Puesta en escena de «Ágora» de La Nave, en el Teatro Calderón de Valladolid
Puesta en escena de «Ágora» de La Nave, en el Teatro Calderón de Valladolid

27 de marzo: Día Mundial del TeatroLas artes escénicas como catalizador de inquietudes

Los laboratorios artísticos se erigen como uno de los motores de la creación más innovadora y búsqueda de nuevos públicos. «La Nave», el proyecto del Teatro Calderón para los jóvenes, y el recién inaugurado «11 filas» son dos ejemplos

ValladolidActualizado:

Conectar con un público ávido de propuestas escénicas más innovadoras o con artistas o potenciales espectadores que por ciertos prejuicios no se acercan de manera habitual a las salas de teatro son algunos de los objetivos de los laboratorios artísticos, que poco a poco están consiguiendo hacerse un hueco y erigirse en uno de los motores de la creación más innovadora. Es el caso de «La Nave», el espacio de creación que nació hace cinco años vinculado al Teatro Calderón de Valladolid destinado a los jóvenes y de «11 filas», el muy reciente proyecto puesto en marcha por Berta Monclús, «alma máter» de Impro Valladolid, en esta misma ciudad.

Destaca Nina Reglero, coordinadora artística de La Nave junto a Carlos Nuevo, la «maduración» que ha adquirido un proyecto que en sus comienzos fue «realmente algo innovador», ya que quería recoger las «inquietudes» de los jóvenes -está destinado a chicos de entre 16 y 26 años- y plasmarlas en proyectos e investigaciones con carácter «multidisciplinar», algo a lo que tanto Nina como Carlos están acostumbrados a través de su compañía, Rayuela Producciones: «Vimos que había muchos chicos que se acercaban a las artes escénicas -si lo hacían- con muchos prejuicios, pero que a través del cine, el dibujo, la música electrónica o incluso la magia podían encontrar una vía para aproximarse a ellas y contar sus cosas», señala Nina, para quien hasta entonces esta gente, que sí presentaba una cierta inquietud por las artes en general, estaba «un poco huérfana» de espacios culturales en una ciudad que precisamente presume de su amor por el teatro.

«Vimos que había muchos chicos que se acercaban a las artes escénicas -si lo hacían- con muchos prejuicios, pero que a través del cine, el dibujo, la música electrónica o incluso la magia podían encontrar una vía para aproximarse a ellas y contar sus cosas»

«Green Eyed Monster», un espectáculo inspirado en el Otello de Shakespeare, «Fuegos», una investigación que parte del concepto de «éxodo» y «Ágora», que analiza el individualismo imperante son los tres montajes desarrollados hasta la fecha por La Nave, que prepara un «nuevo ejercicio multidisciplinar» para estrenar en el próximo Teatro y Artes de Calle sobre el clasismo en la sociedad. Todos ellos temas «arriesgados o comprometidos socialmente», pero que «funcionan» porque les enganchan: «No queremos que sean unas artes escénicas para una élite cultural sino que queremos que los jóvenes hablen a los jóvenes -su principal público- de temas que les interesan».

Berta Monclús está al frente del laboratorio artístico 11 filas
Berta Monclús está al frente del laboratorio artístico 11 filas

Que el proyecto naciera y continúe amparado por una institución pública como el Teatro Calderón supone, explica Nina Reglero, un «privilegio» para los 70 jóvenes «navegantes» implicados en este laboratorio que desde junio del pasado año suma a su «alter ego» «senior» -destinado a mayores de 65 años- un hermano gemelo en el teatro Sánchez Aguilar de Guayaquil (Ecuador) con el que precisamente está coincidiendo estos días durante la celebración de la primera edición del programa «Meet you». Destaca, además, Nina, que La Nave se conoce cada vez más como demuestra el hecho de que se hayan visto en la necesidad de seleccionar -aunque «es muy difícil que se quede alguien fuera que no sea recuperable»- y que se hayan interesado por él teatros como el Español o la Abadía en Madrid.

De iniciativa «totalmente privada», con distintos destinatarios aunque con el objetivo común de abrir un espacio a la creación escénica y artística alternativa ha visto la luz recientemente el proyecto «11 filas», impulsado por Berta Monclús, «alma mater» de Impro Valladolid. El espacio abrió sus puertas el 24 de febrero en la calle Alonso Berruguete, precisamente uno de las vías colindantes con el Calderón, aunque ha sido una «casualidad», apunta su impulsora, satisfecha con la acogida que ha tenido lo que ha concebido como un espacio de reunión, de comunidad, donde poder mezclar disciplinas y que dramaturgos, actores, bailarines o artistas plásticos trabajen en red.

El teatro pobre de Grotowski

Inspirado en el teatro pobre del director polaco Grotowski -incluso en el propio nombre del espacio-, Berta quiere que sea el semillero de propuestas «que siguen esa línea de rotura de cuatro paredes y de teatro dramático contemporáneo, que trabaja sobre la composición en vivo, donde el público esté muy presente y sea parte del espectáculo». Pero a diferencia de La Nave, este laboratorio ha puesto la vista en los adultos: «Me interesa mucho sacar al niño que tiene ahí latente».

«Me interesa mucho sacar al niño que el adulto tiene ahí latente»

Aunque «11 filas» no podría existir sin «Impro Valladolid», la única compañía de teatro de improvisación de Castilla y León que cuenta con más de 70 alumnos regulares y la sala experimental del Teatro Zorrilla como sede habitual, quiere ir más allá. La «maestra de actores» Mar Navarro y el cineasta Benito Zambrano son algunos de los profesionales que se han implicar en este proyecto, en el marco del cual se desarrollarán también residencias artísticas -este fin de semana terminaba el plazo para enviar proyectos-. Un equipo para traducir textos teatrales inéditos, un club de juegos y otro de poesía y una sala de exposiciones son otras de las iniciativas que se han puesto en marcha en este espacio donde Berta Monclús quiere que «las distintas disciplinas artísticas puedan hermanarse, convivir y retro-alimentase mutuamente».