Aquilino Girón saluda al salir de la plaza tras cortar una merecida oreja
Aquilino Girón saluda al salir de la plaza tras cortar una merecida oreja - Manuel Moreno

Tres toreros valientes en Villaseca de la Sagra

Fermín, Carballo y Girón enfrentaron a un seria, astifina y peligrosa novillada de Monteviejo

ToledoActualizado:

Tres toreros, tres valientes, en el redondel de la plaza de toros de Villaseca. Alejandro Fermín, Juan Carlos Carballo y Aquilino Girón se enfrentaron a una seria, peligrosa y astifina novillada de Monteviejo, que, sin embargo, no embistió en general. También destacó un picador, Francisco Ortiz, en el ejemplar que cerró este interesante ciclo del Alfarero de Oro, respaldado por numerosísimo público los cinco días del certamen.

Aquilino Girón torea a «Badilero», que envío a Carballo a la enfermería momentáneamente
Aquilino Girón torea a «Badilero», que envío a Carballo a la enfermería momentáneamente - Manuel Moreno

No obstante, el aburrimiento para abrir plaza. Alejandro Fermín recibió al primero de la tarde con verónicas que remató con una buena media. El novillo, parado desde el principio, no empujó en la única vara que recibió. Con la muleta, el cacereño lo intentó con ambas manos, pero el animal entraba al paso y se quedaba en la mitad de la suerte.

Su segundo se arrancó de largo y recibió dos buenas varas de Ismael Alcón. El burel llegó con la boca cerrada a la muleta y con una embestida incierta, ya que a veces se quedaba y en otras ocasiones tenía rápidas arrancadas. Esto último lo aprovechaba Carballo, cruzándose, para conseguir algún muletazo templado. Mató de una estocada, recibiendo un aviso y una gran ovación por su valentía.

Carballo lidia con el capote a su primero
Carballo lidia con el capote a su primero - Manuel Moreno

«Cachalote», que salió un poco distraído, se lo puso muy difícil a Juan Carlos Carballo. El bruto se creció, después de dos varas y un pésimo tercio de banderillas, lo que obligó al de Valencia de Alcántara (Cáceres) a exponer lo indecible ante un utrero que era una auténtica «joya». Exponiendo muchísimo, logró algún buen derechazo. Lo intentó también con la izquierda, pero «Cachalote» se revolvía como un auténtico «victorio». A pesar de que intentó, Carballo no pudo lucirse por el peligro constante de su oponente. Mató de un pinchazo y una estocada, que acabó con el desafiante burel. El público reconoció el heróico esfuerzo del novillero, quien rehusó dar una merecida vuelta al ruedo.

Carballo se lució en el quinto con unas verónicas que remató con media buena. Al hacer un quite de frente y por detrás, el diestro Aquilino Girón fue aparatosamente cogido, aunque sin consecuencias. Ante el buen y serio novillo, Carballo logró series de templados y largos muletazos con ambas manos, rematados con los de pecho. Lo que podía haber sido un rotundo éxito lo malogró con cuatro pinchazos y una estocada. Recibió una gran ovación.

Aquilino Girón, en primer término, observa a «Cachalote», un peligroso novillo
Aquilino Girón, en primer término, observa a «Cachalote», un peligroso novillo - Manuel Moreno

El tercero de la tarde, que correspondió a Aquilino Girón, recibió dos grandes varas y el granadino de Baza inició la faena con pases por alto. Sufrió dos coladas del novillo, «Rosito», aunque el diestro ni se inmutó. El animal buscó las tablas y el novillero, con poder, logró algún buen derechazo, si bien se ceñía demasiado al tercer pase. Con la izquierda, lo intentó con el animal en las tablas, perso no hubo lucimiento. Necesitó tres pinchazos y una estocada en terrenos de toriles. Girón recibió palmas por su voluntad y valor.

Después de pasar por la enfermería tras el fortísimo golpe propinado por «Badilero», un titánico Aquilino Girón salió a la plaza para vérselas con «Cacharrero», el toro de la jota. Lo recibió con una valerosa larga cambiada para seguir con abrochadas verónicas. El novillo se arrancó hasta en tres ocasiones de largo al caballo, sobre el que estaba un excelente picador, Francisco Ortiz. Le recetó tres buenas varas y se desmonteró a petición del entregado público.

El de Baza toreo bien en series con la derecha, con la que continuó después de intentarlo al natural sin éxito. Firmó la mejor estocada de la feria y cortó una merecida oreja, que paseó por el redondel, aclamado por el respetable y rodeado por una entusiasta chavalería.