El codirector de los yacimientos de Atapuerca, Eudald Carbonell, en Cueva Fantasma
El codirector de los yacimientos de Atapuerca, Eudald Carbonell, en Cueva Fantasma - ICAL

Atapuerca abre una «época dorada» de cuatro o cinco años con grandes hallazgos

La campaña de este verano reunirá en el yacimiento burgalés a 200 investigadores

BurgosActualizado:

Los codirectores de las excavaciones de Atapuerca aseguran que todo el equipo está «ilusionado» a la espera de los frutos que puedan dar los yacimientos en esta campaña y en las próximas. Y es que consideran que han entrado en un «nuevo ciclo» de cuatro o cinco años en el que llegan a partes «muy fértiles» de varios yacimientos del complejo y que puede ser una «época dorada» para el enclave burgalés. Durante este periodo se irá fraguando la retirada de los tres codirectores actuales, aunque los hallazgos seguirán con quienes les releven. «Es lo mismo que ocurrió cuando tomamos el relevo de Emiliano Aguirre y comenzaron a aparecer hallazgos espectaculares en Atapuerca», explica uno de los codirectores, José María Bermúdez de Castro.

De momento, en esta campaña, presentada ayer, habrá 200 investigadores que por primera vez trabajarán simultáneamente en nueve yacimientos, aunque tras el peritaje de todo el entorno, los codirectores están convencidos de que «hay trabajo para siglos porque puede haber centenares de yacimientos», afirma Bermúdez de Castro. Otro codirector, Eudald Carbonell, pone como ejemplo al nuevo yacimiento de la Paredeja, donde ya han profundizado 20 metros, aunque creen que tiene al menos 30 de profundidad con restos; y la Ciega, en el que todavía no han empezado a excavar, pero que creen que puede tener una gran riqueza y formar parte de otro núcleo de yacimientos tan importante o más que la Trinchera del ferrocarril. Allí se encuentran los más emblemáticos del complejo, como Galería, el Elefante o Gran Dolina.

Ampliar el equipo

Reconocen que la gran extensión del complejo hace que la campaña de excavaciones sea complicada y que sea muy difícil aumentar el número de integrantes del equipo. En esta ocasión, han optado por retirar algunos investigadores de otros yacimientos para poder generar dos equipos, que suman unas veinte personas, para trabajar en Cueva Fantasma, donde se localizó en un sondeo un parietal que puede corresponder a un neandertal, aunque ahora el objetivo es documentar su antigüedad y su entorno, además de buscar nuevos restos. Otro de los puntos clave de Atapuerca en esta campaña es Gran Dolina, donde están cerca de llegar al nivel TD-6, donde se definió hace años una nueva especie, el Homo Antecessor, y ahora esperan encontrar más restos, dado que se trata de un nivel «muy rico», con una superficie a excavar de casi 80 metros cuadrados.

Bermúdez de Castro considera que «sería bueno» ampliar el equipo de excavaciones, aunque reconoce que es algo «enormemente complejo», porque requiere reforzar los laboratorios, el lavado de sedimentos en el río y toda la logística, por lo que se lo plantearán al término de esta campaña y siempre «con mucha prudencia». La antigüedad de los restos de Atapuerca parecía no tener fin. Desde que se descubrieron en Gran Dolina los restos de los primeros europeos, de hace cerca de un millón de años, esa era la barrera a batir y se consiguió.

En la Sima del elefante aparecieron vestigios de presencia de homínidos de 1,3 millones de años y algunos indicios hacían pensar que se podría llegar más cerca de los dos millones, en torno a 1,8 millones. Sin embargo, los codirectores han echado el freno. Creen que los restos de homínidos que se podrán encontrar en el complejo no superarán 1,5 millones de antigüedad. En este sentido, otro de los codirectores, Bermúdez de Castro, recuerda que en los yacimientos de D’Manisi, en Georgia, se han encontrado restos de 1,8 a 1,9 millones de años y si apareciera algo más antiguo, seguramente ya no sería género Homo, sino Austrolopitecus.

Además, señala que en otros yacimientos europeos también se han encontrado restos de una antigüedad próxima al millón y medio de años, aunque los de Atapuerca se pueden datar con mayor seguridad, ya que el resto se encuentran en zonas freáticas, donde ha podido haber movimientos que hacen muy difícil asegurar su datación.