«Cada euro que nos den hay que gastarlo muy bien; hay que ahorrar en lo superfluo»

«Cada euro que nos den hay que gastarlo muy bien; hay que ahorrar en lo superfluo»

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José Ángel Hermida, en un momento de la entrevista con ABC

POR FÉLIX IGLESIAS

LEÓN. -¿Cómo afronta su primer mandato como rector de León?

-El curso se presenta por una parte muy atractivo porque hay muchos retos y cosas nuevas que hacer, por otra parte, al ser un equipo nuevo afrontamos esos retos con mucha fuerza. Los ejes del mandato pasan por varios puntos. En primer lugar está el espacio europeo de educación superior, en cuya dinámica estamos inmersas todas las universidades. En segundo lugar, y es fundamental, está la adaptación del actual doctorado a las nuevas directrices. Tercero, tenemos el reto de la financiación. Y cuarto, es poner los ambientes tecnológicos y de transferencia a los que nos han invitado las autoridades nacionales y autonómicas.

-¿A corto plazo qué cambios pretende imprimir a esta nueva etapa de la Universidad que coincide con el inicio del curso?

-Lo primero que hemos hecho, que ya está en práctica, es una apuesta por el diálogo que ya se está notando. También hemos creado la Oficina Verde, que se encarga de estudiar todos los problemas inmediatos que tenemos dentro de la Universidad de León en lo que hace referencia al medio ambiente. En este aspecto, estamos haciendo estudios energéticos, pues es algo que nos preocupa. Por otra parte, estamos intentando inaugurar el Hospital Clínico Universitario, que es una cuestión básica para esta Universidad. Después, nos hemos dedicado a tiempo completo a recomponer la situación con las distintas administraciones para que la Universidad de León estuviera más presente y con mejores relaciones con la sociedad leonesa a través del Ayuntamiento, la Diputación y la Junta de Castilla y León. Creo que la falta de integración de la institución dentro de la sociedad era uno de los déficits que existían anteriormente. En lo académico, acabamos de remitir a Educación 18 titulaciones de Grado adaptadas, gracias al trabajo entregado de todos los departamentos.

-Hablando de relaciones institucionales, ¿cómo son las relaciones con las otras universidades de la región, especialmente las públicas?

-Los cuatro rectores de las universidades públicas de Castilla y León, y en general de todas, nos llevamos muy bien. Soy amigo personal del rector de la Universidad de Burgos. Con el rector de Valladolid nos unen amigos comunes y la relación es magnífica, y el del Salamanca puedo decir que hemos confraternizado muy bien y nos ha ayudado bastante. En estos momentos existe una muy buena colaboración entre las universidades de la región.

-¿Se puede decir que han pasado los tiempos de pelearse por las titulaciones?

-Se están dando pasos, como el viaje a Brasil con el presidente de la Junta, donde colaboramos en todo momento. Yo personalmente tengo que decir que cuando he necesitado ayuda de ellos siempre me la han dado. Creo que las universidades en Castilla y León tenemos que hablar de sistema universitario global de Castilla y León y apostar por él todos.

-Llega al Rectorado no en el mejor momento de la economía, sino con una profunda crisis internacional. ¿Cómo se ha encontrado la Universidad en este aspecto?

-Ya lo dije en el discurso de apertura del curso. Saqué la liquidación de 2007, en la que aparece un déficit de 6,7 millones de euros, y con un presupuesto en el que se solicitaba un déficit acumulativo, solicitando para el presupuesto de este año una línea de crédito de hasta 10 millones de euros. La situación económica es complicada en tres de las cuatro universidades de Castilla y León. Las universidades tienen que ser conscientes de que viven en una sociedad, a la que no pueden demandar más cosas de las que realmente les pueden dar, por lo que tenemos que ser conscientes de que cada euro que nos den lo tenemos que gastar bien. Desde que soy rector parece que la tendencia económica de la Universidad de León ha mejorado algo, pero hay que ver como se liquida el presupuesto de este año. Ya hemos tomado medidas para ahorrar en lo que se pueda. Pero dicho esto, la Universidad no se puede parar. Sería un craso error ahogar económicamente a las universidades. Y de hecho, con nosotros, y hay que agradecerlo en estos tiempos tan complicados, el presidente de la Junta se ha comprometido públicamente a mantener la financiación prometida a las universidades. Y eso es muy importante. Más importante sería que no tuviésemos el problema de que no se nos cubre el 100 por ciento de la nómina nuestra. Las universidades andaluzas tienen cubierto ese capítulo. Aquí todavía no es posible y a eso aspiramos. Es un problema pero somos conscientes de que hay una sociedad con la cual nosotros tenemos que ser solidarios y no pedir todo. Todos tenemos que hacer esfuerzo, incluyendo a la Junta.

