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Jóvenes investigadores consideran necesario “un mayor apoyo” para el desarrollo de sus proyectos, a pesar de la crisis

Los participantes en el XVII Encuentro de Jóvenes Investigadores, organizado por el Instituto de Investigaciones Científicas y Ecológicas (INICE) en Salamanca, aseguraron hoy que es necesario que los agentes implicados en el proceso les otorguen “un mayor apoyo” para el desarrollo de sus proyectos, a pesar de la difícil situación económica, por la importancia de este tipo de trabajos para el futuro.

Según explicó el director del encuentro, Daniel Quijada, existe “una preocupación general” por este asunto y en su opinión, “la prioridad debe estar clara” en cuanto a la valoración de las investigaciones que se desarrollan, no solo en el ámbito científico, sino también en el apartado humanístico o social.

Quijada recordó que para “conseguir una sociedad mejor, es necesaria una mayor comprensión de la misma” y esto es posible gracias a la investigación, al “esfuerzo” de quienes se dedican a su estudio.

El director del encuentro, confesó que el colectivo no es ajeno a la crisis y como consecuencia de la misma, los investigadores se ven obligados a “encadenar” contratos en condiciones precarias, en algunos casos y esto “repercute en la calidad de la investigación del país”. Por este motivo, pidió una “mayor implicación” para que los jóvenes “puedan desarrollar una carrera científica decente” y para que se les reconozca su trabajo.

Además, destacó que a través de este foro, se permite a estos jóvenes divulgar sus proyectos al público en general, ya que no se trata de un encuentro específico para científicos, sino que está abierto a la sociedad. Es una oportunidad para ellos, porque según explicó, para los jóvenes es “complicado” hacer llegar sus trabajos por primera vez y ese es el objetivo del acto organizado por INICE.

De hecho, recordó que al finalizar cada edición, se reúnen todas las ponencias participantes en una publicación.

En este encuentro, que se desarrolla desde hoy y hasta el próximo lunes, están inscritos más de 70 jóvenes y está previsto que se desarrollen 48 ponencias. Los participantes proceden de todas las comunidades de España y también participarán delegaciones procedente de Bélgica, Eslovaquia y de Méjico.

Terapia de grupo contra la diabetes

Después de convivir varias décadas con la enfermedad, es habitual una cierta desidia a la hora de controlar los hábitos o tratamientos, aún sabiendo que con lo que “juegas” es con tu propia vida. Eso es lo que le pasa a muchas personas que padecen diabetes, una patología en la que los niveles de glucosa de la sangre, procedentes de los alimentos que se consumen, están muy altos, por lo que se necesita administrar insulina, una hormona que ayuda a que la glucosa entre a las células para suministrarles energía.

Esta es la historia de Antonio Domingo, a quien se le diagnosticó la diabetes hace 26 años. Al principio, reconoce que lograba mantener los controles adecuados, pero llegó un momento en el que comenzó a “aburrirse” de tanta restricción, dejó de hacer régimen y “seguía tomando tapas y cañas” con los amigos, por lo que se dio cuenta de que necesitaba “un psicólogo, más que un médico”.

Domingo explica que se aprende enseguida lo que hay que hacer, otra cosa es que “tu cabeza asimile que debe hacerlo”, y aplicarlo a rajatabla, a lo largo de los años, es lo verdaderamente complicado.

Ahí es donde juega un papel importante la terapia coordinada por un equipo de profesionales del ámbito de la psicología, Mayte Vega, Alberto Barba y Nerea Jiménez, quienes iniciaron un programa pionero para ayudar a este tipo de pacientes, ofreciéndoles los mecanismos adecuados y más efectivos para vivir con la diabetes y sobre todo para tenerla bajo control. Porque, advierten de que con el tiempo, el exceso de glucosa en la sangre puede causar problemas serios, como lesiones en los ojos, los riñones y los nervios. También puede provocar enfermedades cardíacas, derrames cerebrales e incluso la necesidad de amputar un miembro.

Mayte Vega destaca que el programa piloto se llevó a cabo de forma conjunta con profesionales médicos, porque el objetivo era medir de forma exacta los beneficios que podía reportar esta iniciativa y si verdaderamente era eficaz a la hora de hablar de resultados clínicos.

Por ese motivo, los pacientes seleccionados venían derivados del servicio de Endocrinología del Hospital Universitario de Salamanca, que dirige el doctor José Manuel Miralles.