«Emprendedor y gran luchador»

Con estos adjetivos se define a la perfección a Santiago López González, socio fundador de Renault. Desde mi posición como presidente director general de esta empresa sólo puedo darle las gracias en

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Con estos adjetivos se define a la perfección a Santiago López González, socio fundador de Renault. Desde mi posición como presidente director general de esta empresa sólo puedo darle las gracias en nombre de todos los trabajadores que han pasado por FASA desde su fundación, en diciembre de 1951, hasta la actualidad. Sin su empeño el sueño de implantar una industria en esta tierra hubiera sido imposible. Él fue el responsable de conseguir el capital para crear FASA, nada menos que sesenta millones de pesetas de la época, que consiguió tras convencer a pequeños y medianos inversores vallisoletanos. Cántabro de nacimiento (Pesquera, 1918), Santiago llega a Valladolid con 17 años para trabajar como aprendiz en los talleres «Hijos de Ciriaco Sánchez» y desde el principio se compromete activamente con su entorno. De él siempre he admirado sus ganas de trabajar. Era incansable. Durante más de 50 años hemos contado con su asesoramiento en el Consejo de Administración de la empresa. Su pasión por el trabajo era tal que hemos tenido la suerte de contar con él a todos los niveles hasta el último momento. Su máxima era el esfuerzo diario y el ejemplo, él: un hombre hecho a sí mismo. Una labor reconocida con la concesión de la Medalla al Mérito en el Trabajo en 1986. Ocupara el puesto que ocupara, Santiago siempre ha luchado por el desarrollo de Valladolid. Y es aquí donde se le recordará como «el padre del Valladolid Moderno». Pero sobre todo, echaremos de menos al amigo, compañero y maestro. También al hombre afable que no escatimaba en saludos durante sus paseos diarios por el centro de la ciudad. Santiago, gracias. Contigo se cierra una etapa: la del despegue industrial y económico de Valladolid.