El presidente de la Diputación de León, Juan Martínez Majo
El presidente de la Diputación de León, Juan Martínez Majo - ABC
Política

Martínez Majo califica de «lamentable y bochornoso» las intervenciones en el Senado en diferentes lenguas

Afirma que eso provoca dificultades de entendimiento para los asistentes

LeónActualizado:

El presidente de la Diputación de León, Juan Martínez Majo, calificó hoy de «lamentable y bochornoso» el hecho de que en el Senado se permitan intervenciones en diferentes lenguas, con las dificultades de entendimiento que eso supone para los asistentes. Así lo declaró después de que ayer acudiese a la sesión prevista en la Cámara Alta para abordar la defensa de las diputaciones provinciales. «Es vergonzoso que veas que no puedes entender a las personas que están en la tribuna de ese lugar», recalcó Majo, que recordó la presencia de muchos escudos «que representa a este país que se llama España, no sé hasta cuándo», añadió.

En el Senado se debatió sobre las diputaciones provinciales y, según Majo, «el único que mantiene el mismo criterio» en relación a este asunto es el PP aunque reconoció que la situación en Madrid es «mucho más agria», en especial después de escuchar las intervenciones de algunos grupos «a los que podíamos entender». Además, el contraste era aún mayor teniendo en cuenta que unas horas antes se había debatido sobre ese mismo tema en el pleno de la Diputación de León, con el respaldo a la moción en defensa de las instituciones provinciales por parte de 23 de los 25 diputados leoneses.

Majo consideró que, una vez escuchadas la participación de los grupos políticos, quedó claro que quienes importan realmente son el 70 por ciento de los ciudadanos que residen en las grandes urbes, mientras que el 30 por ciento restante «poco importamos». Además, dijo haber tenido la sensación de que «poco importamos los ciudadanos del mundo rural a la mayoría de grupos políticos» que viven «una confusión permanente» y que desconocen en realidad la importancia de las diputaciones que, sin embargo, se han convertido en «una moneda de cambio».