actualidad "tenemos más gastos que ingresos". Ya la gestora liderada por la Consejería de la Presidencia intentó «ahorrar» algo con la firma de nuevos contratos de seguridad, mantenimiento y limpieza para atender un patrimonio inacabable que incluye más de 120 inmuebles —desde el Palacio de Botines, joya de la corona, hasta varias plazas de garaje— y en torno a 7.000 piezas de arte —entre pintura, esculturas y fotografía—. Pero no es suficiente. Según un informe realizado por la propia comisión, "si no haríamos nada diferente sólo podríamos continuar existiendo hasta el año 2020". En esa fecha se agotaría el fondo económico legado también por las cajas y el déficit ya sería inasumible como para poder hacer frente a los más de dos millones de euros que supone cuidar y mantener todo el patrimonio y pagar además los sueldos de los quince trabajadores en comisión de servicio —cedidos por las entidades de origen—. Para contrarrestar este coste, la fundación sólo cuenta con los ingresos por encima del millón de euros que les proporciona los montes de piedad que también se llevó en el «lote» cuando se produjo la segregación de bienes.

"Tenemos vocación de ayuda, de estar al servicio de la comunidad» explica el Secretarío de la Fundación, Antonio Galong

«Tenemos vocación de ayudar, de estar al servicio de la Comunidad» explica Antonio Galonge, Secretarío de la Fundación

Ante esta situación, el plan es actuar después del verano. De momento, por el simple hecho de haberse constituido como fundación ordinaria «ya no tenemos la obligación de pagar determinados impuestos como el IBI», pero la clave para «recuperarse» está en estudiar «cada bien» para decidir «cuáles se pueden vender o alquilar a otras instituciones o a particulares». En la actualidad, ya se arriendan de vez en cuando varios de los salones de actos y teatros propiedad de la fundación y se descarta cederlos «gratuitamente» para asuntos culturales como sí ocurría antes. Será la fórmula que permite hace una obra social que será «propia» —sin contratar a otras a instituciones— y que incluirán actuaciones para los mayores y los más desfavorecidos y colaboraciones con distintas asociaciones.

Lo que no se prevé «tocar» son las obras de arte que atesora el patronato porque «queremos ponerlas en valor». Entre ellas, destacan cuadros «castellanos» de artistas consagrados como Vela Zanetti, Díaz Caneja o Castilviejo. Por distintos motivos, la Fundación considera «invendibles» tanto el edificio de Gaudí en León como el Palacio de los Águila, en Ciudad Rodrigo (Salamanca).

El resto podría estar en el mercado si así lo deciden los integrantes del patronato en sus reuniones periódicas que celebrarán precisamente en Botines y a las que también acudirá un director general que aún deben seleccionar y que, al contrario que los miembros del patronato, sí contará con un sueldo. Además de Hermida y Calonge, forman parte del patronato Ángel Lago y Luis Carlos García Figuerola —vicepresidente—, propuestos por el Ayuntamiento de Salamanca; José Alfredo Martín y Rafael Sierra en representación de la Diputación de Salamanca; Jorge García Vázquez, por el Ayuntamiento de León; Tomás Quintana y Guillermo Herranz, desde la Diputación de León, y Félix Antonio Romanos, por la de Valladolid. Faltan los representantes de los ayuntamientos de Soria y Palencia y de las diputaciones de Zamora y Soria.