S. B.

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FLAMENCO

«Carmen»

Solistas: Sara Baras, Luis Ortega, José Serrano Vestuario: Sybilla y Sara Baras Lugar: Teatro Calderón. Valladolid,

ROSA SANZ HERMIDA

«Carmen» es la última coreografía de Sara Baras, del que asume también la dirección, la escenografía, el vestuario y la iluminación (en trabajo conjunto con Fernando Martín); esto es: un producto cien por cien «Sara Baras», en el que la bailaora, implicada en todos y cada uno de los eslabones del proceso creativo, se muestra como artista total. En esta obra intenta diseñar un personaje distinto del arquetipo femenino ideado originalmente por Mérimée, aunque coincidente con él en la pasión amorosa que hila la trama, en el seductor e irresistible atractivo de la protagonista y en su decidida entrega a la muerte por defender su libertad. Atributos que, por otra parte, la acercan a otra de las heroínas clásicas recreadas por Sara Baras en otra de sus producciones: «Mariana Pineda».

A lo largo de 3 actos y 17 cuadros se van sucediendo diferentes palos flamencos en los que los solistas pergeñan los caracteres de sus personajes: una Carmen (Sara Baras) sensual y ardiente, un don José (Luis Ortega) apasionado y posesivo y un torero (José Serrano) galán entregado en alma y vida a su más arriesgada faena, conseguir el amor de Carmen. Cada uno pugna por la conquista amorosa en sus respectivos solos: don José en la farruca del primer acto, el torero en los jaleos del segundo y Carmen en la alegría y la seguiriya del tercero. La factura coreográfica de estos cuadros (así como de los pasos a dos y a tres) se centra casi exclusivamente en los taconeados, magistralmente ejecutados por Baras, Serrano y Ortega. Las interpretaciones de éstos aparecen oportunamente introducidas y alternadas por un cuerpo de baile preciso y bien sincronizado.

El espectáculo está muy equilibrado en su totalidad con la energía de la música en directo, un precioso vestuario, diseño escenográfico eficaz y funcional... en definitiva, una producción cuidada, elegante y refinada, con ciertos aspectos novedosos muy sugerentes -el juego de las puertas o la espléndida composición del cuadro segundo con la imagen del taconeo del cuerpo de baile- que ojalá Baras desarrollara en otras creaciones con las que realmente innovaría historias tan revisitadas como ésta.