«Los chiringuitos provinciales del PP y del PSOE se cargaron la fusión de las Cajas»

Hernández (CC.OO) y Prieto (UGT) aseguran que hubo una «rebelión» contra «los líderes autonómicos»

ValladolidActualizado:

Los exsecretarios generales de UGT y Comisiones Obreras tienen claro que buena parte de la responsabilidad del «fracaso» en la integración de las Cajas de Ahorros de Castilla y León tuvo que ver con lo que Agustín Prieto calificó como «chiringuitos provincianos» y Ángel Hernández definió como «lobbies provinciales» liderados por los grandes partidos de entonces (PP y PSOE).

Ambos les achacaron su «falta de convencimiento en un proyecto de Comunidad», pero el segundo fue más contundente al señalar que «todo estaba en clave pueblerina» y que las formaciones «despreciaron el acuerdo y se rebelaron contra sus organizaciones autonómicas». En la mismo línea, su «colega» resaltó que «se cargaron el futuro de tener una Caja única y fuerte y no entendieron que era un proyecto regional clave y prefirieron mantener e imponer sus cuotas de poder» porque «todos querían ser cabeza de ratón en su sitio que en lugar de cola de león».

Los dos comparecieron ayer en las Cortes ante la comisión de investigación que investiga sí hubo responsabilidades políticas que llevaron a la desaparición de las seis entidades de ahorro. Pese a responder a las preguntas de los procuradores por separado, también coincidieron en aplaudir la apuesta por la unión de las Cajas que realizaron, entre otros, tanto el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera, como al exconsejero de Economía, Tomás Villanueva, así como al entonces líder de la oposición, Óscar López, que «creyeron en la fusión y estuvieron a la altura», según Hernández.

Prieto, por su parte, recordó que tanto el Gobierno regional como la oposición «estaban muy preocupados por la situación» y que lograron «la confluencia de todas las fuerzas económicas y sociales para que remáramos todos en la misma dirección», aunque recordó que UGT se salió de la «declaración» consensuada en 2008 porque «queríamos desde el principio una fusión total y no una integración que, entonces, creíamos que iba a suponer más problemas».

El exlíder de CC.OO., trasladó que aquella fue «su peor experiencia sindical» motivado por esos «reinos de taifas» y ese objetivo de «dominio de las cajas en términos de poder localista» pese a que Castilla y León necesitaba de un «instrumento» para «poder dar salida a los ahorros de la Comunidad», pero «todo este penoso proceso terminó en que nos quedarnos sin cajas».

«Los huevos en la misma cesta»

Hernández, que abandonó el cargo al frente del sindicato el pasado año y que nunca ocupó un cargo en una entidad financiera, indicó que acometieron un intento «a la desesperada» que «falló» y la Junta acabó yendo al «mal menor» para que las fusiones hicieran el menor daño posible al ámbito de la Comunidad, informa Ical. También recordó que los responsables provinciales justificaron su postura de rechazo a la fusión en que sus cajas «estaban saneadas y daban beneficios, cuando el problema era que habían puesto todos los huevos en la misma cesta —en el sector inmobiliario— y la crisis se los llevó por delante».

El exlíder de Comisiones afirmó que su sindicato siempre mantuvo un criterio y rechazó desde un principio también que empresarios en activo y con intereses en sus empresas «estuvieran al frente de las cajas». Aseguró no obstante, que en los consejos de administración había «buena gente» que, sin «quitar responsabilidades a nadie, de las cosas magras no se enteraba».

Mientras, Agustín Prieto, que sí fue consejero en Caja Duero durante el periodo más convulso de las Cajas, reconoció que miembros de su propio sindicato «a veces no se alineaban con la posición global de la UGT regional» y acabaron votando «otras operaciones distintas a las que nos hubiera gustado».

El exdirigente sindical recordó que después del fracaso se planteó «la fusión a tres» de la que se descolgó Caja de Burgos. Finalmente concluyó con la fusión Duero y España, y «al final cada uno optó por lo que consideró oportuno». A partir de entonces, su sindicato apostó por fusiones «puras y duras» y se centró «en la defensa de las plantillas y el mayor número de sucursales abiertas que fuese posible».

«No tenía presiones»

Al contrario de lo afirmado hace unos días por el expresidente de Caja España, Santos Llamas, Prieto negó que los consejos de administración fueran «bandos» y señaló que «nunca» tuvo presiones de ningún partido político. Reconoció además que «uno de los fallos» pudo ser que los consejeros «no éramos profesionales», aunque insistió en varias ocasiones en que los directivos —de los que criticó sus sueldos «totalmente desorbitados» que el Gobierno, debería «limitar»— y los técnicos, que eran los que «hacían los informes» para aprobar las operaciones, además de que había «otros filtros en forma de distintos comités en los que había gente muy capacitada».

Prieto explicó que dimitió de su cargo en la entidad por la «opacidad» y la falta de relevancia que él tenía en el órgano de la entidad, que desarrollaba consejos «poco profundos, sin debates y con todo ya mascado», sentenció.