La celebración del vino

POR FÉLIX IGLESIASPEÑAFIEL. Minutos antes de abrir sus puertas, los primeros visitantes esperan en la calle la apertura del certamen enológico. No se trata de llegar el primero, pues a diferencia de

POR FÉLIX IGLESIAS. PEÑAFIEL.
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Minutos antes de abrir sus puertas, los primeros visitantes esperan en la calle la apertura del certamen enológico. No se trata de llegar el primero, pues a diferencia de otros eventos relacionados con lo gastronómico, el público de Riberexpo no avasalla a los expositores sino que recorren sin prisas los tres pabellones de la feria, eligiendo con curiosidad los vinos a probar. Junto a las grandes y renombradas bodegas, caso de Protos, Pesquera o Pago de Carraovejas, cuyos vinos son internacionalmente conocidos y reconocidos, el aficionado al buen vino prefiere «picotear» copa en ristre entre los caldos menos conocidos o simplemente nuevos. La oportunidad es única. Por 18 euros se pueden probar más de dos centenares de vinos, aunque la moderación es clave para el disfrute de este fruto de la tierra, el agua y el sol.

Al frente de Riberexpo está el Ayuntamiento de la localidad vallisoletana de Peñafiel, en el corazón, junto a la burgalesa Aranda de Duero, de la Ribera del Duero. Su alcalde, Félix Ángel Martín, se muestra entusiasmado con la nueva edición. «El objetivo es que la gente aprecie, deguste y si quiere aprenda a catar el vino, además de hablar con los bodegueros, conocerles», asegura Martín, que espera que este año se llegue a las 10.000 visitas, y eso que el lunes se abre sólo para los profesionales. «Tenemos 70 bodegas, el tope de la feria», asegura el regidor, que subraya que muchas más se quedan fuera por falta de espacio. Para dar cabida a una treintena más, el consistorio ya tiene previsto un nuevo pabellón para la próximo a edición.

Exportaciones

Mientras, Germán Muñoz, técnico del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, acompaña y explica las características de los vinos a una treintena de enólogos y periodistas de once países como Estados Unidos, Taiwan, México, Alemania, Corea o Lituana. Han llegado de mano de las cámaras de Comercio de Valladolid y Burgos. Huelen, saborean, mastican y miran los vinos que bailan en sus copas de cristal. En los cuadernos apuntan sus impresiones que luego podrán cuajar en pedidos de miles de botellas. A falta de datos exactos, Germán Muñoz asegura que «algunas bodegas exportan la mayoría de su producción, pues están enfocadas fundamentalmente a la exportación».

Amparo Repiso no deja de sonreír a quien se acerque. Su bodega, de Quintanilla de Arriba (Valladolid), con cuatro años de actividad comercial, llega por primera vez a Riberexpo «con muchísima ilusión para presentar a nuestro «hijo» que es el mejor». El primogénito se llama «Sarmentero». Con tradición familiar, conocidos como los «araviñas», Bodegas Amparo Repiso apenas produce 20.000 botellas que prácticamente se vende boca a oreja. Ahora, en Riberexpo, quieren dar un salto, pero sin perder sus características y mejorando la calidad de sus vino joven y crianza. «La competencia es mucha y hay que buscar la calidad» apunta una entusiasta Amparo.

Presentación de Protos

Precisamente para hoy, la primera bodega de la Ribera del Duero, Protos, presenta en Riberexpo, a la una de la tarde, el crianza 2005 y el verdejo 2007 de Rueda. Para mañana, será ante los profesionales.