Laura Rojo probando el simulador de un F-18 Hornet en el Space Camp de la NASA en Alabama (EE. UU.)
Laura Rojo probando el simulador de un F-18 Hornet en el Space Camp de la NASA en Alabama (EE. UU.) - ABC

Misión: explorar el espacio exterior

La burgalesa Laura Rojo sólo tiene 17 años y ya conoce la NASA y a quienes hacen posibles las misiones espaciales

SILVIA HERAS
VALLADOLIDActualizado:

Tener 17 años y la ocasión de subirse a bordo de un simulador espacial en la NASA no pasa todos los días. La joven burgalesa Laura Rojo ha disfrutado de una semana en el US Space & Rocket Center en Alabama (EE. UU.), un campamento espacial en el que junto a otros jóvenes de distintas partes del mundo -seleccionados por la embajada estadounidense- ha podido probar «simuladores como los que utilizan los propios astronautas» y «aprender muchísimas cosas sobre física, ingeniería o misiones espaciales».

A lo largo de los siete días que ha durado esta «experiencia increíble», sus compañeros y ella han realizado varias actividades como, por ejemplo, «construir un cohete que alcanzó los 50 metros». Un proyecto para el que «contaban con un presupuesto inicial» con el que tenían que ir «comprando sus componentes para que fuese capaz de transportar un huevo que debía llegar sano y salvo al suelo tras el lanzamiento». Además, entrenaban «misiones» en las que llegaban hasta a Marte y que conseguían acercarles a «cómo es la vida real de un astronauta» en el espacio y a «comunicarse con siglas como ellos» cuando hacen un «viaje al espacio».

Uno de los simuladores de los que pudo hacer uso esta estudiante de bachiller fue el «multiaxis», que asemeja la gravedad en la Luna y «los giros descontrolados que a veces sufren las naves» llegando casi a «experimentar la fuerza 4G», lo que significaría multiplicar por cuatro la fuerza gravitatoria que posee la Tierra. Laura revela que uno de sus entrenamientos favoritos fue «la sesión de buceo». Con estas inmersiones «los astronautas aprenden a trabajar con microgravedad, utilizando objetos y completando actividades a ocho metros de profundidad», es decir, lo hacen con una gravedad que es prácticamente cero.

Laura saluda al astronauta Don Thomas
Laura saluda al astronauta Don Thomas - ABC

Como parte del campamento aprendieron, siempre en simulacros, qué «interruptores accionar dentro de la nave para despegar y viajar por el espacio», incluso en algún caso tuvieron que vestirse de «astronautas, colgarnos del techo con unos arneses y salir al exterior de la nave a reparar algo». Después de simular varias experiencias de este tipo que no se podrían llevar a cabo sin los compañeros que se quedaban en tierra en «mission control», Laura tiene claro la importancia del «trabajo en equipo» ya que, según declara, «si en una misión fallaba uno, fallábamos todos».

No es una cuestión de sexo

Confía en su futuro como mujer involucrada con la ciencia y dice que «en este ámbito estamos avanzando muy rápido» y se ve «con las mismas oportunidades que cualquiera de mis compañeros» varones. Recalca, además, que nunca ha tenido «ninguna crítica» por el hecho de estar interesada en estas ramas científicas y de investigación y que siempre se ha visto «apoyada por amigos y profesores» y que «aunque existen diferencias, cada vez se denuncian más para igualar las condiciones».

Laura siempre ha estado interesada en la ciencia y la tecnología y es por ello que desde hace tres años forma parte del programa Stem Talent Girl, cuyo objetivo es mostrar «modelos de mujeres» científicas o investigadoras, ya que «muchas veces no contamos con tantos referentes femeninos en los que apoyarnos y así se despierta el interés por el ámbito científico en muchas niñas». Subrayaba la burgalesa que la «mayoría» de las científicas con las que mantiene contacto no le han manifestado que hayan tenido «grandes problemas» a la hora de desempeñar su especialidad «por el hecho de ser mujeres, aunque en algunas situaciones todavía queda camino por recorrer». Afirma también la joven de 17 años que es importante que «las niñas tomen conciencia de que no es una cuestión de sexo, sino de interés por las ciencias y la tecnología».

Respecto a su posible dedicación a la carrera espacial, Laura comenta que «sería increíble, evidentemente para ser astronauta hay que reunir unas cualidades muy específicas», pero que de cualquier manera le «encantaría poder trabajar dentro de la NASA o de la ESA (Agencia Espacial Europea) como investigadora o ingeniera». Para llegar allí confiesa que aún no está «del todo segura» del camino que va a tomar, pero que le «encanta la astrofísica» para así «poder investigar el universo del que somos una parte casi insignificante, aprender de dónde venimos y hasta dónde podemos llegar».