El Parlamento regional que menos paga

J. L. MARTÍN. VALLADOLID
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«Económicamente no es rentable ser procurador, lo hacemos por los ciudadanos de esta Comunidad Autónoma». Ésta es la frase más repetida entre los procuradores cuando son preguntados por sus salarios. No en vano, el Parlamento de Castilla y León es el que cuenta con las dietas más bajas de España, incluidas las Comunidades uniprovinciales y Ceuta y Melilla, según informaron a este periódico fuentes del Partido Popular. Unos 240 euros por asistencia al castillo de Fuensaldaña, más el kilometraje, vienen recibiendo los procuradores de la región.

Actualmente, sólo los miembros de la Mesa de las Cortes y los portavoces y suplentes (once personas en total) cuentan con una retribución de 72.121 euros (12 millones de pesetas brutas anuales).

La situación en otras regiones

Esta situación dista bastante de la que viven buena parte del resto de parlamentos autonómicos. Así, por ejemplo, la cámara legislativa de Galicia tiene abiertas cuatro líneas para asignar una retribución económica a los parlamentarios y a los grupos.

En la Cámara gallega, los diputados pueden cobrar una cantidad fija -que asciende a 1.136 euros (189.024 pesetas)- y además una indemnización de 1.003 euros (167.034 pesetas). Así, 44 diputados reciben el sueldo fijo y la indemnización y otros 23 sólo la indemnización.

Las posibilidades que se barajan para Castilla y León, lo que romperá con el modelo que se estableció cuando se aprobó el Estatuto de Autonomía en 1983, pasan por que todos los procuradores reciban un sueldo fijo, o que cada uno se acoja de forma voluntaria a la dedicación exclusiva o, por último, que se establezca un cupo para cada grupo parlamentario en función de su representatividad en la Cámara regional.

Ésta última opción se aplicó en Asturias, donde tras un acuerdo se decidió que un total de 15 de los 45 diputados tuviesen dedicación exclusiva.

El mayor problema se encuentra, según el procurador popular y secretario primero en la Mesa de las Cortes, en fijar el régimen de incompatibilidades. Ahí es donde, precisamente, se creará la polémica y, quizá, las diferencias entre los grupos.