El presidente conversa con unos amigos en un bar del centro de Burgos

«Nadie del PP me ha dicho que tengo que cambiar mi condición de soltero»

RAFAEL DANIEL Y JOSÉ LUIS MARTÍN
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VALLADOLID. Se define como un hombre sencillo en su forma de ser, actuar y hasta en sus aficiones. Herrera intenta conjugar su labor política con una vida personal «normal». Bromea inmisericorde sobre su condición de soltero y su «pertinaz» alopecia e intenta, en lo que puede, mantener sus hobbies: escuchar música clásica barroca, la comida casera, leer y pasear y tomar pinchos con los amigos por la zona del entorno de la Catedral de Burgos, cita a la que intenta acudir el mayor número de fines de semana posibles.

-Dicen los que le conocen que tomar vinos y pinchos por el entorno de la Catedral los domingos es algo sagrado.

-Los fines de semana me gusta dormir en mi casa de Burgos y hacer lo que siempre hice y aspiro a seguir haciendo cuando deje estas responsabilidades, pasear las calles de mi ciudad.Echo de menos tomar los vinos en los bares en torno a la catedral de Burgos. Me siento bien con la gente, soy sociable, no soy un tipo raro.

«La ciudad del alma»

-¿Es tan burgalés como parece?

-Me remito a un poema de Claudio Rodríguez que decía «Todos llevamos una ciudad dentro, ciudad que nos alienta y nos acusa. La ciudad del alma». Afortunadamente en Castilla y León tenemos muchas ciudades del alma, la mía es Burgos.

-¿Le gusta la imagen de «bonachón» que proyecta?

-No me preocupo demasiado por mi imagen, últimamente me critican hasta la gabardina que llevó, verde oscuro, no diré verde botella (sonríe). Además, no suelo mirarme en la televisión.

-¿Qué aspecto de su aspecto físico se niega a cambiar por más que sus asesores se empeñen?

-Hombre no puedo disimular una incipiente pero pertinaz alopecia, es decir una cierta calvicie. Todo es cuestión de llevarlo con dignidad. No me preocupa demasiado, de verdad. Se que soy bastante monocolor en la ropa, trabajamos bien las gamas de los grises y los azules. Dios no me ha hecho muy divertido en la ropa, pero que le vamos a hacer y desde el punto de vista estético, pues soy normal. Me alegra cuando algunas personas me dicen que tengo mejor aspecto al natural que en televisión. No colecciono mis fotos. Me reprochan mis colaboradores gestos que hago y todo lo acepto porque es muy importante la imagen.

-¿Cuáles son sus principales aficiones?

-He sido un gran lector. Los deportes como espectador me interesan, pero como práctica no. Mi padre, que era un gran pescador y cazador, no consiguió aficionarme. Me gusta mucho caminar, aunque reconozco que no es algo que hago habitualmente, pero tengo que reconocer que estos dos últimos veranos he disfrutado mucho en el Camino de Santiago.

-¿Qué música escucha habitualmente?

-En el coche llevo clásica, sobre todo Bach. Pero el otro día estuve en casa de unos amigos y recordé a Cat Stevens y a los Carpenters. De gente más próxima tengo pendiente, porque sé que ha sacado un disco, a Mark Knopfler, al líder de los Dire Straits, a los que vi en las Ventas hace unos años. Tuve una época que estaba yo muy colado con los cantautores, sobre todo con la Nueva Trova Cubana, Silvio Rodríguez, Pablo Milanés...Y siempre me gustó mucho Serrat y Sabina. Me encantaron Los Secretos y siempre he sido más de Beatles que de los Rolling Stones. Y por supuesto Café Quijano «a los que tanto tenemos que agradecer en Castilla y León.

-Música más para escuchar que para bailar...

-Mi capacidad para el baile es absolutamente proporcional a mis habilidades deportivas, es decir, muy mala. He sido noctámbulo, pero igual que cualquier joven que está en la Universidad.

Estabilidad sentimental

-¿Es políticamente correcto que un presidente de una Comunidad esté soltero?

-Yo creo que esa condición personal nada tiene que ver con lo políticamente correcto. Respeto todas las opiniones y espero que también se respete la mía pero ahí lo que no admito son disciplinas ni de grupo ni de partido. Afortunadamente nadie me ha dicho esto hay que remediarlo inmediatamente.

-¿Tiene usted novia?

-(Risas). Afortunadamente, y eso también es un factor de estabilidad, en este momento sí, mi situación es buena.

-¿Cuál es su vocación frustrada?

-Mi padre era abogado y a mí me gustó desde siempre. Creo que no hubiese sido un mal abogado. Si alguna vez tengo que reingresar en la carrera, lo seré.