Ignacio Morchín (centro), en una imagen de archivo
Ignacio Morchín (centro), en una imagen de archivo - ABC

El dueño del tanatorio El Salvador: «Los ataúdes me cuestan 100 euros. No tenía necesidad de cambiarlos»

Morchón niega irregularidades y afirma que las familias «se meten hasta última hora en el horno»

ValladolidActualizado:

El propietario de la funeraria El Salvador de Valladolid, Ignacio Morchón, investigado por el supuesto cambio y reutilización de ataúdes, aseguró en su declaración ante el juez que «no tenía necesidad» de perpetrar la trama para mantener a flote su «negocio». Así, destacó que a él los ataúdes le cuestan «cien euros» y que a ese precio ya sacaría suficiente beneficio con la venta posterior a las familias de los fallecidos a un precio muy superior. «Casualmente, el negocio nuestro está en vender ataúdes», insistió Morchón, quien aseguró incluso «no entender» el fin de la trama por la que está en prisión provisional.

Se le investiga por cerca de 6.000 casos de fraude durante dos décadas en los crematorios de su empresa en los que presuntamente se cambiaba los féretros a la hora de la incineración por otros más baratos o incluso restos de algunos, para poder revender los ataúdes. Una irregularidad que, aseguró ante el juez que instruye el caso, «no merece la pena».

Además, dudó en su declaración de que el fraude sea posible. «¿Cómo lo voy a hacer si tengo a la familia hasta última hora que se mete en el horno?». «Los tengo conmigo», insistió, incluso con las «muchas familias que no quieren verlo», pero se les «enseña cómo se mete el féretro dentro».

Apunta a su exempleado

Morchón negó, así, las prácticas irregulares que le han llevado a prisión preventiva junto a sus dos hijos -ellos pueden salir bajo fianza, él no- desviando la mirada en su relato hacia el trabajador que denunció los hechos con anotaciones y fotografías que podrían demostrarlos y que conservó tras su polémica jubilación, cuando, al parecer, reclamó una compensación económica a cambio de no destapar la trama, como finalmente hizo.

Morchón apuntó, además, que este extrabajador -que señaló ante el juez que se daba el «cambiazo» en «todas» las cremaciones «que se podía» usando «cajas que no valían nada y eran de aglomerado»-, debió de precisar «ayuda». De lo contrario, «¿cómo va a coger él y va sacar el cadáver de una caja y meterlo a otra?». «Si alguien le ayudó, que lo demuestre», apostilló.

Ese trabajador, aseguró Morchón, le había amenazado con «denunciarme a Fiscalía» porque no le «daba la cantidad de dinero que me pedía», una «compensación» que aseguró que le reclamó porque le «quedaba muy poco sueldo», advirtiéndole de que si no se la daba se la «sacaría por algún sitio».

Acerca del casi un millón de euros que se encontrado en su domicilio durante los registros, el propietario de la funeraria aseguró que el dinero lo tenía él para dárselo a sus hijos «el día de mañana». «Cuando se lo diera, ya saben lo que tienen que hacer ellos».

Entre las pruebas recogidas en la investigación de la trama existen notas remitidas por este trabajador en las que se refleja esa petición de dinero -«lo que me corresponde por todo lo robado para ti y tu familia»- a cambio de no revelar los hechos, una amenazada que ha sido el punto de partida de esta investigación. Durante los registros policiales, en una modesta bolsa de deporte se dio con todo el material que el antiguo empleado de la funeraria había conservado para el «chantaje». Fotografías de cadáveres y féretros, anotaciones en libertas sobre el «robo» de «cajas» para su reventa e incluso apuntes que advertían de «cenizas cambiadas».

Por otro lado, ayer la defensa de la hija del propietario recurrió la fianza de 400.000 euros que le fue impuesta cuando se decretó su ingreso en prisión provisional alegando la «inocencia» de su cliente y considerando que «todos los hechos expuestos en un atestado policial son falsos, pero el error viene provocado por un sociópata obseso», en relación al citado extrabajador.