En la imagen, integrantes de las brigadas contra incendios observan al helicóptero de Puerto del Pico, que realiza su función

Narbona «juega con fuego» en Gredos

La supresión de la base de Puerto del Pico reducirá la protección contra incendios en 4.000 kilómetros cuadrados de la Sierra abulense, en los que existen numerosos ejemplos de fauna y flora protegida, como el águila imperial, la cabra hispánica o el pino negral

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TEXTO: PATRICIA GARCÍA ROBLEDO FOTOGRAFÍA: M. MARTÍN

ÁVILA. El sur de la provincia de Ávila se caracteriza por su belleza natural y paisajística, sus densos bosques de pinos en la comarca del Alberche, el microclima mediterráneo del Valle del Tiétar, que ha valido a esta zona el sobrenombre de la «Andalucía de Ávila», la riqueza de su fauna y su flora y sus cultivos frutales.

Cada verano, el clima seco y cálido, la orografía y la abundancia de vegetación convierten a esta parte de la provincia abulense en un importante foco de incendios, por lo que los medios de extinción y prevención de deflagraciones se concentran fundamentalmente en el sur del territorio. En el epicentro de la Sierra de Gredos, desde hace 18 años, se encuentra el guardián de su riqueza natural: la base aérea del Puerto del Pico.

El pasado verano, los incendios se cebaron con el sur de la provincia de Ávila, especialmente en el este y en el oeste de la Sierra de Gredos. Los fuegos llegaron a ser de tal importancia que cientos de vecinos de los municipios sureños tuvieron que ser desalojados de sus viviendas, pasando la noche en polideportivos o ayuntamientos. El helicóptero del Puerto del Pico intervino en los diferentes incendios que se produjeron en Cebreros y El Barco de Ávila en el mes de agosto de 2003, año en el que realizó un total de 57 intervenciones de extinción.

Fuentes técnicas de la Junta de Castilla y León explicaron a ABC que el helicóptero de la base aérea del Puerto del Pico cubre una superficie con un diámetro de 50 kilómetros aproximadamente, aunque más que la superficie abarcada importa el riesgo potencial de la zona en cuanto a incendios y el tipo de superficie a la que da cobertura: masas protegidas de arbolado, con una riqueza de fauna entre las que se encuentran especies singulares como buitres, la cabra hispánica -emblema de la Sierra de Gredos-, águila imperial y águila ibérica, el pino negral, entre otras especies singulares. Además, destacan la salamandra del Almanzor, el sapo de Gredos y la lagartija serrana.

En total, su sector potencial de actuación supone una superficie de más de 4.000 kilómetros cuadrados.

La vegetación más característica es el bosque mediterráneo, compuesto por encina, alcornoque, matorrales de jara pringosa, madroño y cantueso, entre otras especies. En las riberas los alisos y los fresnos. Pero, según se va aumentando la altura, la flora va siendo distinta, donde predomina el robledal de melojos, sustituido en muchas ocasiones por repoblaciones de diversas especies de pinos, entre los que cabe resaltar el pino silvestre. Entre otras especies esta el abedul, acebo, tejos, castaños, azafrán serrano, narcisos rupícola o nival.

Esta inmensa y única riqueza natural sienta las bases de los dos pilares económicos del sur: la agricultura y ganadería y el turismo rural. Los árboles frutales que se cultivan en la zona resultan fuertemente perjudicados en caso de incendio.

Si desaparece la belleza natural de la Sierra de Gredos y de los valles que lo circundan, desaparecerán también los miles de turistas que cada año, especialmente en la temporada estival, se acercan a la provincia de Ávila -líder peninsular en ocupación de alojamientos rurales- atraídos por la belleza de sus pueblos, su tradición y sus gentes, y principalmente por el entorno natural que añade una valor privilegiado a toda la zona.

Atalaya privilegiada para la vigilancia La base aérea de Gredos se ubica a 1.300 metros de altitud -en un promedio de 2.000 metros de altitud en la sierra-, en un collado, en el centro geográfico de las masas forestales con mayor riesgo de incendios y que tiene una mayor frecuencia de incendios. Una situación privilegiada, pues además de convertirse en atalaya excepcional para vigilar el pinar de Hoyocasero o la Sierra de Gredos de norte a sur, permite una mayor rapidez en sus actuaciones. El helicóptero domina el Valle del Tiétar, el Valle del Alberche, el Valle del Tormes, y puede acceder a cualquiera de sus municipios en escasos minutos, atacando el fuego desde su inicio y deteniendo eficazmente el avance de las llamas. Por ejemplo, el helicóptero tarda unos siete minutos en llegar a Candeleda, municipio anejo a la frontera con la Comunidad de Extremadura.

