La conexión entre Burgos y Miranda, entre el desdoblamiento y la liberalización

La «conversión» de la N-1 reabre el «viejo» debate sobre el peaje de la AP-1

MAR GONZÁLEZ | BURGOS
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Burgos y Miranda de Ebro están unidas por el único tramo de la Nacional 1 que tiene sólo un carril por sentido. Son 80 kilómetros que pueden recorrerse también por la autopista AP-1. El desdoblamiento de la nacional o la liberalización del peaje es una reivindicación histórica de esta provincia que se ha visto reflejada en los distintos programas electorales a lo largo del tiempo y, ahora, en el Plan Garoña. La carretera Nacional 1 y la autopista AP-1, con trazados paralelos, son dos vías estratégicas de comunicación en la red de carreteras del Estado y de un modo especial en la provincia de Burgos por su proyección nacional e internacional, como enlace del centro de España con el País Vasco y su salida a Francia. La N-1 constituye, además, uno de los puntos negros de la provincia por su estado de conservación y su elevada densidad de tráfico.

A lo largo del tiempo se han organizado distintas plataformas ciudadanas a favor del desdoblamiento de la nacional, la liberalización del peaje o, incluso, el estudio de medidas intermedias como el establecimiento de «peajes blandos o reducidos» para quienes deben utilizar la carretera con frecuencia, como los vecinos de Briviesca.

En más de una ocasión a lo largo de los años los burgaleses han salido a la calle para hacer públicas sus reivindicaciones. Con pancartas con el lema «yo también estoy en el corredor de la muerte» o «liberalización AP-1 ya», más de 3.000 burgaleses se manifestaron en 2001 encabezados, entre otros, por el ya entonces secretario provincial del PSOE, José María Jiménez.

Cada cuatro años la nacional 1 ha sido una de las protagonistas del debate político electoral. En el programa socialista del2008 se contemplaba incluir el desdoblamiento en el PEIT y, hasta ese momento, «impulsar la firma de un convenio con la Junta y León, como se ha hecho en Andalucía o Galicia, para aplicar una política de peajes blandos en la actual AP-1».

«Extrema urgencia»

Por su parte, el PP, en la ponencia de infraestructuras de su último congreso provincial, consideraba de «extrema urgencia» la liberalización del peaje «máxime si tenemos en cuenta que debiera estar liberalizada desde el año 2003 y que, si no lo está, es por el gobierno socialista, que en 1994 decidió prorrogar la concesión hasta 2017».

A la espera de la revisión del PEIT, el Gobierno ha incluido en el Plan Garoña 2009-2013 el desdoblamiento de la carretera nacional 1 entre Burgos y Miranda. Se cumpliría así una demanda histórica, aunque desde el PP se lamenta que sea a costa del cierre de la central nuclear. El consejero de Fomento, Antonio Silván, llegó a afirmar que «nunca hubo infraestructura tan cara» por el coste social y económico del cierre de la central. El presidente provincial de los populares, César Rico, dejó claro que esta infraestructura debería ejecutarse al margen del futuro de Garoña y manifestó sus dudas sobre si el proyecto es la mejor solución posible a las comunicaciones entre Burgos y Miranda. En su opinión, «si el gobierno tiene 650 millones para este proyecto, podría negociar con la empresa la liberalización del peaje en seis meses». Mientras tanto, quienes transitan entre las dos ciudades deben elegir entre una carretera nacional, con mucha circulación de camiones, o pagar el peaje.