Una okupa intenta bajarse el pantalón ante la Guardia Civil durante el enfrentamiento, el miércoles, con vecinos de «Los altos de Bargas»
Una okupa intenta bajarse el pantalón ante la Guardia Civil durante el enfrentamiento, el miércoles, con vecinos de «Los altos de Bargas» - ABC

Vecinos se unen en WhatsApp para alertar de la llegada de okupas

Un grupo se metió en dos chalés de un residencial de Bargas el miércoles y luego se marchó por la presión

ToledoActualizado:

Un enfrentamiento verbal, el pasado miércoles, entre vecinos del residencial «Los altos de Bargas» y unos okupas ha promovido un movimiento ciudadano en urbanizaciones de Bargas (Toledo) y alrededores para controlar su llegada. Esos vecinos se han unido en un grupo de WhatsApp que se llama «Antiokupa», al que ya pertenecen más de medio centenar de usuarios. Están utilizando esa herramienta tecnológica para avisarse entre ellos si detectan la presencia de okupas.

Además, estos vecinos reclaman a las entidades financieras propietarias de viviendas vacías en esos residenciales que hagan todo lo necesario para evitar que sean okupadas.

El enfrentamiento verbal con vecinos del residencial «Los altos de Bargas» sucedió el miércoles cuando unos entraron a vivir en dos chalés abandonados. Hubo momentos muy tensos, en los que se profirieron amenazas e insultos por parte de las personas que se metieron ilegalmente en las viviendas, propiedad de un banco.

Los okupas llegaron sobre las siete de la tarde a «Los altos de Bargas», dentro del término municipal de Bargas, que se encuentra a un puñado de kilómetros de la capital de Castilla-La Mancha. Se levanta junto a la autovía A-42 (Madrid-Toledo) y está formada por 72 chalés, algunos abandonados aunque sus dueños son entidades financieras.

Se sucedieron situaciones intimidatorias. «¡Los quemo vivos, y lo digo delante de ellos!», voceó una de las okupas a un grupo de residentes delante de la Guardia Civil. Así se escucha en uno de los vídeos grabados por los vecinos y difundido por ABC. «¡Con tu cara me he quedado, guapa!», añadió la misma mujer segundos después. Y lanzó un desafío: «¡Denúnciame, me vas a chupar el coño!». Lo decía mientras intentaba bajarse su pantalón para enseñar el culo.

Varios guardias civiles se desplazaron, por dos veces, hasta el residencial para intentar calmar los ánimos. En la primera ocasión, según los vecinos, los agentes les dijeron que no podían hacer nada porque los okupas ya habían cambiado las cerraduras. «Pero no era así», afirmaron a ABC algunos residentes, que volvieron a requerir la presencia de los guardias por segunda vez. Según los vecinos, los agentes les recomendaron que se marcharan, «porque no había nada que hacer», y les sugirieron también que no difundiesen los vídeos que estaban grabando.

En los vídeos se oyen más amenazas. «¡Os vais a cagar todos!», grita otro de los okupas para atemorizar. En otro momento de la grabación, un compañero suyo afirma a los agentes que ellos no han molestado a ningún vecino: «Hemos venido con el coche. Ni los hemos insultado».

Sin embargo, en el vídeo se vuelven a escuchar nuevas intimidaciones de los habitantes ilegales. «¡Yo a ti te conozco y sé dónde vives!», amedrenta uno de ellos, que se queja de que los estén grabando. «¡Me vas a tocar los huevos..., comemierda!», espeta. Y otra okupa grita a lo lejos a sus acompañantes: «¡Graba, graba todo!».

Entregaron las llaves

Después de esos enfrentamientos, los okupas abandonaron las viviendas, según informaron este jueves desde el Ayuntamiento de Bargas a los vecinos del residencial. «A través de la Policía local han conseguido hacerse con las llaves de las cerraduras que [los okupas] pusieron y con el compromiso de no volver por aquí», explicaba un usuario en el grupo de Whatsapp «Antiokupa».

La difusión del vídeo por ABC suscitó respuestas de varios miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad en redes sociales. «La okupación es un negocio; aprovechan las casas para plantaciones de marihuana o puntos de venta de droga. Hay una impunidad total», asegura uno. «Se enfrentan a una multa ridícula. En cambio, un agente que cometa un error echando a okupas puede enfrentarse a prisión e inhabilitación absoluta, si un juez aprecia allanamiento por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad», afirma otro. «Cuando llame a la Guardia Civil o a la Policía porque la casa está okupada, diga que están robando», sugiere un agente.