F. HERAS
Sociedad

«Llegaré a ser juez y seré una gitana para casarme con quien quiera y cuando quiera»

El colectivo gitano incide en que la educación es «clave» para la igualdad

ValladolidActualizado:

De encontrarse con las trabas de su familia y las miradas raras de su entorno, a ser un «ejemplo» para su hermano y poder presumir con orgullo de que sus amigas también han seguido su camino con los libros, están estudiando, «no» se casan a los 16 años y recibe consultas jurídicas de su entorno. Es el cambio logrado por Carmen Jiménez, una joven gitana que estudia un máster en Abogacía en la Universidad de León y quien sueña con llegar a ser juez y seguir sintiéndose «orgullosa» de ser gitana, «aunque me case con quien quiera y cuando quiera». «Quiero seguir siendo gitana, pero respetada y reconocida por mi comunidad y la sociedad, y en libertad», reclamó, Carmen, para quien el uso correcto de las palabras y el lenguaje que ella ha tenido que ir adaptando a cada situación «son la clave».

Y es que la educación es la «herramienta» y el «camino» para lograr la igualdad de este colectivo, coincidieron ayer en señalar el presidente de la Junta de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, y la Fundación Secretariado Gitano, en la presentación de la adhesión del Gobierno regional al decálogo «Una comunidad cero», que busca precisamente la no discriminación.

Una firma que supone «compromiso» más con el colectivo gitano y con la que «Castilla y León quiere ser la comunidad en la que las personas puede vivir libres de estereotipos, en plena igualdad de oportunidades, no encontrar puertas que se cierran y miradas negativas por ser gitano», apuntó Herrera. Un lugar donde «no existan» palabras de rechazo ni escuelas segregadas, donde «todos» tengan las mismas oportunidades y que «apueste con orgullo por el valor de la diversidad», añadió el jefe del Ejecutivo regional, quien incidió en la importancia de la suma de la fuerza de «todos» para lograr esos objetivos y retos que «a todos nos conciernen».

Hay que seguir «trabajando para derribar estereotipos», clamó Herrera, pues, pese a los avances, hay que «ser conscientes de lo que pasa». Y advirtió de las mayores dificultades que supone ser al mismo tiempo gitana y mujer, aunque también los ejemplos de licenciadas y universitarias reunidas ayer «ponen de relieve» que ellas han «tomado las riendas» de sus destinos y poder «cambiar» la realidad.

Apoyo masculino

Y la «mejor herramienta» para lograrlo es la educación porque «permite transmitir esos valores humanos» con los que hay que «construir la igualdad» y aporta la «riqueza de la diversidad». En este sentido, alertó de la importancia de «intensificar los apoyos» para que el fin de la etapa de educación obligatoria no suponga el fin de los estudios entre los gitanos y lucha también contra el abandono escolar. Otra «clave» para la plena «integración» es el empleo. En este sentido puso de relieve el programa de promoción social, con cerca de 1.900 personas de etnia gitana atendidas en 2017 y casi 400 personas -la mitad mujeres- que lograron un empleo.

También ellas, porque el acto estuvo lleno de mujeres, reivindicaron la importancia de tomar el camino de los libros por el que avanzan, con el reto de «conseguir que los hombres se sumen a nuestro carro y tiren de él», reclamaron en un acto en el que reivindicaron el «empoderamiento» de la mujer gitana.

En Castilla y León residen unos 25.700 personas gitanas, el 3,42 por ciento de las aproximadamente 750.000 que hay en España.