La directora general de Comercio de la Junta de Castilla y León junto a Clara Medina, de Mercadona, durante el Foro ABC
La directora general de Comercio de la Junta de Castilla y León junto a Clara Medina, de Mercadona, durante el Foro ABC
Empresas / Foro ABC

El imprescindible recurso del comercio «on line» para el consumidor del medio rural

Los pequeños municipios se encuentran con el doble problema de la falta de comercios y de una red de infraestructuras necesaria para poder acceder a internet

ValladolidActualizado:

Uno de cada tres pueblos de Castilla y León no dispone de una tienda en la que poder adquirir los productos más elementales. De hecho, 773 municipios de los 2.248 de la Comunidad no cuentan establecimiento comercial alguno. Esta realidad, que se extrae un estudio realizado por la Consejería de Economía y Hacienda, fue puesta sobre la mesa durante el Foro de ABC, en el que los expertos coincidieron en que el comercio electrónico es una solución para el mundo rural. «Si el producto no llega a la tienda hay que recurrir a internet», apuntó la directora general de Comercio de la Junta quien destacó los esfuerzos del Gobierno regional para que la banda ancha llegue a los municipios más pequeños de la Comunidad y tengan así garantizada una perfecta conectividad. Reconoce, no obstante, que en el caso de los alimentos frescos «la logística sigue siendo complicada».

Sólo el 3% de los consumidores hace la cesta de la compra a través de la red

En este punto, los participantes en el encuentro insistieron en la necesidad de «trabajar todos juntos para encontrar una solución al doble problema que supone para el comercio electrónico la falta de acceso a la red y el envejecimiento de la población», aseguró Manuel Martín. Un reto que va más allá ya que, esas dificultades telemáticas para conseguir información en los pueblos se trasladan al etiquetado que puede llegar a ser confuso y, por lo tanto, el consumidor renuncia a realizar la compra.

También Emilia Gómez apuesta por una «planificación de todos a favor del comercio electrónico», entre otras cosas porque considera que «la persona mayor que abre la ventana a internet se queda», de forma que «desde las organizaciones de consumidores debemos apostar por la formación». Por su parte, la directora de Relaciones con las Asociaciones de Consumidores de Mercadona destacó que los productos tienen los mismos estándares de seguridad alimentaria y calidad que en la tienda física que el consumidor elige, lo único que varía es el medio de compra».

Más usuarios

Lo cierto es que según las conclusiones de la Encuesta de Hábitos de Consumo de 2017, retrocede la confianza en la compra «on line» pero, al mismo tiempo, aumenta el número de usuarios. La razón está, precisamente, en la brecha digital, ya que mientras los más jóvenes usan con naturalidad la compra en la red, a medida que se avanza en edad se prefiere la presencial y se pierde confianza en los medios telemáticos. Los expertos del Foro advirtieron, en este sentido, del aumento de esta paradoja que se puede producir en los próximos años debido, precisamente, al envejecimiento de la población, lo que provocará que haya un aumento de la percepción negativa hacia las nuevas tecnologías (aunque se irá suavizando a medida que haya un cambio generacional en las partes de más edad de la tabla), mientras que los más jóvenes seguirán incorporándose de forma natural, por lo que finalmente, la desconfianza en este modelo se irá suavizando. De momento, sólo el 48% de los encuestados lo valora positivamente, frente al 57 por ciento de 2016. Sin embargo, el 20% dice que lo utiliza o lo utilizará, frente al 15 del pasado año. En el caso de la cesta de la compra, no supera el tres por ciento los consumidores que optan por la vía online, si bien se ha incrementado un punto gracias, sobre todo, a los más jóvenes, mientras que en el resto de la población aún genera cierta incertidumbre y desconfianza. Para la secretaria general de CECU, «no es un mercado que despegue y habría que analizar por qué se ha perdido esa confianza», que, desde su punto de vista, se debe, a que el consumidor busca otros formatos «más sensoriales». «Le preocupa tocar el producto -añade el vicepresidente de FUCI-y tiene puesta su confianza donde compra siempre y se fía de la marca».

Aún sin grandes canales de distribución

En cualquier caso, nadie niega que la venta en red de alimentos aún es un mercado por explorar y desarrollar y que para el mundo rural es una buena opción. Según el vicepresidente de Cauce «hay mucha expectación por lo que pueda ocurrir porque aún no hay grandes canales de distribución. De hecho, Amazon ha empezado este año». Nadie niega, sin embargo, que existe cierta desconfianza motivada, entre otras cosas, por algunas alertas, fraudes y bulos nacidos en las redes sociales, unido a una compleja accesibilidad en ciertas páginas web e, incluso, a ciertas experiencias personales. Tampoco se pueden olvidar las dudas que se generan en torno la transporte o la devolución de un producto de alimentación, recuerda Gustavo Samayoa, aunque, insiste, no hay que obviar «la brecha digital», ya que un 70 por ciento de los mayores de 75 años no utiliza internet, un dato que en una población tan envejecida como Castilla y León tiene especial relevancia.

Además, el rechazo a la compra telemática se produce con más intensidad en el mundo rural, donde este modelo más se necesita, como consecuencia de la falta de una logística adecuada para que los productos lleguen a unas zonas que sufren en muchos casos problemas de abastecimiento.