Imagen de archivo de una garrapata
Imagen de archivo de una garrapata - ABC

Se mantiene el seguimiento a 112 personas tras la muerte por la picadura de una garrapata

Descartada la fiebre Crimea-Congo en trece profesionales del Complejo Asistencial de Ávila

ÁVILAActualizado:

El seguimiento a 112 de las 125 personas sobre las que se inició un control en Ávila, tras la muerte de un abulense de 74 años por la fiebre Crimea-Congo, que sufrió la picadura de una garrapata el 24 de julio en una actividad cinegética en la provincia de Badajoz, se mantiene una semana después de que se conociera el suceso, informa Efe.

Según los datos facilitados en nota de prensa por la Administración autonómica, el seguimiento epidemiológico que se realiza desde que se conoció este caso ha concluido para una persona considerada de alto riesgo y para otras doce de bajo riesgo, todas ellas profesionales del Complejo Asistencial de Ávila.

En total, se ha realizado un seguimiento a 125 personas, de las cuales 112 continúan siendo controladas: 63 de alto riesgo -22 comunitarios y 41 del centro hospitalario- y 49 de bajo riesgo -2 contactos comunitarios y 47 profesionales del Complejo Asistencial-.

Todas estas personas continúan con el seguimiento de los responsables sanitarios, después de que mantuvieran contacto más o menos directo con el fallecido el pasado 8 de agosto en Ávila, tras participar en una actividad cinegética en Extremadura.

Fue el segundo fallecido en España en los dos últimos años, ya que a finales de 2016 otro abulense de 62 años murió en Madrid por la misma causa, tras la picadura de una garrapata cuando se encontraba en su localidad natal de San Juan del Molinillo (Ávila).

En aquella ocasión, otra profesional sanitaria resultó contagiada cuando le atendía en el centro hospitalario madrileño, aunque superó la enfermedad.

Según explicó hace una semana la jefa del Servicio de Epidemiología de la Consejería de Sanidad de la Junta, Sonia Tamames, las más de cien personas a las que se realiza seguimiento están divididas entre aquellas que tienen un «nivel de riesgo alto», en torno a la mitad, y «nivel de riesgo bajo».

A las primeras se les pide que se tomen la temperatura dos veces al día, al mismo tiempo que se las llama «periódicamente» para saber esos registros y conocer si tiene algún otro síntoma o si su salud ha cambiado.

A las de nivel de riesgo bajo se les han dado indicaciones para controlar si desarrolla síntomas relacionados con fiebre, diarrea, vómitos o algún otro de tipo gastrointestinal.

Desde la Junta se trabaja en el fomento de uso de «medidas preventivas» para evitar que las personas que salgan al campo puedan sufrir la picadura de una garrapata como utilizar ropa larga y uso de repelentes.

Sin en alguna ocasión se adhiere al cuerpo una garrapata, lo aconsejable es que sea retirada por un profesional sanitario según la jefa del Servicio de Epidemiología.