Una medida de excepción y sin cálculos económicos

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MONTSE SERRADOR

VALLADOLID. No es muy habitual que se construya una autovía paralela a una autopista en servicio, con la excepción de Madrid, donde esta situación se produce con la A-1, A-2, A-3 y A-4, algún tramo de la AP-7, en el Mediterráneo, y entre Madrid y Toledo, donde también confluyen autopista y autovía. Por lo demás, resulta excepcional que convivan estas dos vías de alta capacidad, de forma que en muchas ocasiones se prefiere reclamar la liberalización del peaje, especialmente cuando se trata de trayectos cortos. En el caso del tramo entre Burgos y Miranda, en la autopista la empresa concesionaria es Europistas, mientras que su recorrido por carretera convencional, la N-1, está considerado como uno de los más peligrosos de la provincia.

El elevado coste -650 millones para 80 kilómetros- lleva a plantear si no resulta más rentable eliminar el peaje de la autovía - 8,75 euros para los turismos-. Sin embargo, tampoco esta posibilidad está clara, ya que no hay precedentes en España, y el sector tampoco está por la labor, según reconocieron a ABC fuentes de la Asociación de Sociedades Españolas Concesionarias de Autopistas, pero lo que si se sabe es que el coste que debería pagar el Estado a la empresa por suprimir el peaje sería elevado.

Además, en la autopista Burgos-Armiñón, la concesión a Europistas, que procede de 1977, finaliza en 2018 (la autovía no estaría antes de 2015). Para entonces, la vía tendría que revertir al Estado para que éste decida si se queda con ella o la vuelve a adjudicar. Existe un caso, el de la la AP-8, que ha revertido a las diputaciones forales del País Vasco, si bien es cierto que mantienen el régimen del peaje, aunque se ha convertido en «blando». Lo que sí parece claro es que la construcción de la autovía entre Burgos y Miranda supondría un duro golpe para la empresa concesionaria, que vería cambiar notablemente sus expectativas financieras al comprobar cómo el tráfico de su autopista se trasvasa hacia la nueva vía de características similares pero gratis. Eso sí, durante el periodo de obras sí vería aumentar sus ingresos.

La coexistencia de autovía y autopista sólo se justifica por el elevado tráfico. Así, si la AP-1 entre Burgos y Miranda tiene una intensidad media de 23.000 vehículos, el mismo tramo por carretera tiene actualmente 10.000. La AP-7 (autopista), entre Valencia y Tarragona tiene 25.000 de media, mientras que el mismo tramo por autovía (A-7) soporta 15.000. Comparando los dos casos, el sector apunta hacia una tercera opción, la de liberalizar la autopista y construir un tercer carril para así poder dar servicio a demandas futuras.