LUIS ALONSO
Artes&Letras

Nuevo Mester: la veteranía del folk

La veterana formación segoviana cumple 50 años de vida, una trayectoria marcada por el disco sobre del romance de Luis López Álvarezm en la que caben casi otros treinta trabajos de canción tradicional

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A finales de los años sesenta Segovia formaba parte del distrito universitario de la Complutense de Madrid. En la capital hacían piña los estudiantes segovianos y entre ellos surgió Clan 5, un grupo de música tradicional que debutó con victoria en un concurso, pero «duró dos conciertos». Sin embargo, no fue una aventura efímera más, sino todo lo contrario: apenas un par de meses con aquel nombre original y cincuenta años como Nuevo Mester de Juglaría.

«Nos llamaron de la Cadena Cope para un programa, y quien lo hacía, Juan Pedro de Aguilar, nos dijo: ‘esto es como un nuevo mester de juglaría’». Se quedaron con el nombre en noviembre de 1969, y en enero de 1970 actuaron en el Círculo Logroñés. Ese día compartieron escenario con Julio Iglesias, «que acababa de ganar el Festival de Benidorm», cuenta uno de los fundadores del grupo, Luis Martín.

Luis Martín: «En el primer concierto 'Los comuneros' cantamos con dos policías armados detrás de nosotros»

Cincuenta años después resiste el núcleo duro de los orígenes del Mester: Luis Martín, Rafael San Frutos, Fernando Ortiz y Francisco García, además de Llanos Monreal, «que se incorporó a partir del segundo disco», en 1973 (para sustituir a Marian Nieto, también integrante del equipo inicial junto a Milagros Olmos). Aquella primera década, desde el estreno con Romances y canciones populares (1971), firmaron prácticamente un álbum por año, entre ellos, dos míticos: Romance de «El Pernales’ (1975) y Los comuneros (1976), todo un símbolo y su mayor éxito discográfico.

«Habíamos recogido un montón de versiones del romance del Pernales, desde la sierra de Alcaraz (Albacete) hasta la sierra de la Culebra, en Zamora, La Mancha, Segovia... hicimos una fusión de todo y publicamos el disco. Entonces conocimos el libro de Luis López Álvarez del romance de los comuneros, editado por Cuadernos para el Diálogo, y se nos ocurrió ponerle músicas tradicionales que habíamos recogido, además de algunas propias. Tuvimos la suerte de que eran momentos candentes en la historia española, de recuperación de las libertades. Veníamos del mundo universitario, que había sufrido los avatares del franquismo con palos», rememora Luis Martín.

El fichaje desde el principio por la «muy potente» compañía Philips (hoy, Universal) dio alas a esos trabajos. «Entonces se promocionaban los discos en todas las emisoras, en la televisión... y había ese sentimiento y necesidad de gritar por las libertades: Los comuneros triunfaron». Triunfaron y también se toparon con las trabas habituales de la época.

Fernando, magnetófono en mano, escuchando a los informantes en Alcaraz (Albacete), donde comenzó «El romance de El Pernales»
Fernando, magnetófono en mano, escuchando a los informantes en Alcaraz (Albacete), donde comenzó «El romance de El Pernales» - NUEVO MESTER DE JUGLARÍA

La canción reivindicativa y los rifirrafes con la censura no fueron exclusivos de los cantautores. A finales del franquismo, e incluso en los años posteriores, resultaban subversivas también algunas de aquellas coplas «crudas» del pueblo: «Si cuatro pillos supieran / lo que cuesta el trabajar / no abusarían del pueblo / ni tampoco del jornal», recita Martín. «Recuerdo una gira que hicimos por Cataluña, llegábamos a los sitios, se presentaba la Guardia Civil y nos suspendía los conciertos».

En el mismo estreno de Los comuneros estuvieron vigilados muy de cerca: «Hicimos un concierto en la Plaza de Medina del Campo de Segovia, tenemos una fotografía con dos policías armados detrás de nosotros cantando».

Aquel grito de «Castilla entera se siente comunera», que acompañó tantas actuaciones del Mester en la fiesta de Villalar, aún se corea. El trabajo tuvo una segunda vida con la edición ampliada en 2004. «Cuando hicimos la primera versión, los discos de vinilo lo máximo que admitían por cada cara era entre 18 y 20 minutos. Veinticinco años después ya existían los CD e hicimos una segunda versión para incluir episodios que no cabían en el primer trabajo».

La gira inicial de Los comuneros contó con una colaboración especial: la de el hoy conocido periodista Pedro Piqueras. Formaba parte del grupo Carcoma (como Javier Castro, que se sumaría al Mester), y la amistad le llevó a prestar su característica voz «como narrador», además de cantar «en los coros». Piqueras grabaría después «Salamanca la blanca» para el álbum de los segovianos Todos en un cantar (1996). Se sumaba a otras colaboraciones destacadas en la historia del grupo, desde Agapito Marazuela (Segovia viva, 1975), Pedro Iturralde (Para bailar, 1988), y Los Sabandeños y Joaquín Díaz, que participaron también en Todos en un cantar.

Apoyados en textos populares, de grandes poetas clásicos, como Antonio Machado, Gerardo Diego, Unamuno (Todo Duero, 2007,) o de autores contemporáneos como el también segoviano Ignacio Sanz (La voz del vino, 1990; parte de A ti, querido cochino, 2001, o el homenaje al Festival de Títeres de Segovia, Titirimundi, 2009), demostraron que no solo de Los comuneros ha vivido el Mester.

«Hemos tenido suerte, aunque algo habremos aportado también...», dice Martín para explicar los cincuenta años de actividad ininterrumpida, que han dado para casi treinta discos, recopilaciones incluidas.

Cuando el Mester cumplió 25 años, hace otros tantos, se editó un libro conmemorativo que no llegó a distribuirse. Aunque el texto es de José Aldea, cuenta con otras aportaciones, entre ellas la del especialista Joaquín Díaz, quien da la clave de la larga vida del grupo: «Como los juglares medievales, ha subido a la corte y bajado a la aldea (y viceversa) cuantas veces se lo ha propuesto para decir en uno y otro lugar lo que quería decir, que era mucho: el valor de lo antiguo sin ambages, pero asimismo sin inútiles nostalgias; recuperando para la gente de hoy lo esencial del pasado, nuestro patrimonio musical y literario, nuestra forma de ser».