El colegio de San Salvador de Cantamuda (Palencia) cerrará sus puertas el próximo curso
El colegio de San Salvador de Cantamuda (Palencia) cerrará sus puertas el próximo curso - ABC

La falta de alumnos deja en el aire el futuro de veinte escuelas rurales

Los municipios tienen plazo hasta septiembre para intentar atraer estudiantes

M. ANTOLÍN
ValladolidActualizado:

En la España vaciada tienen claro que el futuro pasa, sobre todo, por los niños y jóvenes. Por eso, cuando ven una escuela peligrar sienten que su horizonte se oscurece un poco más y la preocupación asoma inevitablemente. En esa situación se encuentran veinte pequeños pueblos de Castilla y León que, si en los primeros días de septiembre no consiguen llegar a los cuatro alumnos, verán probablemente como sus colegios cierran sus puertas.

«Es muy complicado», explica el alcalde del municipio de San Salvador de Cantamuda, en la montaña palentina, Mariano San Abelardo. «Para poder atraer familias, la clave es el trabajo», relata el regidor, que da prácticamente por hecho que el próximo curso el pueblo no tendrá escuela. Se quedan tan sólo dos niños y, aunque en la localidad reside otro de un año y medio, los números no salen y no llegan al límite establecido por Educación, que hace una excepción y permite a los centros continuar con tres alumnos siempre y cuando garanticen que en los cursos sucesivos los estudiantes serán cuatro.

La situación de su comarca, La Pernía, es especialmente difícil. Todos los centros que dependían del colegio de San Salvador han ido cerrando y en este ciclo lo hará el que era «la cabecera». «No quedan niños en toda la comarca», lamenta el regidor, y «si no nacen niños estamos condenados a desparecer».

Un plazo de dos años

La esperanza de este pueblo palentino está ahora en la embotelladora Aguas de Lebanza, que, según ha anunciado la empresa, abrirá de nuevo sus puertas próximamente. Los al menos veinte contratos que se prevén serían «la fórmula»para retener a los jóvenes en el pueblo. «De cara al próximo curso vamos a intentarlo», expresa, porque la «única manera» de garantizar la continuidad es que las personas «arraigadas»a la localidad puedan quedarse.

Y es que el cierre de momento no es definitivo, si no que la escuela queda en suspenso dos años por si podría recuperar alumnado.

En Arauzo de Miel (Burgos), sus tres estudiantes no serían suficientes para que la escuela vuelva a abrir en septiembre. Y tampoco lo son los dos que quedan en Acebes del Páramo, en León. Los dos escolares que permanecían en Castrillo de Don Juan no empezarán probablemente las clases en el pueblo, donde de seis escolares que había en el curso pasado, cuatro se marchan. «A menos que ocurra un milagro, tendremos que cerrar la escuela», afirma su alcalde, Santiago Benito . Y lo harán tras muchos años de funcionamiento. «Siempre hemos tenido colegio y sin una generación que venga detrás, se complica el futuro», expresa preocupado.

El mismo sentimiento tienen las otras dieciséis localidades –tres en Ávila, tres en León, una en Palencia, siete en Salamanca y dos en Zamora–, cuyas escuelas están abocadas a echar el cierre.

La alcaldesa de Cerezo de Abajo, en el colegio de la localidad
La alcaldesa de Cerezo de Abajo, en el colegio de la localidad - ABC

Escuela salvada

Pero hay quien ha conseguido «in extremis»salvar su colegio, como ha ocurrido en Cerezo de Abajo (Segovia). Podrá seguir funcionando y ya están preparando todo para el inicio de las clases el próximo 9 de septiembre. Tendrán cuatro estudiantes a la espera de confirmar la incorporación de otro niño más. Para seguir adelante necesitaban dos alumnos –el curso pasado eran cuatro y dos ya han salido del colegio– y el Ayuntamiento se puso manos a la obra para atraer familias y mediar para que pudieran conseguir un empleo y una vivienda.

«Nosotros no podemos ofrecer trabajo porque no tenemos plazas», asegura su alcaldesa, Conchi García. Pero aún así, se han movido para que una pareja formada por un americano y una mexicana residan en el municipio. Su hija acudirá a la escuela junto a otra alumna que regresa desde la localidad también segoviana de Riaza.

Respiran por el momeno aliviados en Cerezo de Abajo con la intención de poder mantenerse en esos cuatro estudiantes que exige Educación para poder continuar con las clases y ver algo más claro su futuro.