El eurodiputado del PP Agustín Díaz de Mera, durante una sesión en el Parlamento Europeo
El eurodiputado del PP Agustín Díaz de Mera, durante una sesión en el Parlamento Europeo - ICAL

Díaz de Mera: «Nos tendremos que ir acostumbrando a los pactos»

Tras 35 años de vida pública, a los 71, el hasta ahora eurodiputado popular abulense dice adiós con «pena» a la primera línea

ValladolidActualizado:

Alcalde de Ávila, senador, diputado, europarlamentario... Diversa y amplia es la trayectoria de Agustín Díaz de Mera, este manchego de nacimiento (Daimiel, 1947) y abulense de adopción, que tras 35 años de vida pública -desde 2004 en el Parlamento Europeo- se despide de la primera línea política. «Tengo 71 años, eh», advierte para justificar ese adiós, aunque promete seguir activo. Estar «ocioso» no va con él, aunque, pese a que subraya que «ya es el minuto preciso para dedicarme a mi familia, a la que tanto he sacrificado por este trabajo público», no piensa quedarse parado. En los asuntos pendientes, hacer «ocasionalmente comparecencias en universidades americanas, donde, a veces, me reclamaban y no podía por la incompatibilidad». Y, sin olivar, estar «al servicio de mi partido», el PP, «como tropilla, por si alguien me necesita para pegar algún cartel o dar alguna opinión».

-¿Se va con pena?

-Sí. La verdad es que sí. Me va a costar habituarme.

-¿Y con qué recuerdo se queda?

-Es imposible seleccionar uno. Desde luego, me acuerdo de muchas personas que me ayudaron en mi carrera pública. Veo ahora con tremenda ilusión el reto del renacimiento que supone la renovación de un liderazgo tan joven y potente como el que tenemos en el PP en la persona de Pablo Casado.

-¿Y el mejor recuerdo de estos años? ¿Esa fotografía que no olvida?

-Fue muy impactante la jura como senador, diputado, alcalde de Ávila, director general de la Policía. Son imágenes que están grabadas en mi cabeza.

Sobre Pablo Casado: «Es un fenómeno único, una realidad potentísima. El renacimiento de la fortaleza que siempre tuvo el PP»División política: «Creo que el espectro clásico de la derecha y el centro-derecha está dividido, pero con una ventaja para el PP»

-¿Y el peor momento?

-No tengo ninguna duda, el 11 de marzo de 2004 (era director general de la Policía).

-Ha pasado en este tiempo por la política municipal, nacional y europea. ¿Cuál es la más apasionante?

-La más gratificante es la local. Ser alcalde de Ávila y concejal fue un enorme privilegio, palpar la eficacia de la política. Y cuando tienes mayorías que te permiten gobernar, mucho más. La política europea me ha dado una visión del mundo mucho más generosa y más amplia. En el ámbito de la política nacional, fue un honor trabajar con Ángel Acebes en el Ministerio del Interior, eran días que no tenían noches al servicio de la seguridad. Un cúmulo de experiencias y vivencias que, desde la decadencia política y física, me hacen ser mucho mejor.

-¿Qué ha fallado en la Unión Europea para que los ciudadanos la sigan sintiendo tan lejos?

-Por ley natural, lo que más interesa al ciudadano es lo más cercano, la política local. Las instituciones comunitarias hacemos muchos esfuerzos para trasladar con eficacia y su importancia, pero, evidentemente, estamos ante un fracaso sensible y notable de comunicación.

-Además, ahora, entran en la escena política otros partidos antieuropeos, como en España el caso de Vox, pero también en otros países. ¿Está en riesgo la Unión?

-En política, a cada tic le sucede un tac. Es curioso ver cómo en el Parlamento Europeo, como en los nacionales, se produce una gran fragmentación, una violentación de lo clásico, que eran los grandes partidos. Hay partidos emergentes, por la izquierda ultra y por la derecha ultra, que se abrazan y se tocan, a la hora de votar, muchísimas veces lo hacen juntos. Y eso es, obviamente, antinatural. Así que yo confío en que la ciudadanía recupere la confianza a las mayorías clásicas, que son las que le han dado a Europa progreso, libertad y proyección mundial.

-Y está el Brexit a la vuelta de la esquina y la salida del Reino Unido de la EU. ¿Es un precedente para que otros países se marchen?

-Pudo pensarse en origen. Ahora, lo descarto.

-En su larga trayecto considera que ha visto evolucionar o involucionar la política española?

-Involución es retroceder. Creo que en eso sí hemos producido una involución. Hemos estado en los últimos ocho meses en manos de políticas y de políticos involucionistas, porque se ha producido un recorte inequívoco de libertades públicas, tan tangible y palpable como es un simple vistazo a la composición y Gobierno minoritario del PSOE, donde fuerzas periféricas, separatistas, vinculadas en el pasado reciente al terrorismo, han dado apoyos a un gobierno débil que ha hecho demasiadas concesiones inexplicables y peligrosas al separatismo catalán. Espero que se restablezca el auténtico progreso con unas elecciones para que las políticas de seguridad y verdadero progreso vuelvan de la mano de Pablo Casado.

-¿El bipartidismo se puede dar por enterrado?

-Yo creo que el espectro clásico de la derecha y el centro derecha está dividido, pero con una ventaja a favor del PP. La otra parte es un totum revolutum donde está el PSOE, el populismo comunista y bolivariano de Podemos y el Partido Comunista como palmero del señor Iglesias. Así que creo que esa división es tangible y clara.

-En esta última legislatura no ha habido partido con una mayoría y ha sido muy difícil gobernar. ¿No se está acostumbrado en España a esos pactos como en otros países?

-Es verdad, pero nos tendremos que ir acostumbrando, porque de lo que se trata es de respetar al que gana y al que tiene mayor capacidad de concertación, de consenso con los afines.