Antonio Illán Illán - Opinión

«aTempora Talavera de la Reina. Seis mil años de cerámica en Castilla-La Mancha»

«Quien guste de la cultura de la cerámica y su historia tiene durante los próximos meses una magnífica ocasión de apreciar y valorar lo que en este campo se ha hecho a lo largo de siglos»

Antonio Illán Illán
TOLEDOActualizado:

Talavera de la Reina es conocida como «la ciudad de la cerámica». Ha sido el centro de producción cerámico por excelencia de Castilla-La Mancha y uno de los más importantes de España. Su hacer y su cultura ceramística de siglos es una verdadera seña de identidad de la ciudad. Ahora también lo es por otra razón convincente: la presencia de la exposición «aTempora Talavera de la Reina. Seis mil años de cerámica en Castilla-La Mancha», un verdadero referente para conocer la historia de la cerámica a través de mil doscientas piezas únicas.

La cerámica es industria, es artesanía y es arte que ha acompañado a las personas desde que el mundo es mundo. Para avalar esos seis mil años de historia que definen el título de la exposición, bien traída está la quintilla popular que dice: «Oficio noble y bizarro entre todos el primero, pues en la industria del barro, Dios fue el primer alfarero y el hombre el primer cacharro». La arcilla fue, y sigue siendo ahora, el material apropiado para la incipiente tecnología aprovechada por el hombre con fines de utilidad, como se ha podido comprobar en antiguos yacimientos y como se puede ver en la magna exposición de Talavera de la Reina. Vasijas de uso cotidiano y figurillas para rituales y conmemoraciones relacionadas con el espíritu han sido compañeras de la peripecia humana desde las cavernas hasta la actualidad. De las vueltas de la rueda del torno, de la transformación de la pella con las manos, de la sensibilidad y el conocimiento de las raíces del oficio, seguimos admirando piezas que salen del horno hoy como ayer, con belleza suma, pues, no en vano, el barro es la materia más agradecida que existe.

La geografía castellano-manchega está llena de vestigios de este quehacer que nace en la leyenda y que pervive, porque el fruto de este trabajo es placer, es arte y es oficio del que vivir. Son muchos los lugares en los que floreció la alfarería, unas veces acercándose a lo útil-funcional, otras a lo más puramente artístico y ornamental, y otras más en las que lo útil se estiliza y da cuenta de los avances culturales y el refinamiento de la sociedad que consume y que produce esos cacharros.

«aTempora» es la exposición en la que se muestra, con carácter totalizador, la calidad, variedad y riqueza de las producciones cerámicas que atestiguan su presencia desde la antigüedad hasta nuestros días. Esa faceta de totalidad es la que nos lleva a encontrarnos con la cerámica de las primeras producciones neolíticas, del Calcolítico, de la Edad del Bronce y del Hierro. Se incide en las producciones de los pueblos prerromanos (íberos, celtíberos, etc.), las cerámicas de influencias orientalizantes (sobre todo de fenicios y griegos), la cerámica romana y producciones de época visigoda. Sigue la muestra por la cerámica medieval, tanto cristiana como islámica y la originalísima producción mudéjar, especialmente de origen toledano. Y, por supuesto, se recoge la etapa de mayor esplendor de la cerámica de Talavera de la Reina y Puente del Arzobispo de los siglos XVI al XIX y el renacer de la cerámica talaverana a partir de la obra de Ruiz de Luna, que recupera los estilos renacentista y barroco, y de los muchos alfareros que dieron esplendor a este nuevo renacimiento. Concluye la exposición con el apartado dedicado a las últimas tendencias y los nuevos creadores, que continúan ya en el siglo XXI con una tradición que comienza hace miles de años, unos seis mil, como se recoge en el título de la exposición.

Las mil doscientas piezas exhibidas se acompañan con un fondo documental muy didáctico que da cuenta de la geografía de la cerámica, los yacimientos, las etapas culturales, los museos y colecciones, así como las técnicas, los tipos de horno o la funcionalidad y uso de las piezas.

Todo el conjunto expositivo está recogido en cuatro sedes: el Museo Ruiz de Luna, la Iglesia de Santa Catalina, el antiguo Hospital de la Misericordia (hoy Centro Cultural «Rafael Morales») y el claustro de la colegiata de Santa María la Mayor.

La muestra ha sido organizada por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, a través de la Fundación Impulsa, que ha contado para su realización con un amplio equipo de expertos, coordinados por el comisario de la misma, Alfonso Caballero Klink, un presupuesto de 700.000 euros y la colaboración de diversas instituciones y entidades, como la Diputación Provincial, el Ayuntamiento de Talavera de la Reina y la Fundación San Prudencio

Pero no solo la muestra es importante. A la más que nunca Ciudad de la Cerámica también hay que ir a recorrer sus calles y apreciar la tradición de la policromía estannífera, en la que perduran los típicos colores azul, verde, amarillo, naranja y negro; y admirar la azulejería y la multitud de formas en que se manifiesta, ya sea en platos, fuentes, jarrones, floreros, ánforas de todo tamaño y condición, escritorios, benditeras, tarros de cocina, candelabros, vajillas, escudos heráldicos, murales, mobiliario público, frisos y un sinfín de piezas menudas pero llenas de sugestión.

Talavera de la Reina y la exposición «aTempora» no solo nos dan a conocer miles de años de cerámica, también nos sugieren con cierta exaltación la importancia del acto artesano como hecho cultural, mediante el cual se expresa una de las múltiples formas del ser de una comunidad. La artesanía es una manifestación que une lo utilitario, lo cultural y lo artístico y define, de alguna manera, la idiosincrasia de los pueblos. La milenaria tradición del oficio artesano que lleva a convertir la materia prima, la tierra, en materia útil y en materia artística y el valor que esto conlleva han dado la fuerza suficiente para que la cerámica de Talavera de la Reina y de Puente del Arzobispo hayan sido propuestas ante la UNESCO por el Gobierno Regional como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Quien guste de la cultura de la cerámica y su historia tiene durante los próximos meses una magnífica ocasión de apreciar y valorar lo que en este campo se ha hecho a lo largo de siglos. La visita a Talavera de la Reina es imprescindible.

Por Antonio Illán IllánPor Antonio Illán Illán