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Cerca de 200 personas asisten a la fiesta del tafarrón de Pozuelo de Tábara

Casi un centenar de trabajadores cumplieron hoy su última jornada laboral en la planta de la multinacional italiana World Wide Tobacco de Benavente (Zamora), que cerró sus puertas tras dos décadas de actividad.

Después de varios conatos de cierre durante los últimos años, la empresa llegó el pasado mes de junio a un acuerdo ante el Servicio Regional de Relaciones Laborales de Castilla y León (Serla) con los trabajadores, en el que se contemplaba en el procesamiento de todo el producto que se encontraba entonces acumulado en la fábrica. “Este asunto es un poco atípico. No tiene que ver con la crisis en sí, sino con una mera decisión empresarial pero, en cualquier caso, lo que estamos viviendo es un palo tremendo para la comarca de Benavente”, afirmó, en declaraciones a la agencia Ical, el secretario general provincial de Comisiones Obreras, Eugenio González. “Han estado hasta el último momento procesando tabaco, antes de subir ala dirección para recoger las indemnizaciones y los papeles para el paro. Ha habido mucha emoción y momentos de lágrimas”, añadió.

González, quien recordó a Ical que lleva “batallando” con el asunto del cierre de la tabaquera desde que accedió al cargo de secretario provincial del sindicato, agradeció a la plantilla “la unión que han tenido” durante los últimos años. “Consiguieron que la actividad siguiera hace seis años pero ahora, contando a todos los trabajadores en plena campaña, hablamos de 200 puestos de trabajo que ya no están. Hoy se han esfumado por vía directa 67 y por la de las empresas de trabajo temporal, 20 o 30”, agregó.

El secretario de CCOO recordó que aunque Benavente es un nudo “estratégico” del noroeste peninsular, ha sido “tradicionalmente maltratado” y señaló que “lo va a pasar mal en el mercado de trabajo” la mano de obra menos cualificada que trabajaba en las cadenas de producción. “Al volver de Benavente, me he cruzado con los compañeros que iban para el expediente de Nutecal”, indicó, en alusión a la treintena de trabajadores que se ven afectados por el expediente de regulación de empleo presentado por dicha sociedad cooperativa. “Los tiempos están como están y son difíciles en todas partes Cada compañero que pasa a engrosar las filas del paro representa un drama”, concluyó.

Cerca de 200 personas asisten a la fiesta del tafarrón de Pozuelo de Tábara

Unas 200 personas presenciaron hoy en Pozuelo de Tábara (Zamora) la fiesta del tafarrón, una de las mascaradas de invierno más conocidas de la provincia.

El principal protagonista, que da nombre a la fiesta, representa al demonio. Se trata de un joven, en esta ocasión, Rubén Cadierno, de 19 años, disfrazado con una careta de lata, pintada de negro y con toques de rojo, a la que se cosen unas orejas secas de liebre y que lleva unos bigotes de pelo de burra. La parte más llamativa de su indumentaria es el traje de pajas machacadas confeccionado para esta ocasión en la localidad portuguesa de Salto, perteneciente a la provincia de Vila Real. La vestimenta se completa con una pelota, tradicionalmente rellena con sal gorda o con arroz, atada a una vara y un cazo de bronce para recoger los aguinaldos. “Se va a dar una paliza tremenda”, dijo con preocupación, en declaraciones a la agencia Ical, el padre del tafarrón, Luis Ángel Cadierno, de 52 años, quien fue hace tiempo “alcalde en suerte, en vez de tafarrón”, explicó. “Entre los cuatro mayordomos se elige por sorteo para el año el tafarrón, la madama y dos alcaldes”.

El tafarrón empezó su recorrido por las calles del pueblo a las siete de la mañana, con los dos alcaldes por delante, entrando en todas las casas para felicitar las fiestas y parando solamente una hora para comer, en una jornada que se prolongará hasta las siete de la tarde. “Corre a los mozos y mozas y con la música se recoge a los mayordomos y alcaldes casa por casa y se viene a celebrar la misa de San Esteban, que es una misa normal en la que hay una procesión, con el tafarrón y la madama, que va saltando por delante”, indicó, en alusión al papel desempeñado por otro joven, en este caso, Alejandro García. “Al salir hace una o dos veces la venia, o sea, van saltando y al llegar al santo, ponen la rodilla en tierra”, añadió.

Por su parte, los denominados alcaldes preceden a la comitiva, dan los ‘días’ y ordenan cuándo deben “darse más o menos prisa”, aunque el mayor protagonismo les corresponde al tafarrón y a la madama.

El origen de la fiesta del tafarrón también es incierto, como ocurre con la mayoría de las mascaradas, aunque se suele vincular a ritos iniciados por los pueblos prerromanos