La mejor médico de familia del mundo, Verónica Casado
La mejor médico de familia del mundo, Verónica Casado - ICAL

La mejor médico de familia del mundo: «Políticamente no se nos ha cuidado»

Asegura que «da lo mismo el color político, que sean de derechas o izquierdas»

VALLADOLIDActualizado:

La mejor médica de familia del mundo, Verónica Casado, recibe mañana la distinción como hija predilecta de Valladolid y aprovecha para reivindicar la Atención Primaria, que es la base de la sanidad y a la que «políticamente» «ni han querido ni cuidado» y «da lo mismo el color político, que sean de derechas o izquierdas».

En entrevista con la Agencia Efe desde el consultorio del centro de Salud del barrio de Parquesol de Valladolid en el que trabaja, la doctora Casado defiende la calidad de la atención primaria española, que «como funcionaba no se la ha hecho ni caso» y a la que la crisis, la menor financiación y los sueldos congelados han llevado a una situación «especialmente dramática».

Especialmente emocionada por el reconocimiento que recibirá mañana y que se rompa con eso de no ser profeta en su tierra, Verónica Casado, que a sus 59 años lleva tres décadas ejerciendo, sostiene que ahora mismo «hay tambores de guerra en todos los sitios -en cuanto a sanidad- pero la atención primaria está muy cansada».

«No estamos haciendo tornillos y el tiempo es fundamental; y si yo te escucho te puedo ayudar, pero si no tengo tiempo y me citan cada cinco o seis minutos no puede ser», reflexiona en voz alta esta doctora nacida en Reims, en Francia, pero con honda raíz vallisoletana en el Valle del Cuco y en la Tierra del Vino.

Sostiene que hacen falta más médicos de familia, que se prestigie la medicina de familia y que se caiga en la cuenta del impacto que tiene en la salud; no es un trasplante con visibilidad inmediata pero «si consigo que alguien deje de beber o de fumar, voy a disminuir las tasas de cáncer», aunque se tarde en ver, medita.

«Muchas veces en nuestro propio compromiso tenemos la debilidad, no nos hemos movido por no dañar al paciente, y al final nos han machacado y esto puede tener repercusión sobre la salud de la población», añade.

E insiste en que las cosas que se han conseguido en España, con niveles de atención primaria superiores a los de países con mayor renta, no se pueden "perder".

«Ya vale decir que estamos orgullosos de nuestra atención primaria, obras son amores y no buenas razones», clama.

Y la solución está en que «hay que poner dinero», según la doctora Casado, quien dice que es mentira la rigidez de las plazas de formación MIR, es mentira que «los MIR son los que son».

«Lo que se ha hecho siempre desde hace muchos años es planificar los recursos», y siempre desde la comisión nacional de su especialidad han reclamado que se aumentaran el numero de plazas, explica, sin que les hicieran caso.

Se trata de un «problema de planificación» y no se puede decir que sea algo que aparece de repente, y que se diga «parece que no tenemos» médicos de familia.

«No es una cosa por generación espontánea, ha sido por una mala planificación de los recursos humanos y así es. Faltan porque no hemos planificado», incide.

Entonces «planifiquemos, tengamos en cuenta que hay especialidades con superávit otras que están bien y otras en déficit; hagamos que eso se equilibre y hagámoslo ya o vamos a tener déficit de médicos a corto o medio plazo», defiende.

Y tampoco cabe pensar que se que se puede contratar a recién licenciados para hacer su trabajo, si algo tiene que ser «potente» es la atención primaria, la base de un sistema sanitario que tiene diez pisos, analiza.

Eso hay que financiarlo, ya que la sanidad es como los castillos humanos catalanes, donde la base tiene que se muy potente, con miles de personas potentes sujetando el sistema; pero si a esas personas las «vas quitando y fragilizando no se te cae solo la atención primaria se te cae todo el edificio», sentencia.