Mar Siles es la directora del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología, además de la nueva delegada territorial del CSIC
Mar Siles es la directora del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología, además de la nueva delegada territorial del CSIC - D. ARRANZ

Mar Siles: «El potencial investigador de la Comunidad es enorme»

Esta investigadora del CSIC asume el cargo de delegada institucional en Castilla y León reclamando un papel más competitivo en Europa y celebrando la recuperación del Ministerio de Ciencia

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Desde septiembre de 2015, Mar Siles (Madrid, 1965) es la directora del Instituto de Recursos Naturales y Agrobiología de Salamanca (Irnasa). Llegó al centro en julio de 2007 con un contrato de científica titular, y desde mediados del pasado mes de abril es también delegada institucional del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Castilla y León.

Su misión es la representación institucional de esta agencia estatal en la Comunidad y la coordinación de los cinco institutos de investigación regionales, uno de ellos centro propio, el Irnasa, y los otros cuatro mixtos, compartidos con universidades: el Centro de Investigación del Cáncer (CIC) y el Instituto de Biología Funcional y Genómica (IBFG) con la de Salamanca; el Instituto de Biología y Genética Molecular (IBGM) con la de Valladolid, y el Instituto de Ganadería de Montaña (IGM) con la de León.

Asegura que el potencial que tienen los institutos «es enorme, los indicadores de investigación son muy buenos, en general, aunque somos relativamente pocos investigadores de plantilla, unos 65 entre los cinco centros».

Aún así la estadística «es bastante buena», ya que en torno al 15 por ciento de los científicos es capaz de ingresar «más de un millón de euros, incluso algunos tres y cuatro cada seis años, lo cual es importante», como indicadores que contribuyen «sustancialmente a los de la propia comunidad autónoma». «La productividad es bastante buena -añade- pero la crisis nos ha afectado, como a las universidades, especialmente respecto a la reposición de plazas debido al envejecimiento de la plantilla».

Dispuesta a hacer «todo lo posible» para que la relación con la Junta de Castilla y León «sea lo más productiva para ambos» considera que tiene que hacer «más conocidos los institutos y su imagen» puesto que, por razones obvias, están diluidos en cada uno de los territorios donde se ubican por las respectivas universidades «que son mucho más grandes en número de investigadores».

«Me gustaría tener un tipo de Casa de la Ciencia, que ya existe en Andalucía y en Valencia, buenos ejemplos de cómo hacer divulgación científica. Aquí existe el Espacio de Cultura Científica de la Universidad de Salamanca (USAL) con el que pretendemos trabajar en conjunto en iniciativas comunes», explica Siles.

Sostiene que también es «importantísimo» mirar hacia Europa y suscribe las primeras declaraciones del ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque, en el sentido de la necesidad de «ponerse en el pelotón de cabeza y para eso hay que alienarse con las políticas europeas porque los fondos que vienen de Europa son bastante numerosos en relación a los fondos que podemos conseguir a nivel nacional o regional, y eso necesita un impulso».

Marco europeo

Estima que el investigador tiene que acostumbrarse a competir en el marco europeo y para ello es necesario que existan personas que les ayuden a enfocar lo que están haciendo, «no es decirle al investigador lo que tiene que hacer, sino que lo que está haciendo puede hacerlo en un marco más competitivo que, sin lugar a dudas, es un nicho que debemos ocupar».

La delegada revela que el CSIC quiere potenciar la transferencia al sector productivo y sobrepasar de alguna manera lo que los expertos llaman «un valle de la muerte entre la investigación y el tejido productivo» para lo que, en su opinión, se deben tender puentes entre los institutos y las empresas teniendo en cuenta que ambos son conscientes del «importante papel que tienen en ese desarrollo económico».

Insiste en que la vocación de los institutos, incluidos el de Biología Funcional y Genómica (IBFG) y el de Biología y Genética Molecular, es ayudar a que los motores económicos de Castilla y León «sean más fuertes y competitivos. El sector agropecuario es primer motor de PIB y la parte biomédica es también enormemente importante en la comunidad autónoma».

Siles califica de «importantísimo» la recuperación del Ministerio de Ciencia por considerarlo «fundamental» para el sector científico en España y en cuanto a su titular, cuyo nombramiento le causó «una sorpresa agradable». Le parece bien, en principio, «al ser una persona con una formación muy exigente por su profesión y además ha sido gestor, tiene su prestigio y creemos que nos va a representar bien, pero es relativamente desconocido para nosotros». Tilda de «fundamental» que se están rompiendo techos de cristal y estima que el nuevo Gobierno «ha sido especialmente puntilloso con eso», no obstante sostiene que el problema de los techos de cristal «es que muchas veces son implícitos, no explícitos y es una cuestión que se tiene que trabajar de forma mucho más activa porque muchas veces no los percibimos». En todo caso, ve importante tener mujeres en puestos relevantes. Reitera la necesidad de divulgar la labor que se desarrolla en los institutos del CSIC. «Nuestro trabajo está dentro de la sociedad y queremos que la beneficie, ése es nuestro objetivo principal», y así alude a los «ejemplos clarísimos» que se dan en el Irnasa. «Nos dedicamos al sistema ecológico del campo charro en todas sus vertientes y desde el principio hasta el final: laboratorios, invernaderos y una finca de unas 80 hectáreas de secano, regadío, dehesa, vaca morucha, ovejas. Lo único que falta es eliminar ese valle de la muerte y mejorar la transferencia de ese conocimiento al sector económico».

Respecto al apartado biomédico, en el que se enmarcan el Centro de Investigación del Cáncer (CIC) y el de Biología Funcional y Genómica (IBFG) destaca su relevancia y remarca la excelencia de los investigadores del CIC: «Uno de ellos está ingresando un millón al año en proyectos competitivos con lo cual tenemos en este centro de los mejores investigadores del CSIC, que lo integran 120 institutos en toda España».

Finalmente, reconoce que los institutos del CSIC «no van a ningún lado sin el apoyo de la Junta de Castilla y León» y que el otro centro biomédico, el IBGM de Valladolid ha sido «un instituto competitivo desde su creación en los años 1990 y cuenta con algunos de los científicos más destacados en captación de fondos».