El Instituto Zorrilla de Valladolid fundado en el siglo XIX
El Instituto Zorrilla de Valladolid fundado en el siglo XIX - F. HERAS

Los institutos históricos tendrán ayudas para conservar su patrimonio

Unos 25 centros podrán acogerse a esta medida impulsada por la Junta de Castilla y León, que incluye también mejoras en los recursos humanos

VALLADOLIDActualizado:

Sus muros son testigo de la evolución de la educación, sus vitrinas guardan «tesoros» pedagógicos de otra época y en sus bibliotecas libros centenarios esperan para ser catalogados. Los institutos históricos de Castilla y León, creados a mediados del siglo XIX, han luchado hasta ahora con sus propios medios y con limitación de espacio por conservar esas «joyas», que van desde las primeras esferas que se utilizaban en sus aulas para conocer el mundo a instrumental de laboratorio, las láminas de ciencias naturales, ejemplares bibliográficos y cartográficos únicos o jardines botánicos

Ahora, el Gobierno autonómico ha escuchado su reclamación y apoyará con ayudas económicas a estos centros y también a aquellos de titularidad regional que se encuentran ubicados en edificios históricos o protegidos en alguna medida -los declarados BIC son siete y los blindados en normativas municipales, ocho- para que puedan conservar ese patrimonio, también el arquitectónico, recuperarlo y darlo a conocer. Para ello ya ha elaborad una orden -realizada junto a dos de los institutos veteranos de la región, el Zorrilla de Valladolid y el Cardenal López de Mendoza de Burgos- en la que figuran los requisitos para poder ser «centro histórico de enseñanza». El documento reconoce que requieren del «establecimiento de medidas de apoyo económico y de recursos humanos para la catalogación, conservación , divulgación y salvaguarda» de sus fondos, que deben estar a disposición de las futuras generaciones y de la sociedad en general.

Con todos los que lo soliciten -la tramitación deberá ser vía telemática- y cumplan con los requisitos se realizará un inventario y tendrán el deber de mantener y conservar sus instalaciones históricas, pero también el derecho a «un incremento de sus recursos» para desarrollar dicha labor y realizar guías museísticas y escolares para su difusión.

Aquellos cuya actividad comenzó a mediados del XIX de la mano del conocido como Plan Pidal y que cuentan con un patrimonio educativo especial -unos nueve en la región- se abre la posibilidad de disponer de más personal o de atención específica para que sus bibliotecas puedan mostrar todo su potencial u ofrecer dotación horaria al profesorado para que pueda desarrollar tareas de inventario, catalogación o conservación. Los institutos deberán también formar un equipo de profesores que se encargará de la salvaguarda del patrimonio y al frente se situará un docente designado por la dirección cuya función será la de coordinador.

Proyectos

Todo esto no significa que los centros vayan a contar con una ayuda económica por el mero hecho de ser históricos, sino que tendrán que elaborar un proyecto en el que expliquen cuáles son sus necesidades y las actividades que quieren plantear. Eso se analizará por parte de la Consejería y se dará luz verde a las dotaciones, que no serán iguales para todos, asegura el director general de Política Educativa y responsable de esta iniciativa, Ángel Miguel Vega. La intención es reconocer que son edificios históricos, pero, sobre todo, la labor que se ha desempeñado dentro de ellos, explica.

IES Cardenal López de Mendoza, de Burgos
IES Cardenal López de Mendoza, de Burgos- R, ORDOÑEZ

Es, además, un primer paso para una idea que ya tiene en mente la Consejería: impulsar un museo pedagógico multisede que dé a conocer la historia de la educación en Castilla y León y el valor que se le ha dado tradicionalmente en la región.

Con anhelo esperaban esta medida en el Instituto José Zorrilla de Valladolid, que en 1846 comenzó a funcionar de manera independiente, desvinculado de la universidad. Sus pasillos son verdaderos museos, con vitrinas que protegen elementos utilizados en las aulas en otra época. Pero no menos valor tiene la gran cantidad de material que se almacena en varias salas y que está a la espera de ser catalogado y preparado para que pueda ver la luz. «Queremos darle vida a todo eso y para ello necesitamos medios», apunta la profesora del instituto y antigua directora, Ana Villagrá, quien ha colaborado en el proceso de creación de la orden autonómica.

Ha costado, pero han conseguido, junto a otros centros regionales, que se dé «un tratamiento diferenciado, no de privilegio» a los institutos que cuentan con un bagaje histórico excepcional, explica el presidente de la Asociación de Amigos del Instituto Zorrilla, José Luis Orantes, docente jubilado de ese mismo centro. Y es que, el hecho de tener más de un siglo de historia tiene ventajas, pero también conlleva determinados obstáculos. Es necesario espacio para poder almacenar la gran cantidad de material pedagógico que atesoran, las reformas suponen muchas dificultades porque es necesario ser lo más fieles posible a su estructura original y tienen que tener voluntad para que todo eso no se pierda. Sí había algo de «sensibilidad» con ellos por sus características especiales, pero han sido los propios institutos los que, con sus recursos ordinarios, han tenido que hacer frente a esas necesidades que otros centros no tienen. Algo que cambiará a partir de ahora.

Su laboratorio conserva láminas utilizadas en el siglo XIX en Ciencias Naturales, pero muchas de ellas necesitan una restauración y su fondo documental está compuesto por más de 40.000 ejemplares, que necesitan una catalogación. La idea del instituto, y ganas no le faltan a su equipo directivo, es que a partir de ahora todo ese patrimonio del que disponen pueda ser utilizado también en el ámbito pedagógico y que, además, se pueda conocer por la sociedad. «Tiene valor educativo, pero también artístico», asegura el actual director, Manuel Arias.

Los segundos de España

El Cardenal López de Mendoza de Burgos, creado en 1845, es otro de los centros que se podrá beneficiar de las nuevas ayudas y que ha trabajado codo con codo con Educación para sacar adelante una orden que será la segunda de estas características en España, por detrás de la que ya posee Castilla-La Mancha. Destaca su museo de historia natural, del que se ha encargado durante su etapa docente Emilio Serrano, quien ahora lo hace como profesor honorífico.

«Se ha conservado gran parte del patrimonio del centro, pero hay mucho que está desprotegido porque no está catalogado», asegura. Hay mucho por hacer, pero toda la labor que requieren los «tesoros» del siglo XIX que esconde el instituto requiere «mucha inversión», explica Serrano, confiado en que la nueva orden autonómica permita sacar a la luz todo el patrimonio educativo, histórico y artístico que poseen los centros de estas características.