Un niño come su almuerzo en un comedor escolar
Un niño come su almuerzo en un comedor escolar - JOSÉ RAMÓN

Las familias otorgan un 7,96 al servicio de comedor escolar

El tiempo para el almuerzo y la información sobre cómo han comido sus hijos, lo más valorado

ValladolidActualizado:

En un mes, el curso escolar arranca de nuevo. Vuelta a la rutina que para muchas familias supone más que las clases: libros, actividades extraescolares... y ¡el comedor! Un importante elemento para la conciliación, sin olvidar el papel clave que juega en la «compensación de posibles carencias socioeconómicas» gracias al sistema de ayudas, pero que para muchos padres siempre plantea la duda de si sus hijos comerán bien. Y, a tenor de los resultados de la encuesta realizada al final del pasado curso a los usurarios de este servicio en Castilla y León, parece que les gusta. De media, otorgan un 7,96 al servicio, mejorando ligeramente la puntuación dada en el sondeo lanzado después del primer trimestre (7,90) y la del final del anterior periodo lectivo (7,89), según destacaron desde la Consejería de Educación. Así, el departamento que dirige Fernando Rey resaltó que los resultados «han sido muy positivos».

Unos datos de «incremento de la satisfacción» que, subrayaron, «cobran especial importancia si se tiene en consideración» que, además, el aumento en la puntuación llega de la mano de una mayor participación. Algo que, incidieron en un comunicado, «reafirma que la senda de mejora emprendida por la Consejería está dando sus frutos».

Fueron 6.416 familias de más de 340 centros educativos y que representaban a 8.925 comensales usuarios del servicio de comedor escolar las que completaron los cuestionarios -anónimos-. Representan, por tanto, el 26 por ciento de los asistentes diarios medios a este servicio, que sienta a la mesa cada jornada lectiva a 34.000 alumnos.

Gustos

Las preguntas abarcan diferentes cuestiones, como atención a los escolares, hábitos saludables, limpieza o menús. En este último punto, aunque toda la oferta «gastronómica» aprueba, se nota que hay platos que gustan más que otros a los pequeños. Así, la pasta y el arroz es lo que más puntuación recibe (8,2), sin olvidar los postres, a la cabeza, con un 8,4. Mientras, las verduras y hortalizas y las guarniciones se quedan en un 6,9, un 6,8 y 6,7. Tampoco son de su agrado los alimentos procesados, los que se llevan la nota más baja: 6,4. Un 7,3 se anotan las legumbres; la carne gusta más (7,6) que el pescado (6,8) y la fruta también recibe un alta valoración (7,8).

Y es que uno de los objetivos de las encuestas es valorar la percepción que los propios escolares usuarios tienen del servicio, a la que se les inculca una educación en hábitos saludables. De ahí que también se les pregunte si les gustan o no los platos servidos. Y parece que sí, pues sólo a un 11 por ciento no les gustan; a un 45%, todos o la mayoría, y un 44% respondieron que «unos platos me gustan y otros no».

Otro de los aspectos que se someten al análisis es la atención de los cuidadores. Con un 7,5 valoran las familias lo referido a hábitos saludables que transmiten a los escolares y el cuidado de los niños y orden en el comedor.

También un notable (7,2) recibe la variedad de las preparaciones, la misma nota que la satisfacción general con el servicio de comedor. Lo más valorado, es el tiempo dedicado a la comida, que roza el sobresaliente (8,9). Y también muy apreciado entre sus progenitores es la información de cómo han comido sus hijos (8,8). Por encima del 8 (8,2) puntúan también que los menús son saludables y equilibrados. La limpieza (9,1) y la temperatura de los platos cuando se sientan a comer (8,2) también son otros de los aspectos sometidos al análisis.

Objeto de la polémica en alguna ocasión pasada, lo cierto es que apenas hay diferencia en la puntuación entre el servicio de catering y el de comida in-situ. Les separan apenas dos décimas, con mejor valoración (8,1) para el primero que para el segundo (7,9), y eso que la participación entre los encuestados ha sido mayor entre quienes comen de la conocida como «línea fría». Y las cinco empresas que sirven esta comida aprueban con nota, con puntuaciones de entre 7,8 y 8,1.

Por provincias, los más satisfechos con este servicio son los de Ávila, Segovia y Zamora (8,1), mientras que los de Valladolid, los más «críticos» (7,7).