Desarticulada una red de inmigración ilegal de mujeres para prostituirlas en Soria y Segovia

Las obligaban a ejercer la prostitución para saldar deudas que iban de los 3.000 a 6.000 euros, además de someterlas a malos tratos y vejaciones

ABC
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MADRID, La Policía Nacional ha desarticulado una red dedicada presuntamente a la inmigración ilegal de mujeres sudamericanas a las que sus responsables explotaban ejerciendo la prostitución en tres clubes de alterne ubicados en las provincias de Soria, Segovia y Zaragoza.

Esta operación se une a otras dos también practicadas por la Policía y que han permitido la detención de 61 personas en Castilla y León y en Cataluña que han supuesto la desarticulación de otras tantas redes dedicadas al tráfico de inmigrantes y a la prostitución.

Según informó la Dirección General de la Policía, en la operación practicada en los tres clubes han sido arrestados los máximos responsables de la organización y han sido inspeccionados y registrados el club Matahari, en Toledillo (Soria); el Tchan, en Boceguillas (Segovia) y el Sirocco en Luceni (Zaragoza).

Clubes registrados

Los clubes, según la Policía, formaban parte de una empresa registrada para actividad de hostelería con domicilio social en la localidad de Corella (Navarra).

Las investigaciones se iniciaron en noviembre por parte de la Brigada Provincial de Extranjería de Soria que siguió las pesquisas entorno a una red delictiva de la que formaban parte, entre otros, los propietarios, responsables y encargados de los tres establecimientos, informa Efe.

Las mujeres eran captadas en Brasil y en otros países sudamericanos por otros compatriotas que aprovechaban la falta de recursos económicos que tenían éstas para seducirlas con falsas promesas de obtener en España un contrato de trabajo bien remunerado y con la documentación necesaria para poder regularizar su situación.

Bajo coacciones

Una vez introducidas, se las retenía el pasaporte y, bajo amenazas y coacciones, se las obligaba a prostituirse hasta pagar la deuda contraída con la organización, que suele cifrarse entre 3. 000 y 6. 000 euros. Los dueños o encargados de los locales eran los responsables de retener a las mujeres la totalidad de sus ingresos diarios, hasta abonar la deuda pendiente.

Los responsables de la red se encargaban de gestionar todos los trámites necesarios hasta su llegada al club en el que ejercían como prostitutas, actividad de la que en muchos casos eran totalmente desconocedoras o en otros pensaban que se limitaría al alterne con los clientes.

El ejercicio de la prostitución era la única salida que tenían estas mujeres para pagar la deuda contraída con la organización y que solía cifrarse entre los tres mil y los seis mil euros.

Los detenidos retenían a las mujeres todos los ingresos diarios hasta que abonaran la deuda, además de los pasaportes, los pasajes de avión de vuelta a su país y el dinero con el que habían acreditado ante las autoridades de inmigración disponer de recursos económicos suficientes.

Las coacciones, intimidaciones, violencias, malos tratos y privaciones de libertad eran los medios empleados para forzar a las mujeres a cumplir las obligaciones pactadas que, una vez alcanzadas, las permitían poder ejercer libremente la prostitución, sin estar sujeta a la servidumbre inicial, aunque en algunos casos las deudas eran ampliadas por imposición de los explotadores, quienes llegaban entre sí a cederlas, traspasarlas o venderlas a otros clubes.

Ley de Extranjería

Seis de los detenidos -cuatro españoles, un argentino, y una dominicana- están acusados por delitos contra los derechos de los ciudadanos extranjeros, contra los trabajadores, de otros relativos a la prostitución y a la asociación ilícita, mientras que el resto, las veintitrés mujeres, lo están de delitos por infracción de la Ley de Extranjería.

En concreto, en el club Matahari, en la localidad soriana de Toledillo, fueron arrestadas tres personas por los delitos primeros y siete mujeres por los segundos; en el club Tchan dos y seis, por los respectivos, y el Sirocco una y diez.