Alejandro J. García Nistal - Noción personal

Muerte de una comarca

«En diez años, El Bierzo ha pasado de 135.000 a 125.000 habitantes. Se han perdido más de 10.000 empleos directos, más los indirectos y la principal empresa, Endesa, huye dejando perpleja a toda la comarca»

Alejandro J. García Nistal
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El pasado domingo, con lluvia, viento y frío, más de 20.000 personas salieron a la calle con una idea fija en sus mentes: «Esto no puede seguir así». Exceptuando las banderas de los de siempre, una minoría que en estos actos parece que son los que mandan, lo cierto es que había representantes políticos de todos los colores y ciudadanos de toda edad y condición. Unidad de un grito que, como un gran estertor, quería hacer llegar al Gobierno de España y al Gobierno de Castilla y León.

En diez años el Bierzo ha pasado de 135.000 a 125.000 habitantes. Se han perdido más de 10.000 empleos directos, más los indirectos. La principal empresa, Endesa por ser su lugar de nacimiento y un símbolo en la zona, huye dejando perpleja a toda la comarca. Quedan media docena de grandes empresas o bien multinacionales, o empresas que no tienen la dimensión y el tamaño, ni tan siquiera la labor social que realizaban las cerradas. Y así podríamos seguir con un cierre importante en la zona cada semana o quince días que a ustedes les sonará a chino pero que eran sociedades de un centenar o más de empleos y de una propiedad de varias generaciones.

Podrán ahora venir con paños calientes y ayudas parciales. Pero el pueblo ya no les cree. Han sido gobiernos de distinto color sin cumplir mínimos como inversión en comunicaciones, gran plan de reindustrialización y ayudas para emprendedores que no sean cazasubvenciones.

El dinero, obviamente, tendría que venir de la Unión Europea, y la planificación entre todas las instituciones a modo de comisión con el Consejo Comarcal y Ponferrada en esa mesa. Quizás, y sólo quizás, cabría algo de esperanza para este Bierzo que se apagó como la Central de Anllares o los últimos pozos mineros importantes. De los sindicatos, mejor no hablar, cogieron su dinero y a correr.

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