La candidata del PP al Senado por Palencia, la atleta Marta Domínguez, votó en la capital palentina - Fotos:efe/ical

«Un día muy especial»

Una jornada de votaciones estaría huérfana sin colegios que retrasan su apertura porque a un bedel se le «pegan» las sábanas, un vocal llega ebrio o faltan las hojas del censo

agencias/f.i
valladolid Actualizado:

La más alta celebración de la democracia no sólo resuelve la incógnita de quiénes nos gobernarán en los próximos cuatro años, sino que también permite hacer a vuela pluma un estudio sociológico de los votantes, al menos un muestrario de anécdotas sobre querencias del personal. Por ello no extrañó que ayer el subdelegado del Gobierno en Salamanca, Jesús Málaga, se confesase «aburrido» debido a la ausencia de incidencias en la constitución de las mesas en la provincia salmantina. Pero como bien señaló la atleta y número dos del PP al Senado por Palencia, Marta Domínguez, las elecciones son «un día muy especial», en clara referencia por el gran privilegio de poder elegir el Gobierno para los próximos cuatro años, pero también «especial» por habituales los lances en los eventos electorales.

Lógicamente, en un acontecimiento como las votaciones, con millones de ciudadanos convocados a elegir entre decenas de formaciones políticas y miles a ejercer como miembros de las mesas de votación, los imprevistos, olvidos, trastadas y curiosidades son la «salsa» del día antes de que los primeros datos oficiales de los votos empiecen a conocerse.

Y ayer no fue una excepción. La primera piedra de toque fue la apertura de los colegios electorales, como le sucedió, por influencia de Morfeo, a la bedel del colegio público Marceliano Santa María, ubicado en el barrio de Gamonal en la capital burgalesa, al quedarse ayer dormida, lo que obligó a los servicios municipales a acudir a abrir el centro educativo a las 8,30 horas para ubicar a los representantes de las distintas mesas.

Silicona, un «clásico»

También es habitual la jugarreta de poner silicona en las cerraduras, «un clásico» como señaló ayer el delegado del Gobierno en Castilla y León, Miguel Alejo, al informar de la aparición de este elemento en de dos colegios electorales de Segovia, lo que, por suerte, «no supuso ningún retraso» en la constitución de sus mesas.

Sin embargo donde se ofrece un fidedigno retrato de la picaresca española es las múltiples excusas que ofrecen algunos para escaquearse de la obligación de ser integrante de mesas electorales, un deber a la que muchos parece tener auténtica alergia, como la que «enfermó» a dos titulares de mesas en Soria, lo que requirió «las prestaciones» de la Policía Nacional que se vio obligada a localizarlos para «certificar si había que tramitar las «bajas» o simplemente «tirarles de las orejas» para que fueran «al colegio». Confirmado los achaques, las mesas se constituyeron «en tiempo y forma» con los suplentes.

También es cierto que los hay que no necesitan ser «enfermos imaginarios» para hacer mutis por el foro en sus democráticos y simplemente alegan necesidades y obligaciones profesionales para no asumir la responsabilidad de recibir, detrás de las urnas, a los ciudadanos ejerciendo el derecho de elegir a sus representantes políticos. Así lo hizo un taxista de la ciudad de León al negarse a primera hora de día a formar parte de la mesa electoral para la que había sido designado. Su excusa fue que como trabajador autónomo no podía ocupar el puesto, ya que tenía que continuar trabajando durante la jornada. Al final, le convencieron de que su deber primaba sobre lo que creyó un derecho, por lo que tuvo que bajar la bandera del taxi todo el día.

Por el contrario, otros tuvieron que reivindicar sus deberes, como le sucedió al presidente de mesa de El Hornillo (Ávila) por no aparecer en el censo, a pesar de haber salido en el sorteo como ciudadano empadronado en el municipio. Finalmente, sí pudo ejercer como presidente.

Si bebes, no seas vocal

Y puesto a relacionar las votaciones y subterfugios, algunos podrían haber encontrado la horma del zapato a la normativa electoral con sólo empinar el codo. No parece que ese fuese el propósito de un ciudadano que acudía conduciendo su coche a la localidad berciana de Villablino a cumplir su obligación en una mesa electoral. Pero al cumplidor ciudadano se olvidaron las normas de circulación al subir al poner al volante con más alcohol en sus venas de lo permitido y de lo que la prudencia debería haberle dictado. Por fortuna, agentes de la Guardia Civil interceptaron el coche en un control de alcoholemia, y tras dar positivo, procedieron a inmovilizar el vehículo y a su conductor. La mesa se constituyó con normalidad con un vocal suplente, según informaron fuentes de la Delegación del Gobierno en Castilla y León.

Ésa no fue el único incidente relacionado con el tráfico en Castilla y León durante la jornada electoral de ayer. En la provincia de Burgos, la mesa que debía constituirse en el colegio electoral de Iglesiarrubia se demoró porque el vehículo en el que viajaba el representante de la Administración había colisionado contra un corzo, aunque el impacto no causó daños personales y tampoco retrasó para los electores, ya que el colegio abrió con puntualidad.

Antidemocráticos

Precisamente en la fiesta de la democracia los que no la digieren la utilizan para sus fines. Aunque residuales, los actos contra la libre ejercicio del voto y de expresión siguen negándose a perder espacio, incluidos los mencionados sellados de silicona. Ayer se conocieron los ataques sufridos por dos coches de la caravana electoral socialista la pasada semana. El candidato número uno del PSOE al Congreso, Luis Tudanca, los condenó ayer tajantemente y los atribuyó a «una minoría radical».

Igual de minoritarios fueron los nostálgicos de la España franquista, que se hicieron presentes en San Esteban de Gormaz, donde la Guardia Civil tuvo que retirar, antes de que comenzara la votación, varias banderas preconstitucionales con unas efigies del anterior jefe de Estado» en la fachada de un local electoral. Y como no hay dos sin tres, los modos impositivos se vivieron ayer con la expulsión de los fotógrafos de prensa por parte de la presidenta de una mesa electoral de Segovia para evitar que saliera en las imágenes cuando acudían a votar algunos de los candidatos al Congreso. Algunos de ellos la indicaron que no saldría porque su intención era grabar al candidato y que se situaban detrás suyo para que no se la viera la cara. Pero de nada valió, y avisó para avisar a la Policía para que expulsara a los medios; algo que hicieron con todos los informadores.

Ejemplo centenario

Por fortuna, la inmensa y apabullante mayoría de ciudadanos de Castilla y León ejercieron sus derechos y los dejaron ejercer a los demás. El más preclaro ejemplo fue el matrimonio formado por Antonia Patino, de 103 años, y José Pascua, de 102 de edad, que votaron juntos en la única mesa electoral del municipio salmantino de Hinojosa de Duero, donde residen desde que nacieron en el año 1909. «Hemos votado siempre», aseguraron los dos cónyuges, que acudieron a las urnas acompañados de uno de sus hijos, Ángel Pascua. En el momento de la votación se vivieron momentos de mucha emoción entre los miembros de la mesa electoral. Antonia y José recordaron que la primera vez que votaron fue para la II República, «si la memoria no nos falla», indicaron.

Dentro de la normalidad democrática, las localidades de Galende (Zamora) y Hervededo (León) aprovecharon las elecciones de ayer para repetir las municipales del pasado día 22 de mayo, cuando no se presentó ningún candidato, por lo que se emplazó el resultado a una segunda cita electoral, la de ayer.