Marisa Paredes y Arturo Ripstein, ayer en Valladolid
Marisa Paredes y Arturo Ripstein, ayer en Valladolid - ICAL
Cine

Marisa Paredes y Arturo Ripstein, premiados en la Seminci de Valladolid

El festival se inauguró ayer con la proyección de «La librería», de Isabel Coixet

ValladolidActualizado:

Es uno de los rostros más reconocidos del cine español y, a lo largo de sus casi seis décadas dedicadas al séptimo arte y al teatro, ha conseguido trabajar con los grandes directores nacionales –es una habitual en los trabajos de Pedro Almodóvar– y estar presente en el cine europeo. A Marisa Paredes le llueven los galardones, que reconocen una prolífica carrera con más de 75 películas a sus espaldas. Si al inicio de esta semana la Academia de Cine anunció que le otorgaba el Goya de Honor, ayer mismo recogió la Espiga también honorífica de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci) durante la gala inaugural, que se abrió con «La librería», de Isabel Coixet.

Si algo tiene claro es que el «único secreto»para llegar tan alto es «trabajar con rigor» y con directores «que sepan sacar de ti cosas que ni tú mismo sabes que tienes». «En mi caso, ése ha sido el mérito», explicó a los medios de comunicación antes de recibir el galardón en Valladolid. Al echar la vista atrás reconoce que el cine ha evolucionado, también en cuanto al trabajo de las actrices. «Los personajes femeninos eran un poco decorativos», aseguró, y sólo hace un tiempo que se ha conseguido que las mujeres tengan papeles «de fuerza». «Afortunadamente, ha cambiado, como la sociedad», indicó. Y es que «el cine tiene que ir de acuerdo con la sociedad». Sin embargo, sí considera que, detrás de las cámaras, a las directoras les cuesta «mucho más»encontrar una producción que a los hombres.

La actualidad se coló en la jornada cinematográfica y, al ser preguntada sobre la situación de Cataluña, la intérprete esquivó el asunto. «Hay demasiadas palabras sobre ello y yo no quiero poner más palabras sobre ese tema». También apareció el escándalo sobre el productor de Hollywood Harvey Weinstein, acusado por varias actrices de acoso y abusos sexuales. «El problema es cuando mucha gente tiene conocimiento de ello y sólo cuando las cosas se destapan dicen que lo sabían. Eso es terrible, la hipocresía», lamentó.

Junto a ella, uno de los directores con los que ha trabajado en varias ocasiones, el veterano realizador mexicano Arturo Ripstein, que también fue galardonado con la Espiga de Honor de la Seminci. Ambos coincidieron en que en el cine «siempre existen dudas, misterio y dificultades». Sin embargo, «ayuda mucho»tener al lado a «un buen director»o «un buen guionista», resaltó Marisa Paredes. «Si es la primera película para un director, también te sientes comprometido, para no fallarle», explicó.

«Todos los proyectos son siempre un misterio», resumió Arturo Ripstein, director de «El evangelio de las maravillas» y «El coronel no tiene quien le escriba». Recordó que los «nervios» al empezar cada rodaje «siempre son los mismos». «Sabes que eres el capitán del barco y tienes que convencer a todos de que es la mejor película que han hecho en su vida», aseguró el realizador.