Luis Jaramillo - Punto de vista

Mirarse el ombligo

«A Alfonso Fernández Mañueco se le tiene que hacer un calvario la caída de la hoja del calendario, hasta que por fin en Madrid se den cuenta de la importancia de nominar ya al candidato»

Luis Jaramillo
Actualizado:

El arranque del curso político no puede ser más intenso. Todo huele a elecciones. Las municipales y autonómicas tienen fecha el año próximo, las nacionales son una quimera, pero puede pasar de todo. La precariedad de apoyos del Gobierno Sánchez y la propia deriva del Ejecutivo apuntan a que puede ser este mismo año cuando se celebren, pero también sabemos que Sánchez es un superviviente y tratará de aguantar el máximo tiempo posible. A costa de lo que sea.

En Castilla y León, el movimiento interno en los partidos denota el tiempo electoral que ya vivimos y por ello cada vez se hace más difícil de entender la dinámica con la que se toma todo esto el PP de Pablo Casado, que es el partido que mas se juega en junio de 2019, y siga dilatando los tiempos sin poner en la parrilla de salida a sus candidatos. A Alfonso Fernández Mañueco se le tiene que hacer un calvario la caída de la hoja del calendario, hasta que por fin en Madrid se den cuenta de la importancia de nominar ya al candidato. A Ciudadanos le corre menos prisa, porque tiran de marca nacional y a ella se encomiendan para conseguir los mejores resultados. Nadie duda que en Podemos solo hay un rostro visible, el de Pablo Fernández, y el PSOE es el único partido que tiene oficialmente designado a su candidato, Luis Tudanca, que ya se mueve por la comunidad como tal, tratando de rentabilizar la avanzadilla.

Otro tanto pasa en los ayuntamientos. El PP de Casado debe ser consciente de que las elecciones se preparan con tiempo y que el trabajo interno, que en Castilla y León hace mucho que se está haciendo, no es suficiente para tratar de movilizar a una sociedad muy desencantada con la política. Se insiste desde el PP que las nominaciones serán inminentes, pero el calendario sigue avanzado y en Madrid vuelven a mirarse el ombligo.

LUIS JARAMILLOLUIS JARAMILLO