Parte de los restos del sacerdote mártir José García Librán descansan ya en la Catedral

ABCÁVILA. Una parte de los restos del sacerdote mártir José García Librán, -nació en Toledo en 1909 y murió en Pedro Bernardo (Ávila) en 1936-, reposan desde ayer en la Catedral abulense, setenta años

ÁVILA
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Una parte de los restos del sacerdote mártir José García Librán, -nació en Toledo en 1909 y murió en Pedro Bernardo (Ávila) en 1936-, reposan desde ayer en la Catedral abulense, setenta años después de que el religioso fuese martirizado en el municipio en que falleció. Sus reliquias, depositadas por familiares del sacerdote en la Capilla del Santísimo, descansan junto a las de otros tres religiosos abulenses martirizados entre julio y agosto de aquel años: José Máximo Moro Briz, Damián Gómez Jiménez y Agustín Bermejo Miranda.

Desde el Obispado de Ávila se espera la «pronta traslación» de las reliquias de un quinto sacerdote mártir, Juan Mesonero Huerta, que en la actualidad reposan en la iglesia parroquial de Rágama (Salamanca).

El traslado de los restos de José García Librán se produjo tras una misa presidida en el principal templo de Ávila por el obispo de la Diócesis, Jesús García Burillo, quien destacó el hecho de que el sacerdote mártir «eligiera la libertad para entregar su vida a Dios». Según García Burillo, García Librán realizaba en 1936, como párroco de la localidad abulense de Gavilanes, «el último trabajo de su ministerio sacerdotal, sirviendo a su Iglesia». El prelado le definió como un «celoso trabajador» y una persona «generosa con todos», que «visitaba a los enfermos», informa Efe.

José García Librán ingresó con 12 años en el Seminario Conciliar de Ávila, donde realizó estudios de Latín, Humanidades, Filosofía y Sagrada Teología, antes de ser ordenado sacerdote el 23 de septiembre de 1933.

En aquel momento, el entonces obispo de Ávila, Enrique Pla y Deniel, le encomendó las parroquias de Magazos y Palacios Rubios y más tarde también la de Gavilanes. Cuando era párroco de esta localidad del sur de la provincia, el 14 de agosto de 1936 fue martirizado a los 27 años en el término municipal de Pedro Bernardo, donde recibió sepultura, aunque un mes más tarde su familia trasladó sus restos al cementerio del municipio toledano de Torrico y en el año 1942 a la iglesia parroquial.

Hace ahora justo un año, el párroco del Torrico y los familiares del sacerdote hicieron entrega de una parte de sus restos mortales al obispo de Ávila.