Morante de la Puebla
Morante de la Puebla - ALBERTO DÍAZ

Un ciclo convencional dentro del guión

Morante de la Puebla, Manzanares, El Juli y Roca Rey conforman la nómina de figuras de la Feria de Nuestra Señora de San Lorenzo

VALLADOLIDActualizado:

En este verano de siega tardía llega temprana la Feria de Nuestra Señora de San Lorenzo, patrona de Valladolid, compuesta por una novillada con picadores, cuatro corridas de toros y un festejo de rejones, con el preámbulo de la gran final de la Liga del Corte Puro, que tendrá lugar el día 2 de septiembre. Como nota destacada, hay dos carteles muy rematados con presencia de las primeras figuras, entre ellos José María Manzanares -que hace doblete-, Morante de la Puebla, El Juli y Roca Rey.

Una de las novedades del ciclo pucelano radica en la recuperación de la novillada dentro del abono, noticia dichosa en un tiempo en el que este tipo de festejos experimenta un descenso alarmante. De hecho, Castilla y León es una de las comunidades autónomas donde menor número de novilladas se celebran, ya que representan apenas el diez por ciento de los festejos mayores y, en la inmensa mayoría de los casos, quedan fuera de las ferias de cierta entidad.

Sin cantera no hay futuro, y así lo entiende la empresa gestora del coso del Paseo de Zorrilla, al programar para el martes una novillada en la que se anuncian Toñete, Darío Domínguez y Alfonso Ortiz ante utreros de Torrealba. El primero de ellos, tras tres temporadas con caballos, ha demostrado sus buenas maneras y ambición de llegar lejos, en tanto que Ortiz, procedente de la Escuela de Madrid, ya ha dejado apuntes de su toreo entregado.

Completa la terna el iscariense Darío Domínguez, inmerso en su año de mayor proyección en el que alcanzará la veintena de festejos. Hace una interpretación clásica de las suertes, dentro de un concepto sobrio, muy castellano, y su actuación en la capital no ha hecho sino incrementar la expectación entre sus seguidores. Es además el único torero de la tierra que pisará el albero.

Entrada gratuita a menores de 16

Además, la empresa ha tenido la encomiable iniciativa de permitir la entrada gratuita de menores de dieciséis años tanto a este festejo inicial como a la corrida del día 5, en una apuesta por fomentar la afición entre los jóvenes y contrarrestar el silenciamiento que, de alguna manera, padece la feria taurina pucelana dentro de la programación oficial de fiestas desde el año 2015.

Juan Bautista, un diestro versátil que ha llegado a su madurez, abre la terna del miércoles, junto a una de las grandes revelaciones de la temporada actual, Emilio de Justo, un matador rescatado del olvido que con su pureza ha logrado entrar en algunos ciclos, y que ejecuta con enorme decisión la suerte suprema. Con los pupilos del El Pilar, cierra la terna López Simón, quien aun sin firmar su mejor año posee el mismo arrojo a la hora de no moverse del sitio.

El jueves actuará Morante de la Puebla, un fenómeno que trasciende lo puramente taurino por su acusada personalidad, de quien siempre se esperan destellos de duende. Por su particular tauromaquia con sabor de otro tiempo, atrae público a la plaza, algo que no logran todas las figuras. José María Manzanares, consagrado como un referente de clase y plasticidad, actuará tanto esta tarde como la del viernes, ante un público que conoce bien sus virtudes desde novillero. Junto a ellos estará Cayetano, otro diestro de contrastado empaque con una trayectoria muy irregular.

La otra tarde estelar es la del día 7, en la que El Juli abrirá cartel para tratar de dar la réplica a Roca Rey, el joven peruano que por su valor, temple, repertorio y facilidad para improvisar en la cara del toro está removiendo la cima del escalafón, abotargada por los nombres de siempre, y que tiene su tirón en taquilla. Manzanares, torero de la casa, hará su tercer paseíllo en Valladolid este año. Sí, han leído bien: de cinco corridas de toros en toda la temporada interviene en tres. Parece que la variedad de otros toreros en buen momento y que atesoran cualidades no interesa a las empresas.

Despedida de Padilla

Juan José Padilla se despedirá de la afición local el sábado, tras una carrera de pundonor y una voluntad hercúlea para reponerse ante las adversidades, acompañado del extremeño Antonio Ferrera, que ha cuajado en maestro por su profundo conocimiento de la lidia, y El Fandi, otro diestro de amplio predicamento en esta plaza por razones empresariales. Los toros serán de García Jiménez.

El ciclo concluye con la corrida de rejones, en la que intervendrán Pablo Hermoso de Mendoza, un coloso del toreo a caballo con actuaciones memorables en Valladolid, junto a su hijo Guillermo, que acaba de comenzar su carrera, y la amazona francesa Lea Vicens, formada en el rancho El Rocío de los hermanos Peralta. Los astados anunciados pertenecen al hierro portugués de Rosa Rodríguez, de origen Capea.

Dice Álvaro Domecq, titular de la ganadería de Torrestrella, que la pérdida de «coraje» de los toros provoca un claro mal a la fiesta. La obsesión por criar un animal de comportamiento previsible para comodidad de las figuras, que permita faenas largas -a menudo sin ajuste ni mando- pero desahogadas en las embestidas, dentro de la manida «toreabilidad», termina por generar aburrimiento entre el público. Porque se ha ganado en estética, pero desaparece la emoción propia del toro enrazado.

La nula variedad de encastes propia de las ferias afecta también a Valladolid. Moisés Fraile, Vellosino, Garcigrande y Hermanos García Jiménez llevan sangre Juan Pedro Domecq, si bien hay diferencias entre ellas. La primera entronca directamente con la vacada del Raboso, creada por el singular criador charro con reses de María Antonia Fonseca, las primeras de ese origen que pastaron en Salamanca. Por su parte, Torrealba es un hierro joven ligado también a ese encaste pero por vía Torrealta.