Las temperaturas que en verano se alcanzan en la base aérea del Puerto del Pico son cálidas, con una media de 25 grados, mientras que en la base toledana de La Iglesuela los termómetros marcan sin dificultad hasta 40 grados, con el consiguiente desgaste físico del personal. La base del Puerto del Pico está, sin duda, mejor equipada que la base de La Iglesuela.

Medios de extinción de incendios

La base abulense, reformada y mejorada en dos ocasiones en los últimos cuatro años, cuenta con una residencia para pilotos, un edificio con comedor para cincuenta personas, vestuarios y aseos, emisora y almacén. No sólo cuenta con agua corriente y luz eléctrica, sino que su gran baza es el helipuerto asfaltado, frente a la pista de tierra de la base manchega y el antiguo hangar que componen sus instalaciones, carentes de infraestructura para los pilotos.

En Ávila existen tres bases aéreas de la Junta de Castilla y León dotadas de helicóptero, a las que se añade la base del Puerto del Pico, dependiente del Ministerio de Medio Ambiente. Estas tres bases con su correspondiente helicóptero se ubican en Cebreros, en una tierra sembrada de densos pinares; en Piedralaves, en el Valle del Tiétar y en El Barco de Ávila, ésta última creada este año para proteger una zona que en 2003 padeció graves incendios en agosto que asolaron cerca de 8.000 hectáreas de monte y pasto. El 1 de julio, todos los medios estarán listos para actuar si salta la alarma de fuego. A estos se añaden 17 camiones motobombas, autobombas y cisternas, tres naves y decenas de cuadrillas. Además, este personal también deberá estar atento al 15 de julio, fecha en que comienza la época de mayor peligro.

Los medios aéreos se coordinan de tal manera que en las zonas de mayor riesgo de incendio forestal siempre existen dos helicópteros preparados para entrar en acción -siempre y cuando se mantenga el aparato del Puerto del Pico-, mientras que en zonas con menor incidencia de fuegos se dispone de un helicóptero en despacho automático, es decir, listo para actuar a la mínima señal de fuego sin necesidad de esperar una orden directa de algún mando superior de coordinación de incendios. Se elimina la burocracia y el papeleo, con lo que se gana tiempo para actuar contra las llamas.

Los medios terrestres -cuadrillas y vehículos- son eficaces en la lucha contra el fuego, aunque más lentos en llegar al foco del incendio, por lo que los medios aéreos se configuran como un elemento esencial para la contención y el control del fuego en los primeros instantes de un incendio. De hecho, según fuentes de la Junta, el 60-70% de las intervenciones consiguen que el fuego quede reducido a conato, pues se controla el incendio antes de que arrase más de una hectárea.

Sin justificación técnica

El mayor temor ahora es que los incendios no puedan controlarse a tiempo. La orografía, el clima y la vegetación de Ávila propician que las deflagraciones de la zona sean de rápida evolución, por lo que a menudo es más relevante la inmediatez de la asistencia que el número de efectivos que intervengan.

Técnicamente, el hecho de que el helicóptero que el Ministerio de Medio Ambiente quiere trasladar a la base manchega de La Iglesuela y «prestar» a Ávila durante media jornada -de 13:30 a 21:00 horas- puede considerarse «un mal menor», a pesar de que el hecho de que se declare un incendio por la mañana retrasará de forma considerable la llegada de este medio aéreo al foco del fuego. Realmente, es poco práctico que el personal y el aparato se desplacen a diario. Aparte del coste añadido de los traslados -que la Junta cifra en 600.000 euros por campaña-, hay que tener en cuenta que el personal tendrá que desplazarse a diario a la base abulense, si bien sería conveniente que algunos trabajadores permanecieran permanentemente en el Puerto del Pico por cuestiones de incremento de la operatividad de la base. En definitiva, una base modélica y moderna.