Cristina Ouviña, en el homenaje que le rindió Borobia (Soria)
Cristina Ouviña, en el homenaje que le rindió Borobia (Soria) - Instagram
Cristina Ouviña, campeona del Eurobasket

«El mejor descanso que tengo es venir a mi pueblo, a Borobia»

La jugadora de baloncesto repasa sus dos últimos años «complicados» en Francia y habla del nuevo «salto importante» en su carrera al hilo del homenaje brindado este fin de semana en Borobia (Soria), su pueblo

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Cristina Ouviña, para el que todavía no la conozca, es jugadora profesional de baloncesto. Una de las mejores del país. Su trayectoria, intachable, ha tocado una de las cimas este verano con la victoria en el Eurobasket de Letonia. Pertenece a una de las generaciones más gloriosas de este deporte, ya que también se colgó el oro en el Europeo que se celebró en Francia en 2013. A partir de septiembre tendrá un nuevo destino, la República Checa, para jugar en el ZVVZ USK Praga. Un importante salto en su carrera deportiva que la mantendrá alejada de Zaragoza, su tierra natal, y también de Borobia, el pueblo de su abuela materna. Esta localidad soriana de 240 habitantes rindió el pasado sábado un homenaje a su paisana, que repasa en ABC su vinculación con este pequeño municipio al que acude cada vez que sus compromisos se lo permiten.

¿Orígenes de Zaragoza pero también raíces sorianas?

Sí, claro. Mi abuela materna era de un pueblo pequeño de Soria, Borobia.

¿Y va mucho por allí?

Claro, voy muchísimo. Todos los veranos me acerco hasta Borobia. Una tradición que conservamos por mi abuela. También tengo allí amigos de cuando era pequeña. Los amigos de la peña. Lo que pasa es que ha habido unos cuantos años que por temas deportivos no he podido ir o que no he coincidido con ellos. Porque al final, cuando nos juntamos, lo hacemos en la fiestas y poco más. Siempre que puedo aquí estoy.

¿Qué recuerdo guarda de Borobia?

A mi abuela. Ya murió hace años, pero al final, siempre que vengo al pueblo es como venir donde mi abuela. La casa que tenemos se hizo en función de decirnos ella que no se cayera. Se invirtió mucho dinero en reconstruirla. Mis padres la disfrutan mucho más. Yo lo hago siempre que se puede.

Y ahora le han rendido un homenaje...

Es un orgullo. Es mi pueblo. Mucha gente me dice que es un pueblo y nada más. Lo fácil es decir eso, pero para mí no lo es. A los que no les gusta es porque no lo conocen. El que tiene un vínculo especial con un pueblo entiende que para mí por ejemplo es lo máximo. El simple hecho de que me hayan querido hacer este homenaje es un orgullo.

Los pueblos sirven para desconectar del día a día.

El mejor descanso que tengo es venir a mi pueblo, a Borobia. Es una desconexión total. Al final, cuando vienes aquí estás con la gente de toda la vida.

¿Le queda alguna celebración después del campeonato?

Todavía tengo cosas que hacer. Esta semana tengo alguna historia más. Es verdad que ya estoy más tranquila. El momento de la fiesta ya se pasó. Tengo vacaciones aún hasta el 1 de septiembre que me incorporo al trabajo.

A partir de ese mes le espera una nueva vida.

Sí, ahora me voy a la República Checa. Empezaré en Praga una nueva vida en un nuevo país.

Supone un salto importante en la carrera.

Todos los cambios parecen saltos importantes que te hacen madurar. Es volver a empezar de cero en un nuevo país con otras culturas y otras tradiciones. También con otro club y otro ritmo de juego. Va a ser mi cuarto año en otro país. Sumamos una nueva aventura.

¿Con qué se queda de Francia, su último destino?

Han sido dos años muy difíciles. He vivido en una ciudad muy pequeña, donde la gente no hablaba inglés. Eso es un impedimento porque yo no hablo francés. Allí a las siete de la tarde estaba todo cerrado. Los domingos y los lunes no abrían nada. Esto resultaba muy complicado por el ritmo de vida que tengo yo. Con el equipo hemos viajado mucho y solo teníamos descanso los domingos y los lunes. Entonces, si los únicos días que tenía libres estaba todo cerrado se hacía difícil vivir allí.

¿Y deportivamente qué huella te ha dejado?

Me he sentido muy arropada y con mucha confianza. En lo deportivo ha ido todo muy bien, en lo personal no tanto...

¿Le gustaría volver a España algún día?

Pues sí. Cada vez que voy a otro país me doy cuenta de la suerte que tenemos de ser españoles. Ya no solo por el nivel deportivo, que ahora parece que estamos cosechando un montón de éxitos. Hablo de la calidad de vida. En España se vive muy bien por la temperatura, por lo bien que se come, por el estilo de vida tan ligado a la familia y a los amigos. Eso en otros países no se ven. Son más cerrados y cuesta adaptarse a esa vida.

Si juega en España significa que estarás más cerca de Borobia...

Ojalá volver a España para estar más cerca de mi pueblo y de los míos.