Incendio en una vivienda en Sotillo de la Adrada, en Ávila
Incendio en una vivienda en Sotillo de la Adrada, en Ávila - BOMBEROS DE ÁVILA
Sucesos

Accidentes con braseros, chimeneas o estufas, causa de la mayoría de las intoxicaciones e incendios en hogares

Los primeros meses de frío dejan 2 muertos y 70 afectados por monóxido de carbono

ValladolidActualizado:

Braseros estufas, calentadores, calderas, chimeneas... Llegado el frío, los castellano y leoneses se arman de distintas variedades de sistemas con los que combatir las bajas temperaturas. Unos aparatos que si bien tienen un beneficio evidente en estas tierras en las que los termómetros se ponen con facilidad en negativo, también entrañan muchos riesgos. Y es que si no se respetan las normas de seguridad que exigen, no están en buenas condiciones o su uso es incorrecto acaban desencadenando graves incidentes. Son los causantes de en torno a un cuarenta por ciento de incendios en hogares con víctimas mortales y están detrás de buena parte de los casos por intoxicación registrados cada año. Desde octubre de este 2017, un hombre y una mujer han perdido la vida por inhalación de gas en Pedrosa de Duero (Burgos)- y 70 personas han resultado heridas por monóxido de carbono.

El dióxido de carbono se produce con la mala combustión de gas, carbón, petróleo, madera... Los aparatos que hacen uso de estos materiales pueden producir escapes de CO2 si no funcionan correctamente y el «origen más frecuente» de intoxicaciones son los sistemas de calefacción: braseros, estufas u hornos de leña, glorias… A ellos hay que unir, además, el mal funcionamiento de las instalaciones domiciliarias de gas, como son los calentadores, según explican desde el Servicio de Emergencias 112 de Castilla y León. Si el CO2 entra en el organismo y pasa a la sangre a través de los pulmones evita que la hemoglobina transporte el oxígeno, pudiendo llegar a ocasionar la muerte.

Los datos oficiales facilitados por el 112 cifran en 43 el número de incidentes con monóxido de carbono en estos tres primeros meses de frío. Si se toma como referencia el periodo de riesgo completo, entre octubre y marzo, las cifras de años anteriores revelan en torno a un centenar de casos cada año. En 2016 fueron seis los fallecidos por estas causas y 193 los heridos. En 2015, hubo una víctima mortal y 175 afectados.

Además de intoxicaciones, los aparatos de calor son la principal causa de fuegos en viviendas con víctimas mortales. La segunda más común son los fallos eléctricos y en esta época se tiende a sobrecargar la red, ya sea porque se conectan sistemas de calefacción o porque se pasa más tiempo en casa, según el informe anual que la Fundación Mapfre y la Asociación Profesional de Técnicos de Bomberos.

Desde el mes de octubre se han registrado al menos 21 incendios en hogares de Castilla y León, en los que falleció un varón en La Losa (Segovia), resultaron heridas más de 59 personas y se registraron graves daños materiales. En Segovia, dos fuegos en la travesía de Fuenterrebollo y Sauquillo de Cabezas a causa de chimeneas dejaron completamente calcinadas cinco viviendas, según los partes de incidentes del 112.

Las cifras del citado estudio apuntan a los meses de frío como aquellos e n los que hay más incendios con víctimas mortales -casi el 40 por ciento en octubre, noviembre y diciembre- en los hogares de Castilla y León. Además, un tercio se produjeron por la noche. El riesgo no es tanto porque las llamas sean más comunes bajo la luz de la luna, sino porque al estar los huéspedes durmiendo no son conscientes del fuego y bien éste directamente o la inhalación del humo le puedan provocar heridas sin que se entere.

La solución es clara: un detector puede salvar vidas. Es la eterna reivindicación de los expertos y los cuerpos de bomberos, que insisten en que pueden avisar de la presencia de monóxido o humo antes de que sea dañino. Su necesidad se hace más evidente ante casos de escasa movilidad, que son mayoría. En 2016, siete de las trece víctimas mortales en incendios en sus hogares tenían más de ochenta años.