Boris Trailine, un homenaje merecido

JULIO BRAVO | VALLADOLID
JULIO BRAVO | VALLADOLIDActualizado:

Hay personajes dentro del mundo de la escena a quien no bañan los focos ni aparecen en los programas, pero que son absolutamente imprescindibles. Uno de ellos es Boris Trailine, antiguo bailarín y coreógrafo y dedicado desde hace varias décadas a ejercer de embajador de la danza española por Europa y a traer a nuestro país a importantes conjuntos. El viernes, y con motivo del reestreno en España de “Fuenteovejuna” en el teatro Calderón de Valladolid, la Fundación Antonio Gades le rindió un sincero homenaje; a él se sumaron instituciones y personalidades como el Teatro Real, el Liceo de Barcelona, el Festival Internacional de Santander, la Temporada de Música y Danza de Andorra la Vella, el Teatro Arriaga de Bilbao, Antonio Márquez, José Antonio, Nacho Duato o Víctor Ullate.

Boris Trailine cumplirá 88 años el mes próximo. Hijo de un coronel de cosacos del Ejército Blanco de Rusia, nació en Grecia en 1921. Fue primer bailarín del Ballet de Montecarlo y actuó con diversos conjuntos. Desde hace varias décadas mueve a distintas compañías españolas por Europa y ha presentado a importantes figuras en nuestro país. “No he estado nunca en América, quizás si la acercaran más a Europa...”, bromeaba después del homenaje este hombre, incapaz de viajar en avión pero capaz de recorrer miles de kilómetros a alta velocidad en su coche para llegar a una representación. Trailine es un hombre muy querido dentro del mundo del baile; es una enciclopedia viviente de la danza, un enamorado de nuestro país y un incansable contador de chistes.

Para él fue el reestreno de “Fuenteovejuna” en España. La compañía Antonio Gades recuperó el verano pasado esta pieza, última coreografía creada por Gades y, sin duda, una verdadera obra maestra. Pocas veces se ha fundido en escena lo popular y lo teatral; pocas veces la danza ha estado tan atada a la raíz y ha surgido de manera tan natural. Gades quería gritar la solidaridad de un pueblo y su rebelión ante la tiranía, y lo hizo a través de una obra genial, emocionante, donde música, danza y palabra se unen -lo mismo que bailarines, cantaores y guitarristas- para expresarse a través del conjunto. “Fuenteovejuna” es, además, un espectáculo lleno de detalles, inteligente, dibujado con pincel preciso y donde las escenas están cosidas con hilo de oro. Cristina Carnero, Ángel Gil, Adrián Galia y Joaquín Mulero, los cuatro protagonistas, son, junto a sus compañeros, el mejor ejemplo de que el legado de Gades está en muy buenas manos.