Los mosaicos son el principal referente de La Olmeda. FERNANDO BLANCO
Los mosaicos son el principal referente de La Olmeda. FERNANDO BLANCO

Año I, después de la reapertura

RAÚL GONZÁLEZ | PALENCIA
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Si se acepta como analogía que los gobernantes de ahora son los emperadores de la época romana, el actual presidente de la Diputación de Palencia, Enrique Martín, pasará a la historia como aquel responsable político que reforzó la situación de la provincia castellano y leonesa en el mapa turístico y cultural de España gracias a su fe en un proyecto: la reforma y adecuación de la Villa Romana de La Olmeda, construida en el siglo IV d.C y descubierta en 1968 por el añorado Javier Cortes y Álvarez de Miranda.

Cuatro décadas después, La Olmeda está llamada a ser el referente que necesita cualquier territorio de interior para competir, desde la apuesta cultural, con ese turismo de costa que históricamente ha triunfado. Los mimbres del cesto costaron 9 millones de euros y se colocaron durante los cuatro años que duraron las obras, entre 2005 y 2009. Un año después de su reapertura, 125.000 frutos (en forma de visitantes) han llenado el cesto de la esperanza para una comarca, la de Saldaña, y de la provincia palentina.

En el vasto territorio de Castilla y León, probablemente la Comunidad más rica en cuanto a patrimonio, casi todas las provincias tienen un elemento distintivo que sirve de referente para aquellos que apuestan por la cultura como forma de viajar. Las imponentes catedrales de Burgos y León, la plateresca Plaza Mayor de Salamanca, el Museo Nacional de Escultura de Valladolid o el Acueducto de Segovia son quizás los mejores ejemplos de esas señas de identidad que atraen miles de visitantes cada año. A día de hoy, la Villa Romana de La Olmeda se dibuja como ese polo de atracción que tanta falta le hacía a la provincia de Palencia para figurar en la agenda del viajero en una posición preponderante.

A la par que la Casa Lis

Un año después de volver a ser visitable, La Olmeda ha superado en número de visitantes al Musac de León y al Museo Nacional de Escultura de Valladolid. Las cifras sitúan al yacimiento arqueológico de Pedrosa de la Vega a la par de la Casa Lis de Salamanca, en el lugar más alto de visitas de Castilla y León teniendo en cuenta que no hay datos de las catedrales. Dentro de la propia provincia de Palencia, muy lejos de los 125.000 visitantes de la Villa Romana están los 70.000 que cada año pasan por la iglesia románica de San Martín de Frómista.

Fuera de la Comunidad, La Olmeda ha logrado, en el primer año desde su reapertura, situarse en el pelotón de cabeza en lo que se refiere a museos y yacimientos arqueológicos. Sirva como referencia que el Palacio Real de Madrid recibe cada año 400.000 visitas, tratándose de un lugar privilegiado como es la capital de España.

Referencia museística

Detrás de la frialdad de las cifras hay varios aspectos a tener en cuenta para comprender el salto cuantitativo experimentado por La Olmeda de un año a esta parte. En primer lugar, lo cualitativo. La importancia de los mosaicos, el contenido, está fuera de toda duda para historiadores y arqueólogos. Sin embargo, las obras de reforma y adecuación han logrado que el edificio que los alberga sea en sí mismo una referencia desde el punto de vista arquitectónico y museístico. Según el jefe del Departamento de Cultura de la Diputación, Rafael Martínez, «la instalación museística de La Olmeda es homologable a la de cualquier museo del mundo, es el Guggenheim del arte». Otro factor a tener en cuenta es la promoción llevada a cabo durante estos últimos doce meses. La Olmeda ha estado y está presente en las más prestigiosas publicaciones especializadas en el arte, la historia y la cultura, como las revistas Restauro o Clio.