Un oso pardo en una imagen de archivo
Un oso pardo en una imagen de archivo - EFE

Un oso en libertad traspasa por primera vez en dos siglos la raya hispanolusa

Se trata, posiblemente, de un macho adulto que en solitario se ha dirigido hacia el sur desde la población estable existente en la Cordillera Cantábrica

Zamora Actualizado: Guardar
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Un ejemplar en libertad de oso pardo, posiblemente un macho adulto que en solitario se ha dirigido hacia el sur desde la población estable existente en la Cordillera Cantábrica, ha traspasado por primera vez en los dos últimos siglos la frontera hispanolusa para adentrarse en Portugal.

Las patrullas medioambientales tanto de Castilla y León como del país vecino han confirmado la presencia del plantígrado en las últimas semanas, primero en la comarca zamorana de Sanabria y posteriormente en Portugal tras cruzar la frontera por el entorno del parque natural luso de Montesinho.

La presencia de un ejemplar a un kilómetro y medio del casco urbano de La Tejera, una aldea de 23 habitantes del Ayuntamiento de Hermisende (Zamora), no ha pasado desapercibida para los vecinos de la Alta Sanabria, entre los que la expansión del hábitat del oso pardo desplazó la política como tema favorito de conversación el día de las elecciones generales en España.

Esa jornada, el pasado 28 de abril, la apicultora Feli Nieto acudió a primera hora a ver uno de los trece colmenares que tiene en la zona como hace periódicamente y se encontró con que el oso había causado importantes destrozos en veintiuna de las colmenas, además de tirar otras tres a su paso, según ha relatado a la Agencia Efe.

Colmenas destrozadas por el oso en Zamora
Colmenas destrozadas por el oso en Zamora - ABC

Otras veces había sufrido ataques de jabalíes o de algún tejón pero los daños eran mínimos comparados con los que se encontró en esta ocasión en el colmenar situado en el entorno del río Gamoneda, a 1,5 kilómetros camino abajo desde el casco urbano de La Tejeda.

Las huellas de las pisadas, los restos de excrementos, un mechón de pelo encontrado en el entorno y las marcas de las garras y las dentadas dejadas en el poliespán de un núcleo de abejas en el que el oso se dio un festín con la miel no dejaban lugar a dudas de la presencia del plantígrado.

Aún así, para constatarlo de forma fehaciente y evitar nuevos daños, las patrullas de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León recabaron pruebas e instalaron un pastor eléctrico y cámaras de movimiento en el entorno del colmenar.

Dos días después, en una de las colmenas que había quedado fuera del área de seguridad volvieron a registrarse daños y una imagen de la cámara demostró la presencia del oso pardo, que fue comunicada también a las autoridades portuguesas por la cercanía de la frontera y que este miércoles ha hecho pública la Junta de Castilla y León.

De hecho, unos días después, las patrullas medioambientales lusas también constataron la presencia del ejemplar en territorio portugués, donde también ha causado daños en algún colmenar del entorno de Braganza.

Feli Nieto ha declarado que la vecina más longeva del pueblo vecino de Castromil, que tiene 93 años, «nunca vio nada de osos por la zona» aunque a principios del siglo XX pudo haberlos y eso explicaría que en el pasado hubiese colmenares en piedras muy altas de difícil acceso para que el oso no trepase a ellas.

En el caso de Portugal hay que remontarse a dos siglos atrás para encontrar un oso pardo en libertad, según ha señalado la Junta de Castilla y León, que ha indicado que puede tratarse de un ejemplar adulto en dispersión procedente de la población occidental de la Cordillera Cantábrica, donde se estima que hay unos 280 ejemplares.

La presencia del oso pardo en esta zona situada en el entorno de la Meseta Ibérica, la mayor reserva de la biosfera transfronteriza de Europa, puede ser «un arma de doble filo», según ha declarado a Efe el alcalde de Hermisende, José Ignacio González.

Por una parte, puede generar turismo a una zona en la que sus recursos medioambientales son el principal atractivo para los visitantes pero por otra puede causar daños importantes a los colmenares de una zona idónea para la miel de brezo y roble