-Supongo que habla de un esfuerzo que no afecte a la docencia e investigación.

-Efectivamente. Apuesto claramente por la docencia, la investigación y la transferencia. Para eso hay que hacer una gestión que ahorre en las cosas superfluas, mientras que se intenta maximizar lo que tenemos, a la vez que se vean los caminos de inversión. Probablemente no debemos meternos en grandes cosas faraónicas y debemos mejorar lo que tenemos. Pero nunca tocar a los objetivos principales de la Universidad.

-Junto a la financiación pública, ¿como aborda lograr acuerdos para una financiación privada?

-La Universidad de León ya tiene una larga tradición. Tenemos varios laboratorios privados ligados a la ciudad. Ahora mismo tenemos una oportunidad histórica en el campo de la informática. Hace unos días estuve con el consejero de Fomento por el Centro de Supercomputación, pero también tenemos el Inteco. En estos momentos la Universidad de León no tiene los suficientes licenciados en estas materias para la demanda que se nos hace desde estos centros. Pero hay otra vía para lograr ingresos, que es la de la aeronáutica, que desafortunadamente no está puesta en marcha y que tenemos que desarrollar. También esta la vía de la minería y de las energías renovables. Y finalmente no somos conscientes de los caminos que abre la Lengua española y su papel en el mundo. En este aspecto, la Universidad de Washington ha apostado por León gracias a una colaboración con la Fundación de la Lengua. Creo que hemos estado demasiado quietos hasta ahora.

-¿Entonces considera que la Universidad ha estado demasiado tiempo ensimismada?

-Me gustaría ser muy respetuoso con mi antecesor, por lo que no voy a analizar su gestión. Pero creo que la Universidad de León debe afrontar el reto de la internacionalización para convertirse en una universidad que sea accesible para las personas que están fuera. Doy detalle muy simple: Nuestra página web no está en inglés, con lo que no tenemos la oportunidad de que nos conozcan en el mundo. Eso es una inversión de dinero, pero sobre todo genera una riqueza y una imagen para la Universidad de León.

-Castilla y León tiene un sistema universitario potente y con prestigio, pero lo estudiantes una vez licenciados se van de la región.

-Ése es el problema. El problema es que estamos formando gente y se nos va. Cuando digo que quiero titulaciones ligadas al tejido productivo es para que no se me marchen los estudiantes. De todos modos, en su carácter universal, no sólo formamos alumnos para su más inmediato entorno. Dicho esto, tenemos la contradicción de que nuestra veterana Facultad de Veterinaria cuenta con una muy alta matriculación de alumnos de fuera de la región. De este modo contribuimos a la formación a toda España. La función de la Universidad es formar personas, y tiene otra al lado que es crear puestos de trabajo, algo en lo que puede colaborar aunque hay que recordar que a la Universidad no se le puede pedir que cree los puestos de trabajo.

-En este sentido, ¿tiene previsto crear un canal de comunicación permanente con el mundo empresarial?

-Sí. Es esencial. Estoy trabajando con la Cámara de Comercio e Industria de León, con la Federación de Empresarios Leoneses, con el Círculo Empresarial Leonés. Aquí hay varios problemas. Uno es el tema de lo local en el sentido de las prácticas que deben estar cerca. Luego está el primer empleo donde podemos abrir algo más el mapa, aunque sea fuera de la Comunidad, pues lo primero es buscar empleo para los alumnos. En este aspecto vamos a hacer una feria del trabajo para poner en contacto a empresarios con estudiantes.

-Hay títulos con muy pocos estudiantes que, sin embargo, dan prestigio intelectual a las universidades, pero que les puede hacer desaparecer en los nuevos planes de estudio. ¿Qué solución tienen para sobrevivir?

-Yo vengo del campo de las Matemáticas donde hay apenas una docena de alumnos matriculados en los últimos cursos. Sin embargo, el informe Pisa sitúa a Castilla y León a la cabeza en España. Me pregunto qué hubiese sido de la región sin las modestas facultades de Matemáticas de Valladolid y Salamanca. Ahora estamos recogiendo los frutos. En cuanto a las Humanidades que a nadie se le ocurra aplicar criterios economicistas a algo que no puede tener criterios economicistas, como es el caso de la Lengua, el Arte, la Historia, pues son nuestro patrimonio. Quizá haya que hacer cosas originales conjuntamente entre todas las universidades de la región.

-¿Se va a llegar a tiempo del horizonte de Bolonia en 2010?

-Cuando llegamos al Rectorado vimos que no se había hecho mucho para alcanzarlo. La verdad es que el esfuerzo hecho este verano por la Facultades nos ha permitido presentar ya 18 titulaciones adaptadas.