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Economía

Gobierno, sindicatos y empresas del carbón rubrican hoy el comienzo del fin de la minería

Firman el Acuerdo Marco para una Transición Justa de la Minería del Carbón y Desarrollo Sostenible

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La ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera, y la ministra de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social, Magdalena Valerio, participan este miércoles, junto a agentes sindicales y representantes de las empresas del carbón, en el acto de firma del Acuerdo Marco para una Transición Justa de la Minería del Carbón y Desarrollo Sostenible de las Comarcas Mineras para el período 2019-2027.

El preacuerdo sienta discretamente las bases para una desaparición casi total del sector del carbón. Son dos páginas y media que dedican la mayor parte de la extensión a definir el plan social del que se beneficiarán los últimos mineros, cuando apaguen por última vez, la luz de sus cascos. Se aseguran generosas bajas indemnizadas y prejubilaciones de los mineros, a los 48 años. Supondrá la aplicación de las mejores condiciones posibles que ofrece el Régimen Especial de la Minería, una medida satisfactoria para los propios afectados, pero que ahonda en las mismas políticas de años anteriores, que han contribuido a la pérdida de empleo y de población.

Los «otros» mineros, fuera

Pero esos beneficios se limitan a los mineros que han cotizado como tales. Nada se dice de los trabajadores de las contratas, subcontratas y empresas auxiliares, que, en más de un caso, hacían el mismo trabajo de los mineros pero estaban adscritos a otro régimen en la Seguridad Social, circunstancia que ha provocado la falta de unanimidad entre los sindicatos. De hecho, el sindicato USO considera que es un plan «hecho a medida de Hunosa», la empresa pública a la que se abren puertas para su continuidad. En este sentido, en el documento se dice expresamente que la compañía estatal «por sus especiales características y su particular relevancia en el conjunto del sector estará sujeta a su propio Plan de Empresa».

El capítulo de la reactivación se resume en cuatro puntos. El primero habla de continuidad para las medidas de impulso económico, que han venido fracasando a un nivel general. Después, se anuncian programas de restauración de explotaciones abandonadas y de desarrollo de las energías renovables. Finalmente, en las dos últimas líneas, figura un compromiso de apoyo a las nuevas tecnologías, citando a la «Ciudad de la Energía» (Ciudén). No se hace mención a la continuidad de las centrales térmicas. Si acaso, un pequeño epígrafe, que se compromete a promover el uso de carbón autóctono, sin concretar más.