Salvador Rus Rufino - Un tiempo propio

Candidatos

«El tiempo corre y la posibilidad de hacer llegar mensajes claros al electorado es cada vez más limitada»

Salvador Rus Rufino
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Estamos a unos siete meses para volver a votar en unas elecciones municipales y autonómicas. Los sucesos de la política nacional, las dificultades de un gobierno en minoría y los líos de algunas comunidades autónomas, están retrasando inexplicablemente la designación de los candidatos en algunos partidos de Castilla y León. Hace poco se decía que quedaba más de un año para volver a las urnas; ahora estamos en el límite para que un candidato y su equipo puedan proyectar su campaña electoral para conseguir el mejor resultado. Es cierto que en todos los partidos suenan nombres, pero todavía no podemos dar nada por seguro, salvo en el PSCL. Los ciudadanos asistimos sorprendidos a un proceso de dimes y diretes que nos desconcierta y nos causa perplejidad.

En Castilla y León el PP presenta un nuevo candidato a la Presidencia de la Comunidad, pero todavía no ha sido oficialmente designado por sus órganos de gobierno. Tampoco sabemos qué alcaldes repiten y cuáles no. Dentro de nada vamos a entrar en un período prenavideño y las elecciones de mayo, en las que nos jugamos mucho, pasarán a un segundo plano. Parece que va siendo hora de que los partidos políticos cierren sus candidaturas y las presenten a los ciudadanos que somos los que tendremos que dar nuestro voto y otorgar nuestra confianza a las personas y a los proyectos.

Si consideramos la situación desde el punto de vista del candidato, la realidad se presenta muy confusa. Se citan nombres, se comprometen a personas, pero no se confirma nada. Para alguien que está en boca de muchos, que está dispuesto a concurrir en unas elecciones, la falta de respaldo decidido y definitivo de su formación política genera desilusión y falta de compromiso. Cualquier candidato a unas elecciones quiere y exige tiempo para preparar su carrera electoral, organizar su equipo y proyectar los eventos en los que va a explicar a los votantes las propuestas y el programa del partido. Ser candidato exige dedicar tiempo e ilusión a un proceso en el que los candidatos se juegan ser elegidos para gobernar o verse relegado a la oposición durante cuatro años. La alternativa no es baladí y en ella algunas personas se arriesgan mucho. Por eso los partidos tienen que designar más pronto que tarde a los candidatos para las próximas elecciones, porque de lo contrario pueden generar en el electorado, en sus afiliados y en los candidatos una sensación de improvisación y de oportunismo que no es buena ni para el partido, ni para nadie.

Decían los clásicos griegos que en política había que saber identificar las oportunidades y aprovechar las ocasiones para transmitir los mensajes a la ciudadanía. Con dificultad un ciudadano castellano y leonés puede en estos momentos saber qué opina un partido sobre el futuro de su ciudad, de su pueblo y de la Comunidad. Sencillamente porque no sabe todavía quiénes son los que van a concurrir a las elecciones y qué programa, soluciones e ideas proponen para mejorar su vida.

Esta dilación en la que están cayendo algunos partidos políticos tiene como consecuencia inmediata la pérdida de oportunidades y de ocasiones para hacer llegar a la ciudadanía un discurso coherente y bien argumentado sobre los problemas que vivimos y las soluciones que se prometen para superarlos. El tiempo corre y la posibilidad para hacer llegar mensajes claros al electorado es cada vez más limitada. Mucho me temo que en poco tiempo vamos a recibir un aluvión de propuestas y de proyectos que no seremos capaces de analizar para discernir entre ellos cuál es el más adecuado y el mejor para nuestra población, para nuestra provincia y para la Comunidad. Al final, el voto se otorgará por inercia, sin reflexionar sobre los programas y las propuestas. Me parece que los partidos con su indecisión están desanimando al electorado a participar y perjudicando a sus futuros candidatos. Quien pierde en este proceso es la democracia y, como siempre, los ciudadanos.

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