En las instrucciiones previas un paciente deja escrito si quiere que se alargue o no su vida artificialmente
En las instrucciiones previas un paciente deja escrito si quiere que se alargue o no su vida artificialmente - F. HERAS

Apenas 10.000 personas han firmado instrucciones para afrontar la muerte

El pasado año los castellano y leoneses registraron 1.460 documentos

VALLADOLIDActualizado:

Dejar por escrito la voluntad sobre los tratamientos sanitarios y cuidados de la salud o el destino que, una vez producido el fallecimiento, se quiere dar al cuerpo o a los órganos sigue sin entrar dentro de las costumbres de los castellano y leoneses. De hecho, desde que en 2008 la Junta crease el Registro de Instrucciones Previas, la cifra de ciudadanos que se ha acogido a esta posibilidad no llega a los 10.000. Son, en total, 9.447 las personas que han firmado este documento -ante notario, ante personal al servicio de la Administración designado por la Consejería de Sanidad, o ante tres testigos mayores de edad (al menos dos sin parentesco)- en el que hacer constar las últimas voluntades referentes a su salud.

Estas instrucciones deben contener, como mínimo, indicaciones sobre los cuidados y/o tratamientos médicos que se aceptarían o rechazarían si se estuviera en determinadas situaciones clínicas, en general con un pronóstico irreversible, y que evolucionará hacia la muerte en un periodo más o menos cercano. También se deben incluir deseos sobre el destino del cuerpo o de los órganos una vez llegado el fallecimiento. En este sentido, durante el pasado año, la mayoría de documentos inscritos en el Registro autonómico (el 79 por ciento) recogen de manera conjunta peticiones en ambos sentidos

No prolongar la vida

Sin embargo, 304 (el 20,08 por ciento) únicamente contienen referencia a los cuidados y tratamientos médicos como, por ejemplo, que no se apliquen técnicas sanitarias o actuaciones que prolonguen artificialmente la vida cuando a juicio del médico no haya expectativas de recuperación. También se pide que se adopten las medidas necesarias para paliar al máximo el sufrimiento.

Cuando la Consejería de Sanidad puso en marcha el Registro, un total de 93 personas se acogieron a la posibilidad de dejar constancia legalmente de sus instrucciones previas. En 2010 la cifra se elevó hasta los 1.375 inscritos si bien, a partir de ese año, el dato anual comenzó a descencer hasta el mínimo de 857 en 2013, ejercicio en el que empezó el repunte hasta los 1.460 documentos de 2017, con un incremento del 18,3 por ciento con respecto al año anterior. En la provincia de León es donde se ha producido la mayor subida, con un 54 por ciento, al pasar de los 200 a los 308 documentos. Le siguen Salamanca y Zamora, que han experimentado un aumento interanual del 25,9 y 21,6%, respectivamente, mientras que la provincia en la que más ha descendido el número de inscritos ha sido Palencia, con un 14,1% menos que el año anterior.

Soria, la que menos

No obstante, Valladolid se sitúa a la cabeza en cifras absolutas, con 2.661 documentos inscritos; seguida por León, con 1.916, y Burgos, con 1.764. En el lado opuesto figuran Soria, con 281 documentos, y Ávila, con 386. Por sexos, las mujeres han demostrado estar más interesadas en ejercer este derecho, ya que hay 6,289 firmas femeninas, por 3.458 de hombres. La edad media de las personas que han registrado las instrucciones previas es de 58,5 años que, en el caso de Soria, llega hasta los 60,1.

De esta forma, en la Comunidad 4,7 castellano y leoneses de cada mil se ha decidido a dejar constancia de sus últimos deseos, una cifra que es ligeramente superior en el caso de Valladolid, con el 6,1 por mil, y Burgos, con el 5,8. En Ávila, sólo son 2,8, y en Zamora tres.

De los tres procedimientos posibles para firmar el documento, el más utilizado es el de hacerlo ante personal al servicio de la administración, en el 67,7 por ciento de los casos; en un 19 se ha hecho ante tres testigos y sólo un 13,3 por ciento han recurrido a los servicios profesionales de un notario.