Un vecino recorre las calles del municipio zamorano de Villageriz
Un vecino recorre las calles del municipio zamorano de Villageriz - M. ÁLVAREZ
Despoblación

Nueve de cada diez municipios pierden habitantes en los últimos seis años

Apenas 288 de los 2.248 municipios existentes en la Comunidad han logrado aumentar su censo respecto al que existía en 2008

J. M. AYALA
VALLADOLIDActualizado:

Llegó 2008 y todo se acabó. La crisis sacó a la luz el problema demográfico latente en Castilla y León, escondido años atrás por una significativa llegada de inmigrantes frenada en seco con el fin del «milagro económico» español. Desde entonces, la realidad se impuso y la sangría comenzó a hacer sus efectos a destajo en una Comunidad que ha perdido el 3,5 por ciento de su población (casi 91.000 habitantes menos) en los últimos seis años y que, de momento, no ha encontrado la poción mágica para frenar la hemorragia durante los próximos ejercicios aunque ya haya lanzado un mensaje de socorro para que la despoblación sea tratada con un problema de primer orden tanto en España como en Europa.

Mientras se toma definitivamente conciencia del drama, los datos que dejan las estadísticas son totalmente desalentadores porque prácticamente nueve de cada diez municipios de la región han visto cómo su número de vecinos censados descendía desde el año 2008, curso en el que la Comunidad, impulsada por la llegada de ciudadanos extranjeros, alcanzó su techo histórico con un total 2.563.521 de habitantes.

Con mayor o menor intensidad -de todo hay- 1.960 de los 2.248 existentes en la Comunidad «decrecieron» durante este periodo, mientras que apenas 288 consiguieron mejorar sus cifras. El desolador escenario se repite en cada una de las nueve provincias. Todas ellas cuentan con menos ciudadanos que hace seis años y encadenan al menos cuatro años de descensos consecutivos, aunque en algunos casos como León y Palencia la mala racha se alarga ya desde 2007. La palma se la lleva Zamora, que ha visto menguar su población al menos desde el año 1996 -antes no había datos- de manera continuada. Esta última provincia es además la que cuenta con un mayor porcentaje de localidades que se han venido abajo en estos años. Hasta 231 de los 248 municipios zamoranos -un 93por ciento- cuentan con menor población que hace tan solo seis años. También en Soria y Ávila, más del 90 por ciento de sus ayuntamientos no pudieron impedir que su censo se redujera, mientras que cerca de esa llamativa barrera también están los de León (88,1 por ciento), Salamanca (87,02) y Valladolid (86,6). Los de Burgos son los que más resisten, con casi un 19 por ciento de municipios que ha conseguido ganar habitantes en este periodo. Los municipios de Palencia y Segovia, por último, están en una zona intermedia con cerca del 85 por ciento de localidades que tienen menos paisanos que hace seis años.

Ni pequeños ni grandes

Si los pueblos más pequeños -que en Castilla y León son clara mayoría- son los que en general van poco a poco quedándose cada vez más desiertos por la falta de natalidad, la emigración a otros puntos con más oportunidades de futuro y por los propios fallecimientos naturales de una población sumamente envejecida, la pérdida demográfica también afecta a otros municipios de mayor tamaño y a las propias capitales como muestra de que se trata de un problema ya endémico en Castilla y León. Son algunas poblaciones de los alfoces -ya no todas, como sí ocurría hace unos años- y algunos núcleos de población vinculados a actividades económicas que generan riqueza en la zona los que pueden presumir de haber ganado población en unos años en los que la tónica mayoritaria es la contraria. De hecho, la comparativa de los datos a 1 de enero de 2009 y la misma fecha de 2015 revelan que la caída fue ligeramente superior en los quince grandes municipios de la Comunidad -los de más de 20.000 habitantes- que en el resto. De este manera, los grandes perdieron un global de cerca de 46.000 habitantes, unos cientos más que el resto de los 2.233 municipios de la región lo que demuestra que el descenso fue generalizado en la Comunidad.

De puertas para fuera, Castilla y León en su conjunto fue la Comunidad que más redujo su población en estos seis años tanto en términos relativos como absolutos por delante de Asturias y Galicia. En este sentido, la región «aportó» 91.000 de los 120.000 ciudadanos que España «perdió» durante este periodo, muy por delante de los 64.000 gallegos y los 36.000 asturianos, mientras que sí hubo varias autonomías que siguieron creciendo en estos años, aunque también empezaron a caer en 2014.