Escribano saluda a Martín Benito en presencia de Sarrión, Fernández y Mitadiel
Escribano saluda a Martín Benito en presencia de Sarrión, Fernández y Mitadiel - EFE
ECONOMÍA

Caja Segovia pagó viajes al extranjero a sus consejeros para «formarles»

El exdirector de la entidad asegura que eran «una práctica extendida» en el sector

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El director general de Caja Segovia entre 1995 y 2011, Manuel Escribano, justificó este pasado jueves los cursos de formación que la entidad realizó para sus empleados y consejeros en lugares como Venecia, Florencia y la Patagonia argentina, al considerar que era una práctica «bastante extendida» entre los bancos y las sociedades anónimas en la época previa a la crisis. Además, reconoció que a los directivos les preocupaba el escaso conocimiento financiero de los consejeros -en su mayoría políticos y sindicalistas- y les interesaba «que supieran lo más posible» con estos cursos. También admitió que los viajes eran una forma de retribuirles, ya que los ingresos que tenían por dietas -entre 10.000 y 25.000 euros al año- distaban de las percepciones de los consejeros de bancos privados -entre 200.000 y 800.000 euros-.

En este contexto, defendió que Caja Segovia se incorporó «tarde y de forma muy modesta» a la dinámica de los viajes, ya que los primeros se desarrollaron en municipios segovianos y en Santiago de Compostela, mientras que los internacionales mencionados por el representante de Podemos, Pablo Fernández, no se realizaron una vez que comenzó la crisis. Por esta razón, Escribano mantuvo que su programación no era «escandalosa» porque era «frecuente y usual» en el sector financiero, aunque posteriormente reconoció que en época de crisis no lo recomendaría, informa Efe.

«No fue un privilegio»

Escribano afirmó que los directivos de su entidad fueron tratados «clarísimamente peor» que el resto de los trabajadores de la caja en materia de prejubilaciones. El compareciente es uno de los procesados por el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 y de lo Mercantil de Segovia, que les juzgará por un posible perjuicio de más de 24 millones de euros. «No he cometido la más mínima ilegalidad», planteó en su primera intervención Escribano, quien aseguró que los directivos no participaron en la votación que aprobó las prejubilaciones, por lo que calificó de «sorprendente» su situación y la de sus compañeros.

Para Escribano, la percepción de estas prejubilaciones, por las que él ingresó 5,6 millones brutos -«2,8 para mi y 2,8 para la Agencia Tributaria», detalló-, «no fueron un privilegio», sino todo lo contrario, informa Ep.

Por otro lado, Escribano afirmó que a instancias de quienes iban a integrar Bankia, Caja Segovia redujo «forzadamente» en 2010 sus beneficios declarados, de 46 a 16 millones, para «homogeneizar» los resultados de las entidades y evitar «dejar mal a otras cajas».